
En la Revista Trasdemar damos la bienvenida a nuestra colaboradora Catarina Sofia Nepomuceno Franco Fernandes (Funchal, 1981) Escritora madeirense, creció entre Lisboa y la isla de Madeira. Hija de abogados, es nieta del comendador Rui Nepomuceno, abogado, político e historiador, un gran defensor de la autonomía madeirense; y del escultor Franco Fernandes, autor de varias obras en Portugal continental, la isla de Madeira y en África, donde vivió. Fue el creador del Monumento al Emigrante Madeirense, presente en todas las latitudes, inaugurado en 1982 en la Avenida do Mar, en la ciudad de Funchal.
Compartimos en Trasdemar su ensayo “Metapoesía da Macaronesia / Metapoesia da Macaronésia” en edición bilingüe español-portugués. Catarina Sofía participó en el VII Encuentro Internacional de Poesía de la Macaronesia, en Ponta Delgada, Azores, en 2024. Forma parte de la Asociación de Industrias Creativas del Atlántico y de la Asociación para el Autismo Os Amigos do Zebreira, reforzando su compromiso con el arte y la inclusión. Catarina creció en un ambiente donde el pensamiento crítico, el arte y la literatura se entrelazaban. Sus abuelas, adelantadas a su tiempo y ambas con estudios superiores, influyeron en su amor por la poesía. Su abuela materna, Aida Brito Figueiroa, fue reconocida como poeta de Madeira, con un poema inédito publicado en la antología Musas da Madeira. De ellas hereda el legado matriarcal de empoderamiento femenino, independencia y amor por la literatura y la expresión artística.
En literatura, Catarina Sofia es su identidad como poeta y escritora, un espacio donde se desdobla en voces poéticas y metáforas. Escribe inspirada en la metafísica, el hermetismo, la identidad y la dualidad del tiempo y el espacio. Su interés por la filosofía, en particular la ontología y el estudio de la conciencia, junto con su curiosidad por los misterios del cosmos, dan forma a su universo poético, donde la ciencia y lo místico, la razón y la intuición, se entrelazan en un cuestionamiento continuo. Escribe en inglés bajo el nombre de Sophia Franco, explorando la melancolía y la profundidad emocional. Bajo el nombre de Sofica Tarin, se manifiesta en Salganhadas à la Carte, con textos de prosa breve y humor filosófico que combinan ironía con pensamiento científico-empírico.
Como Catarina Franco Fernandes, debutó como autora de literatura infantil en 2014 con el libro bilingue Vamos Brincar aos Dentistas / Let’s Play Dentists. En 2025, publicará O Segredo dos Colares de Poesia, un cuento infantil y juvenil con un componente didáctico-educativo que reflexiona sobre la oralidad poética, la historia de Portugal y la lusofonía atlántica, con un enfoque en la prevención en salud bucodental. La obra será ilustrada por niños dentro del espectro de la neurodivergencia, formando parte de un proyecto de inclusión social
La poesía nace de un espacio vivido, de un territorio que se imprime en la conciencia y resuena en la creación. El poeta insular escribe bajo la influencia del mar que lo rodea y de la tierra que lo ancla, oscilando entre la inmensidad y el confinamiento, entre la partida y la permanencia. Pero ¿existe una identidad poética común a las islas afortunadas que componen la Macaronesia? ¿Un hilo invisible que conecte a sus poetas en su forma de percibir el tiempo, el espacio y la condición insular?
Gaston Bachelard (1884-1962), filósofo y epistemólogo francés conocido por sus reflexiones sobre la ciencia, la imaginación y la poesía, en su obra La poética del espacio, describe los lugares como extensiones de la interioridad del ser, donde la memoria y la imaginación moldean la experiencia del mundo.
Para el poeta insular, la isla es simultáneamente refugio y exilio, una geografía de paradojas donde el ser se fragmenta y se recompone. La insularidad se proyecta en su escritura como un juego entre presencias y ausencias, entre lo real y lo soñado, donde el tiempo se pliega y la nostalgia del regreso se insinúa incluso en los versos que parecen hablar de partida.
La identidad poética de la Macaronesia está en constante construcción, reflejando la diversidad de cada isla en un mosaico de voces interconectadas. Con influencias africanas, europeas y atlánticas, con lenguas e historias distintas, la poesía insular une singularidades, conectando mitologías, ritmos y memorias que emergen del océano como un testimonio colectivo de la experiencia insular en Tierras de Graal.
Édouard Glissant, filósofo nacido en la isla de Martinica en 1928, desarrolló el concepto de pensamiento archipiélago al observar la diversidad del Caribe, donde múltiples islas comparten historias de colonización distintas, lenguas diversas y pertenecen a países diferentes. Para Glissant, el pensamiento archipiélago es una metáfora de su visión relacional de un mundo ideal, donde las identidades plurales coexisten sin necesidad de fusión, en una relación dinámica de intercambios y reconocimiento de la diferencia.
Traer este concepto a la Macaronesia permite pensar el tótem de la macaronesianidad como un eco emergente de la diversidad crónica de voces y de la fusión aguda y continua entre tradición y reinvención.
La Metapoesía de la Macaronesia explora más allá de lo visible, embarcándose en una multiplicidad de combinaciones infinitas que trascienden el reflejo del espacio físico insular. De este modo, los ecos poéticos de la Macaronesia documentan de manera inmersiva el viaje singular del poeta, tejido en una red que se entrelaza, se filtra y se expande entre laberintos e instantes poéticos.
