
Presentamos en la Revista Trasdemar la muestra literaria de nuestro colaborador José Alberto Conderana, a quien recibimos nuevamente en nuestra Revista, dentro de la sección “Continentes” de literatura contemporánea. Es Doctor en Historia del Arte y Profesor de Ciencias Sociales y de Arte y Pensamiento en la UPSA. José Alberto Conderana ha publicado en los últimos años diferentes trabajos sobre estética, arte y comunicación. Sus líneas de investigación son el arte contemporáneo, la epistemología del arte y los fundamentos de la emoción estética. Algunos de sus textos literarios y de sus poemas visuales aparecieron en los fanzines de auto edición A Mano y Sign’zine.
Bodegón otoñal
Mesa roja con orondas
Berenjenas y lombardas
En primera línea
Rabanitos y flores de azafrán
A modo de bastiones
Remolacha púrpura
Y boniato colorado
Son centro y plaza fuerte
Calabazas moscadas
Cercadas de castañas
En un flanco finalmente
Entre rosados tomates
Asoman sus puntas
Unas cuerniformes guindillas.
Bodegón de invierno
Cebolla cruda y ajo tierno
Algunos recortes de candeal
Queso de cabra
Raíz de diente de león
Y hojas de silene
Al fondo
Entre mondas de naranja
Y algún mendrugo
Un gastado clípeo
De Diógenes de Sínope
Y aorillado
Junto a un velón de luz cobriza
Contra una jarra de estaño
Aguanta el cap. XXV -vol. I-
El de las lástimas del quijote.
Bodegón primaveral
Mesa verde con pomelos
Limones
Fuentes de pulpa de mango
Albaricoques
Cuencos de hojuelas de coco
Y copas de limonada rosada.
Díptico de Afrodita
Bodegón estival de Pandemos y Urania
I
Vergel, junto al mar.
Luces, a la izquierda.
Bañada de sol matinal
Y de una dulce llovizna
Como Naturaleza Nutricia
Afrodita Pandemos
Entregada reposa
Altas bambalinas
Visten la escena
Y a un encantador arcoíris
Gran cariño declaran
Asomadas al proscenio
Hay mesas sonrosadas
Ornadas por esferas
Y hay cráteres multicolores
Donde campan el apio
La canela y la seda
Tarros de almizcle
Y de mirra balsámica
En búcaros de lapislázuli
Exultan gozo y frescura
Amapolas y lirios
Mirto y silvestre jazmín
Historiadas cornucopias
Labradas de grifos
Y de laureles y soles
Inclinadas rebosan
Y cual fontanas surten
Grávidos y perfumados
Duraznos y pomas
Persimones papayas
Pitayas chirimoyas
Mandarinas bananas
Ananás frambuesas
Maravillan unas gigantes
Fresas y fresones
Enormes y olorosas
Conchas nacaradas
Caparazones de nautilus
Henchidos de langosta
Carne de ostra
Cercada de caviar de beluga
Grandes tándems forman
Ginseng y chocolate
Yemas curadas
Y huevos ovoides
Hervidos en licor
Viandas sin fin
Su delicia tributan
A la Señora de la Montaña
La Que Viene Al Anochecer
En torno a las mesas
De carnosos manjares
Formando pirámides
Crecen exvotos de manos
Brazos y pies de tiesos dedos
Dilatados ojos lenguas narices
Vientres nalgas labios
Tersas turgencias
En ónice y alabastro
Obsidiana y mármol
Minúsculas caracolas
Lentas ascienden
Y a la cúspide llevan
Helicoidales coronas
A su paso un rastro
Plateado de colágeno
Brillante de elastina
Vivo se extiende
Filacterias color violeta
Tremolan al fondo
En redonda letra pregonan
Primavera perpetua
Parejas de palomas
En círculo trenzadas
Sobrevuelan la escena
Delfines iridiscentes
Saltan alborozados
El arcoíris abrazan
Y un ojo cucando
A la augusta concurrencia
Sonríen sonríen sonríen
El rictus avisa
¡Final de partida!
Poco a poco el lustre cesa
Se tornan grises los frutos
La dulce llovizna acaba.
Poco a poco se hace
El oscuro total.
II
Umbráculo, entre peñascos.
Luces, a la derecha.
Árida ladera
Árido desrriscadero
En un claro
De un carst ruiniforme
Una antiquísima covacha
Techada por álamos
Urania adusta
En el umbral
En hábito talar
Blanco antiguo
Junto a blanca plata
Apunta misericordiosa
Con mano harmoniosa
Al frente
Curtida a la intemperie
La madera cruda
De un tablero parco
Y en roca alta
Flanqueada de aéreos
Orbes y cisnes
Una hornacina hueca
Lustrada de luna
Sobre el tablero
Se alinean
Arcillas citereas
Cristal y fayenzas
Hontanas de bronce
Albarelos y vasos
Jarras lustrales
Colmadas de mosto
Y suave hidromiel
Es múltiple la ofrenda
Son variados
Los rigurosos tónicos
Y fórmulas detox
En alabanza
De la Enfermera Divina
Portadora de bendición
Con mesura
Se vierten
Té verde con regaliz
Cúrcuma y romero
Jugo de ortiga con menta
Néctar de espirulina
Escarola y rúcula
Y por doquier ufanas
Magnas hojas de espinaca
La hornacina exhibe
Aromáticos
Azahar y anís
Cardo mariano
Y protectora silimarina
En un rincón de la escena
Se divisan
Junto a un pozo artesiano
Feraces surcos verdes
En el principal declive
Covacha abajo
Hasta el fondo del valle
Entre secos regueros
Y zanjas pedregosas
A los pies de Urania
Por heredad
Una sarta de tumbas
Y de urnas funerarias
Polvorientas y en desorden
Descabaladas y estériles
Todas vacías
Diríase que siempre vacías
En el aliviado entorno
Reina del Cielo
Señora del Agua Pura
Presiente nuevas
Viajeras constelaciones
Al caer la tarde fugaces
A Urania nimban
Orlas de blancos mirlos
Tras la jornada finita
Antes de cruzar el umbral
Liberada y en paz
Su seña al apuntador dice
Es escena suficiente
Aumente la sobreexposición
Entre la demasiada luz
Pase hasta alcanzar
El fundido al blanco
Se desvanece así
La aún visible mitad
Final del díptico.
Poco a poco crece
La luz de los focos
E inunda sala y escena.


