“Tres poemas” Por Elena Román

En Trasdemar promovemos el diálogo literario entre archipiélagos y continentes
Imagen / Cortesía de la autora para Trasdemar

Presentamos en la Revista Trasdemar la nueva colaboración de la autora Elena Román (Córdoba, 1970) con una muestra poética que incluimos en nuestra sección “El invernadero” de poesía contemporánea. Ha publicado veintidós libros en los géneros de poesía y narrativa, siendo los últimos No (tan) ángeles (La cartonera del escorpión azul, 2023) y Amapolamen (Gato Encerrado, 2023). Ha obtenido, entre otros, el Premio Internacional de poesía Luis Feria (2020) de la Universidad de La Laguna en Tenerife, el Certamen Internacional de poesía Barcarola (2012) y el Premio Internacional de poesía Blas de Otero–Villa de Bilbao (2011). Ha colaborado con sus textos en diarios, revistas y antologías literarias nacionales e internacionales, y con reseñas y entrevistas en varios medios, entre ellos la revista digital El coloquio de los perros. También ha ejercido como antóloga y se ha encargado de los prólogos y/o epílogos de obras de diversos autores. Ha sido traducida al francés, rumano, inglés y árabe.

aunque el mundo

se haya dado la vuelta, 

seguimos queriendo soñar

ELENA ROMÁN

LA HISTORIA ANTES DE LA HISTORIA

En el origen del mundo las noches eran tan oscuras
que los peces no querían estar dentro del agua
ni los escorpiones entre las piedras
por lo que se intercambiaron los papeles
extinguiéndose así el agua y las piedras
y por eso hubo que volver a inventarlas,
después, junto con la luna.

Más adelante, algunos tenían nombres
que se resistían a quedarse sentados
e inventaron la silla para rechazarla.
Luego los paraguas inventaron la lluvia
y fue malinterpretada su utilidad
a la vez que la de los anillos,
que inventaron
las celdas a medida.

En los jardines se seguían inventando
movimientos de tonalidades verdes
hasta que la hierba inventó el tiempo.
Lo que pasó a partir de entonces
ya sí aparece en los libros de historia
convenientemente manipulado.



COMO EL GRANIZO

Si hace frío
e inclinamos la cabeza hacia abajo y hacia un lado,
es normal que se nos vaya el alma por la boca
porque desde que el mundo se ha dado la vuelta,
todo se cae o casi lo intenta,
y aunque ya nos hemos acostumbrado
a bajar las cuestas de rodillas,
hambre en mano, detrás de las naranjas,
hay cosas que no importa tanto que se vayan
y hay otras que más nos vale conservar.
Si al golpearnos el pecho contra los ladrillos
cuando nos sacudimos para librarnos del polvo,
atándonos los pies a la manivela de la caja fuerte,
que no contiene nada pero que, al ser fuerte, nos sostiene
mientras competimos con la mayoría de las alfombras,
si entonces nuestra alma suena a cristales rotos,
empleará su exclusiva rectitud para escaparse
cuando inclinamos la cabeza hacia abajo y hacia un lado,
movimiento que demuestra que, aunque el mundo
se haya dado la vuelta,
seguimos queriendo soñar.


LO QUE SUCEDE

Quieres que todo lo que ha cambiado
sea como antes.
Tropiezas con lo que sucede.
Caes justo
en la herida.


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