La identidad poética de la Macaronesia puede verse como un proceso ontológico vivo en constante transformación; su construcción se define por la diversidad de semillas esparcidas, generadas por experiencias y memorias múltiples e irrepetibles, vividas en momentos espaciales y no espaciales, que ocurren en la mente y en el lenguaje de cada ser insular en su deambular poético atlántico. Experiencias y memorias que parecen ser inconscientemente abonadas por indeterminaciones de incertidumbre cuántica, cifradas o liberadas en el código genético del consciente colectivo insular donde flota el Atlántico de los Campos Elíseos.
La poesía de la Macaronesia es, entonces, un vínculo entre tiempos e identidades, un puente entre la raíz y el horizonte, una celebración de la multiplicidad insular que resiste y se transforma en constante interconexión metafísica. Es la voz de poetas de Madeira y de los demás archipiélagos de la Macaronesia, de poetas viajeros, de turistas que cruzan el Atlántico y de otros escritores del mundo que han sentido y registrado la insularidad sin haberla habitado.
Todas estas perspectivas compartidas pueden añadir nuevas capas a la metapoesía de la Macaronesia, abriendo caminos en la tarea de identificar una identidad común en la poesía insular, al mismo tiempo que contribuyen a la introspección y al desarrollo personal, emocional y relacional de cada ser en el mundo contemporáneo en el que vivimos.
Metapoesia da Macaronésia
A poesia nasce de um espaço vivido, de um território que se imprime na consciência e ressoa na criação. O poeta insular escreve sob a influência do mar que o circunda e da terra que o ancora, oscilando entre a imensidão e o confinamento, entre a partida e a permanência.
Mas existirá uma identidade poética comum às ilhas afortunadas que compõem a Macaronésia? Um fio invisível que una os seus poetas na forma como percebem o tempo, o espaço e a condição insular?
Gaston Bachelard (1884-1962), um filósofo e epistemólogo francês conhecido pelas suas reflexões sobre a ciência, a imaginação e a poesia, na sua obra, Poética do Espaço, descreve os lugares como extensões da interioridade do ser, onde a memória e a imaginação moldam a experiência do mundo.
Para o poeta insular, a ilha é simultaneamente abrigo e exílio, uma geografia de paradoxos onde o ser se fragmenta e se refaz. A insularidade projeta-se na sua escrita como um jogo entre presenças e ausências, entre o real e o sonhado, onde o tempo se dobra e a nostalgia do regresso se insinua mesmo nos versos que parecem falar de partida.
A identidade poética da Macaronésia está em constante construção, refletindo a diversidade de cada ilha num mosaico de vozes interligadas. Com influências africanas, europeias e atlânticas, línguas e histórias distintas, a poesia insular une singularidades, conectando mitologias, ritmos e memórias que emergem do oceano como um testemunho coletivo da experiência insular em Terras de Graal.
Édouard Glissant, filósofo nascido na ilha de Martinica em 1928, desenvolveu o conceito de pensar arquipélago ao observar a diversidade das Caraíbas, onde múltiplas ilhas partilham histórias de colonização distintas, línguas diversas e pertencem a países diferentes. Para Glissant, o pensar arquipélago é uma metáfora da sua visão relacional para um mundo ideal, onde identidades plurais coexistem sem necessidade de fusão, numa relação dinâmica de trocas e reconhecimento e aceitação da diferença.
Trazer esse conceito para a Macaronésia permite pensar o totem macaronesianidade presente nos seus ecos, como emergente da diversidade crónica de vozes e da fusão aguda e contínua, entre tradição e reinvenção.
A Metapoesia da Macaronésia explora para além do visível embarcando numa multiplicidade de infinitas combinações que transcendem o reflexo do espaço físico insular. Desta forma, os ecos poéticos da Macaronésia documentam de forma imersiva, a viagem singular do poeta, vestida por um tecido de malha que se entrelaça, entre, por entre e por dentro, de emaranhados e instantes poéticos.
A identidade poética da Macaronésia pode ser vista como um processo ontológico vivo em constante transformação; a sua construção prima pela diversidade das sementes lançadas, geradas por experiências e memórias múltiplas e unicamente irrepetíveis, vivenciadas em momentos espaciais e não-espaciais, que ocorrem na mente e na linguagem de cada ser insular singular em devaneio poético atlântico: experiências e memórias estas que parecem ser inconscientemente adubadas por indeterminações de incerteza quântica encriptadas ou soltas no código genético do consciente coletivo insular onde paira o Atlântico dos Campos Elísios.
A poesia da Macaronésia é, então, um elo entre tempos e identidades, uma ponte entre a raiz e o horizonte, uma celebração da multiplicidade insular que resiste e se transforma em constante interconexão metafísica. Ela é a voz de poetas madeirenses e dos outros arquipélagos da Macaronésia, poetas viajantes, turistas que cruzam o Atlântico e, outros escritores pelo mundo fora que sentiram e registaram a insularidade sem a habitarem.
Todas essas perspetivas partilhadas podem acrescentar camadas à Metapoesia da Macaronésia podendo abrir mais caminhos naquela que é a tarefa de identificar uma identidade comum na poesia insular da macaronésia, ao mesmo tempo que contribuindo para a introspecção e desenvolvimento pessoal, emocional e relacional de cada ser enquanto ser no mundo da atualidade em que vivemos.



