
Presentamos en la Revista Trasdemar la colaboración especial titulada Velintonia canaria, del escritor Samir Delgado, miembro de nuestro comité editorial, que compartimos en la sección “Efemérides & centenarios” con motivo de la iniciativa de firmas públicas a favor de la Casona Estévanez Borges como espacio de literatura en la isla de Tenerife. El texto firmado en México, es una carta abierta a Rosa Dávila Mamely, Presidenta del Cabildo de Tenerife.
Casi 20 años cerrada, señora Presidenta. La Casona Estévanez Borges batió un récord de tiempo para que pueda ser accesible y estar abierta a la ciudadanía. Como sucedió con Velintonia en Madrid, la casa del Premio Nobel de Literatura, Vicente Aleixandre, que durante décadas estuvo en peligro. El Cedro libanés que plantó el poeta español en 1940 fue el gran testigo de la incertidumbre bajo la especulación inmobiliaria y la desidia de las administraciones. Multitud de manifestaciones y recogidas de miles de firmas motivaron que hoy sea la Casa de la Poesía.
Ahora en la isla de Tenerife, la finca histórica de la curva de Gracia es el ejemplo de la postergación. La imagen de la Casona ya aparece en un grabado del inglés J.J. Williams y el dibujante Diego Crosa, “Crosita”, inmortalizó un almendro de 1900 que sería inspiración para los poemas del joven Diego Estévanez, así como para su hermano Nicolás, ministro y poeta, quien falleció en su exilio parisino en 1914. Ellos eran los herederos de la familia de origen irlandés que se afincó en la ciudad lagunera, José Murphy y Meade se destacó como el artífice y defensor de la capitalidad de la isla de Tenerife. Es una bella historia, la de esta “Velintonia” canaria, un casa de literatos y artistas que fue tertulia de personalidades de la cultura, centro de gravitación de ideas y debates, las hijas de Patricio Estévanez contrajeron matrimonio el mismo día con los hermanos Borges Salas, Miguel fue escritor y Francisco, artista. Un mural suyo se conserva en su interior, restaurado, como símbolo de la permanencia de los colores, los sueños y la vida.
A día de hoy, señora Presidenta, este Bien de Interés Cultural y Sitio histórico en el catálogo del patrimonio canario, representa una de las grandes asignaturas pendientes del Cabildo de Tenerife. La fotografía de su apertura será un logro para la isla, no un premio para los políticos. Se ha tardado demasiado, señora Presidenta. Ayer, la Casona fue un espacio providencial de literatura y de arte, el hogar familiar de exponentes de la cultura y de la identidad canaria, un lugar que quedó en el silencio tras la emigración a Venezuela de los descendientes de los escritores, con el artista Francisco Borges Salas que diseñó en su taller de la Casona aquella escultura de “La Fecundidad”, una de las más distinguidas del Parque García Sanabria. El pulmón verde de la capital, que también fue impulsado por Patricio Estévanez, figura intelectual del periodismo y la cultura, destacado representante del Cabildo. En este 2026 se cumple la efeméride de su centenario luctuoso, es la hora del homenaje.
Señora Presidenta, aquí hubo una inversión de varios millones de euros, con un porcentaje destacado que fue a cargo del Ministerio de Fomento, la Casona Estévanez Borges se ha significado como un referente de grandes expectativas y con polémicas en su compleja rehabilitación: contratos incumplidos y penumbras administrativas, anuncios inciertos sobre su futuro, sin garantías y sin consenso, ruedas de prensa y boletines institucionales que nada dejaron en claro. Un “satélite” del Centro de fotografía del TEA ha sido la ocurrencia del actual Consejero de Cultura: 200 firmas del mundo de la cultura, el arte y la literatura avalan la propuesta de clamor democrático para su verdadero destino literario.
