“La abertura del mar” Por Gabriel Cruz

Gabriel Cruz Barreto (La Laguna, Tenerife, 1954)

Presentamos en la revista Trasdemar una muestra literaria inédita de Gabriel Cruz Barreto (Tenerife, 1954) autor de libros como “Memoria de las piedras”, publicado por Ediciones La Palma y traducido al amazigh, y “Arráncame la vida” (Baile del sol)

Desde allí dulces rumores llamaron a los hombres, que desde su lejana condena siguieron el silbo de la mar. La isla fue el final de un camino, y vieron que era un mundo chiquito, con orillas, pero el centro de toda verdad que se puede alcanzar

GABRIEL CRUZ

LOS VALLES

La abertura del mar


Conocedores del rumbo de las estrellas, a veces sufrían la inquietud de algún presagio, la confusión de alguna pesadilla. De las Puertas del Este llegó un sueño, pequeño como una llama que se encendió en la inmensidad de la nada y alumbró un horizonte más allá del desierto. Los ojos de El Grande se abrieron para mirarlo, y su boca lo nombró y lo cantó con palabras tan hermosas, que una lágrima rodó hasta su pecho para convertirse en corazón. Y así la montaña lejana llamó a los pájaros, que la picotearon hasta abrirle los labios que fueron los valles, el de las piedras, el de los árboles, el de las aguas. Desde allí dulces rumores llamaron a los hombres, que desde su lejana condena siguieron el silbo de la mar. La isla fue el final de un camino, y vieron que era un mundo chiquito, con orillas, pero el centro de toda verdad que se puede alcanzar. Sobre los valles resplandecían aves de altos vuelos, en su interior tintineaban las aguas, las hierbas los perfumaban. Cuando tuvieron la bendición de la leche y el pan, sus corazones se trenzaron como hojas de palma y El Grande clavó su vara. Así nacieron hijos fuertes como riscos, crecieron como espigas de cebada, despertaron como estrellas, y sus semillas daban nuevas semillas que se elevaban llamadas por el cielo para alcanzar las orillas de la inmortalidad.

Augurios


La piedra es el silencio, la cueva es muda, la tierra respira y abre los caminos. Estábamos con el ganado arriba, en Atxarche, donde la tierra tiene el color de la sangre. Un anochecer, cuando ya callaban los pájaros y las primeras estrellas tiritaban en el cielo, el hechicero vio las formas de un perro en la luna. Sudó una cabra, sonó el bucio y congregó a los pastores. Recordó que El Grande está en las cuatro esquinas de Los Valles. Fue llamado por un sueño y aquí vive y nos protege. Y su espíritu dio vida a otros espíritus. Por eso esta tierra es fuente de todo conocimiento y de larga vida. Las sombras no se cansan de esperar. Con la muerte no terminan los caminos. Para quien se pierda, el rumbo es siempre la memoria.

Risco Caído


Hoy la gruta despertó al tiempo nuevo. El ojo del sol entró y rodó sobre las sombras, como un pétalo de fuego besó los labios perfumados, acarició la hendidura, la fecundó. Luego se fue en silencio, remontó el cerro para dorar los campos de cebada, despertó pájaros y rebaños y siguió su camino, como un dios guerrero después de la batalla, hasta las tierras de la noche.


Obra publicada de Gabriel Cruz

.”Memoria de las piedras”. Ediciones La Palma. Madrid, 1997
.”Memoria de las piedras”. (2ª edición traducida al francés y amazigh). Ediciones Baile del Sol, 2011. Sta. Cruz de Tenerife, 2011
.”Arráncame la vida”. Ediciones Baile del Sol. Sta. Cruz de Tenerife, 2008

Figura en las siguientes antologías:

“Cuentos de la Atlántida”. Editorial Bandini. Madrid, 2004
“Antología de cuentistas españoles”. Non Solo Parole Edizioni. Milán, 2007
“2050 kilómetros de palabras”. Ediciones Baile del Sol. Sta. Cruz de Tenerife, 2008
“De la saudade a la magua. Ediciones Baile del Sol. Sta. Cruz de Tenerife, 2009
“Entre orientales y atlantes”. Ediciones Baile del Sol. Sta. Cruz de Tenerife, 2010

Un comentario

  1. Maravilloso y nutritivo siempre

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