Nuestra preocupación no es circunstancial, señora Presidenta. Desde hace varias décadas, el panorama de la literatura en la isla de Tenerife se ha visto ensombrecido por numerosas adversidades y contratiempos: la desaparición de los Premios Ciudad de La Laguna de Teatro, Cuento y Poesía. La reiterada suspensión del Premio de Poesía Julio Tovar en Santa Cruz de Tenerife. El cierre prolongado de la Librería del Cabildo en el antiguo Teatro Baudet, la desaparición del Aula de Cultura en la institución insular y la cancelación de nuevas ediciones de los Encuentros de Jóvenes escritores en Tenerife. Son varios los festivales de poesía y de literatura que detuvieron sus ediciones desde hace más de una década. No hay coordinación real entre las programaciones de las ferias del libro en el área metropolitana. Y casos de restauración de la memoria histórica, como el Paseo y la Plaza dedicados al poeta “Domingo López Torres”, contrastan con la inexplicable persistencia del Monumento a Franco en la Avenida de Anaga de la capital tinerfeña.
En la isla de Tenerife, señora Presidenta, hay varias casas natales de escritores que permanecen en la incertidumbre, como la del vanguardista Agustín Espinosa en Los Realejos, ya en estado de ruina. En Icod, la Casa Emeterio Gutiérrez Albelo se está reformando durante estos meses, para ser Casa de la Juventud y la Casona Secundino Delgado, en Arafo, carece de programación regular, allí se celebró recientemente una Mesa Insular de Cultura con el anuncio de un presupuesto de 46 millones de euros para cultura, pero las cuentas no salen, las carencias y dificultades aumentan. Muy cerca de esa reunión, está el desconocido Fondo Bibliográfico Arístides Ferrer, otro caso de apatías y demoras, como sucede con otros espacios de valor documental, sin apenas asistencia y divulgación, como el legado del escritor Domingo Pérez Minik en el piso de arriba de la Biblioteca Pública del Estado en Santa Cruz de Tenerife. No hay becas de investigación literaria, filológica y de humanidades auspiciadas por el Cabildo, como sí existen en otras islas, tampoco convocatorias internacionales de novela y poesía, el presupuesto para libros está abrumadoramente lejos de los millones dedicados al TEA y al Auditorio.
En La Laguna, municipio universitario donde se encuentra la Casona Estévanez Borges, hay lugares emblemáticos como el Ateneo de La Laguna que padeció un dramático incendio. Otros espacios vacantes, señora Presidenta, son el Aula Viana de la Universidad de La Laguna que está infrautilizada, los salones de actos de las Residencias y Colegios Mayores no cuentan con eventos literarios y con incentivos para el fomento de la lectura. Una placa dedicada al poeta Antonio de Viana desapareció de su ubicación original en el centro histórico, al igual que continúan en el absoluto limbo los reconocimientos honoríficos aprobados en plenos municipales a escritores y artistas canarios. El desencanto y la adversidad parecen adueñarse de bustos y efigies de los románticos laguneros, sin conservación patrimonial y carentes de una señalética moderna que distinga sus biografías y versos para curiosidad de turistas y vecinos.
La situación de pesadumbre en la literatura de la isla de Tenerife, señora Presidenta, se amplifica ante la falta de una distribución efectiva de los libros canarios, las actas de los dos últimos Congresos de Poesía Canaria han quedado sin editarse. Han fallecido escritores y escritoras que merecieron el Premio Canarias de Literatura y nunca recibieron un homenaje a su trayectoria en la isla de sus vidas. La ausencia de autores y autoras en Ferias Internacionales del Libro y Festivales Internacionales es una deriva preocupante que sigue eternizando el viejo estigma del aislamiento, varias revistas literarias de los últimos años ya desaparecieron por la falta de financiación. Y hace años, señora Presidenta, que no se renuevan las convocatorias de creación literaria a nivel autonómico, muchísimos libros clásicos de nuestras letras siguen descatalogados, ediciones facsimilares sin ver la luz, tesis universitarias sin publicarse, sin estímulos públicos para la traducción de libros canarios a otros idiomas. Tenerife, se merece más atención, por parte de la Institución que usted preside: símbolos como el almendro de la Casona Estévanez Borges, representan un hito literario en el imaginario de la identidad, es la primera referencia del Himno oficial de Canarias.
En la actualidad, señora Presidenta, no existe ninguna casa museo de escritores en Tenerife. En la provincia de Las Palmas de Gran Canaria hay cinco, allí se conserva el legado de figuras como Benito Pérez Galdós, Tomás Morales, Fernando León y Castillo o Miguel de Unamuno. En la isla del Teide, otras casas que habitaron mujeres escritoras están olvidadas, como la de los días de verano de Dulce María Loynaz, Premio Cervantes, en Arico. Y la casa de Nivaria Tejera en La Laguna, autora que contó al igual que Ana Frank, los horrores de la guerra desde la mirada de una niña. Y otras escritoras, como María Rosa Alonso, ya no están para dejar huella en su isla habitada, suyas fueron muchas ideas de futuro, como aquella de 1932 para la fundación del Instituto de Estudios Canarios, una realidad que disfrutamos hoy.
Está en sus manos, señora Presidenta, que la Casona Estévanez Borges cumpla su predestinación como espacio literario. Ya hay un acuerdo plenario de la legislatura anterior, para uso literario y artístico multidisciplinar, además de la garantía por cumplirse aún sobre la participación vecinal y ciudadana en su acontecer venidero. Como se afirma en artículos de la Ley 1/ 2023, de 1 de marzo, del Sistema Público de Cultura de Canarias, las administraciones deben defender, proteger y poner en valor la identidad y el acervo cultural de Canarias, estableciendo procedimientos consultivos y de participación para lograr “la neutralidad de las instancias burocráticas y políticas en los procesos de toma de decisión artística y cultural”.
Este es un año importante, señora Presidenta, la apertura de la Casona Estévanez Borges como espacio de literatura abrirá nuevos horizontes de creación, investigación, traducción, edición y divulgación de las letras insulares. Se podrán establecer diálogos y convenios con Casas Museo como la de Federico García Lorca o Juan Ramón Jiménez, por citar algunas referencias paradigmáticas en este preámbulo de los festejos de la Generación del 27. Los Estévanez Murphy fueron escritores entre dos siglos, la modernidad de las islas no se entiende sin las voces de la tradición. Cerca de la Casona, estuvieron otros domicilios de trascendencia para la literatura, como la casa de Carlos Pinto Grote, Premio Canarias de Literatura, en una de sus puertas firmaron de puño y letra muchos visitantes de renombre, como Pedro Lezcano o Agustín Millares Sall, autores decisivos de la “Antología cercada”, en tiempos de la dictadura. Vicente Aleixandre los recordó desde Velintonia, como la recuperada generación de la poesía civil y de las libertades. Es la historia atlántica de las literaturas insulares.
Ya llegó la hora, señora Presidenta, de que se tomen decisiones acertadas, transparentes y a la altura de este tiempo convulso para que la cultura, el arte y la literatura de las islas recuperen su necesario protagonismo como eslabones del progreso. Han sido veinte años de olvido y de restauración, el almendro dará sus nuevos frutos de inspiración para las futuras generaciones, porque las palabras al igual que los árboles, tienen raíces y florecen. Aquí en México, se encuentra la tumba y el epitafio de Mercedes Pinto, la escritora tinerfeña que alcanzó dimensión universal por su ejemplo de lucha y dedicación, en octubre será medio siglo de su partida. A pesar de las distancias entre la eternidad y nuestro presente, la vida late en su obra, como dijo Pablo Neruda sobre ella, sigue su corazón frente al aire, “enérgicamente sola, urgentemente viva”.




Magnífica carta, no solo por lo bien escrita como no puede ser de otra manera por la mano de qué viene escrita, sino por la exhaustiva información que de ella se desprende.
Doña Rosa Dávila, léala con calma, reflexione y valore.
Me parece bien que se invierta en determinados patrimonios para el bien común y que se abra como espacio cultural.
Una vez dicho esto, la presidenta del Cabildo lleva 3 años en el cargo y si esto lleva dos décadas cerrado, ¿no habría que repartir responsabilidades a los otros presidentes de Cabildos?.
Un saludo.
Artista y profesor de la ULL, apoya esta iniciativa pública