“Cada uno establece sus propias islas de lectura” Entrevista con Oswaldo Guerra Sánchez

En nuestro tercer aniversario entrevistamos a exponentes de la literatura contemporánea de las islas
Fotografía cortesía del autor

Presentamos en la Revista Trasdemar nuestra entrevista con el autor Oswaldo Guerra Sánchez (Las Palmas de Gran Canaria, 1966) Nuestro colaborador, miembro de la Academia Canaria de la Lengua, presenta su libro más reciente, “Amanecida y paseo del mago” (Ediciones La Palma, 2023) este domingo 15 de octubre en la Feria del Libro de La Laguna, Tenerife. Incluimos la entrevista en nuestra sección “Macaronesia” de literatura contemporánea de las islas

Si dijera que este nuevo libro es parte de una “biografía poética” sería inexacto, pero sí es cierto que se trata de un conjunto de fragmentos que reconstruyen una parte de mi memoria vital

OSWALDO GUERRA SÁNCHEZ

La isla como espacio de creación. ¿Qué representa la insularidad para su génesis como autor? Háblenos de su experiencia creativa en el ámbito de la escritura: ¿cuáles fueron los orígenes de su proceso de producción literaria?

Siempre me he preguntado cómo hubiera sido mi poesía de haber nacido en otro territorio. Incluso me he llegado a cuestionar si hubiera sentido el impulso de escribir. Se trata, claro está, de un juego de la imaginación, pero que inevitablemente me lleva a otro interrogante: ¿es posible acaso sentir la necesidad de la escritura poética al margen del lugar donde se habita? Supongo que no, porque hablar de lo que uno siente y padece tiene que ver, por definición, con el vínculo que estableces con la tierra y con las personas que en ella sufren y aman. ¿Que el haber nacido en una isla influye en esta necesidad de escribir? Por supuesto que sí, especialmente si esa isla, por su tamaño, te permite ver constantemente la línea del horizonte sobre el mar. No concibo otro origen en mi trabajo, pero tampoco sé lo que me deparará el futuro.


La isla como lugar de influencias. ¿Cuál es su relación literaria con la experiencia de la insularidad y las influencias recibidas de la tradición o las tradiciones culturales de su lugar de origen? Mencione los referentes culturales (literarios, plásticos, musicales, cinematográficos, etc.) que han influido sobre su itinerario creativo.

El vínculo que desde la infancia se establece con la tierra, y la necesidad de interrogarse por ese vínculo, te lleva inevitablemente y de manera casi instintiva a buscar referentes. Recuerdo cuando a uno de mis profesores de literatura en el instituto, el poeta Francisco Tarajano, se le ocurrió hacer un concursillo de poesía entre los compañeros de la clase en torno a las formas literarias. Elegí la “silva” asonantada como molde para escribir. La razón no era tanto que me interesara ese tipo de estrofa, como que se relacionase por su nombre con un entorno muy concreto: la antigua selva de Doramas, al norte de Gran Canaria. Un espacio que siempre me interesó, desde que tengo recuerdo, y que me acercaba, por otro lado, a ciertas inquietudes ecologistas. Seguramente ya sabía de Bartolomé Cairasco de Figueroa y de Tomás Morales, poetas fundacionales que tanto he trabajado a lo largo de mi trayectoria. Indudablemente, tirar de esos hilos me permitió establecer redes más complejas en las que la mirada hacia la propia tradición canaria me abrió a otros horizontes. Porque la mirada natural del ser humano, desde que es un bebé, empieza por lo más próximo. Solo al cabo del tiempo, esa visión se abre a lo más lejano. Por cierto, al final gané el concursillo de mi clase, y no era solo el espacio (la selva de Doramas) lo que me importó, sino especialmente la vinculación con el personaje histórico que lo habitó. El resto de ese y otros trayectos de lectura lo cuento en mi libro Senderos de lectura.


La isla como proyecto cultural. ¿De qué modo considera el valor de la isla o del archipiélago en su propia cosmovisión literaria? ¿Qué opina acerca de las semejanzas y los parentescos entre su lugar de origen y otros territorios insulares?

En mi discurso de ingreso en la Academia Canaria de la Lengua hablé justamente de cómo los archipiélagos macaronésicos han ido construyendo sus respectivos proyectos culturales, como ustedes los llaman, a veces mediante confluencias, otras excluyéndose entre sí. Está claro que esto generalmente se debe a cuesiones políticas, porque en nuestro caso, la geografía y los agentes naturales nos obligaron históricamente a relacionarnos. No hace mucho publiqué una traducción de versos del poeta de Azores Eduardo de Mesquita (Versos de un aislado, Mercurio, 2022), un completo desconocido hasta ahora en español. Su poesía es sorprendentemente confluente con la de Alonso Quesada. Pero es casi seguro que ambos poetas, contemporáneos entre sí, ni siquiera tuvieron conocimiento de sus respectivas existencias. Es curioso que esas mismas corrientes (que son marinas y aéreas: de necesidad) nos traen y nos llevan también a la geografía caribeña. También a otras partes de África o América del Sur. En cualquier caso, cada uno establece sus propias islas de lectura, a veces producto del azar, otras veces mediante hilos imaginarios que vamos creando, gracias a búsquedas concretas. Esas islas de lectura cambian con el tiempo, o vuelves a naufragar en ellas tiempo después, inevitablemente.


La isla como punto de referencia. En su opinión, ¿el paisaje contribuye a la formación de una estética de la insularidad? ¿Qué aspectos considera más relevantes en la mirada hacia la insularidad desde la literatura o el arte?

Este es un tema hoy en día muy estudiado. Yo mismo me he referido en algunos escritos a esta vinculación entre isla y paisaje (¿acaso se excluyen?), que está formulada creativamente en nuestra tradición justo desde que empezamos a conocer las endechas canarias del siglo XIV, y que desde el punto de vista teórico ya quedó esbozada en algún texto de Graciliano Afonso en el siglo XIX. El debate, tal como lo planteó Pedro García Cabrera a principios del XX en torno a la obra del pintor Jorge Oramas, parece registrar una inclinación hacia una determinada idiosincrasia, a nombrar un paisaje esencial determinado, pero ya se encargaría Juan Manuel Trujillo de llenarnos de sentido común. Hoy, por suerte, van quedando atrás maniqueas opiniones y falsas dicotomías en torno a este asunto. La necesidad por hacerse preguntas en torno a la propia vida no puede supeditarse a ningún complejo provocado por un desacuerdo con el sitio donde vivimos. ¿No te apetece nombrar los sitios con los que mantienes un diálogo? No pasa nada. Cada cual tiene sus propios complejos. Esto se quita leyendo otras tradiciones culturales, hablo no solo de leer literatura, sino cualquier otra expresión de la creatividad. Hasta que, por fin, descubramos que el paisaje, cualquier paisaje, no significa absolutamente nada si no es el lugar habitado, nombrado. Ya sea el del pasado o el que revives desde tu presente.


La isla como vía a la universalidad. ¿Cómo le gustaría definir la identidad insular? ¿En qué medida las diversas formas de la movilidad humana, como las migraciones o el turismo, influyen sobre la creación literaria en las islas? Desde su perspectiva, ¿qué lugar ocupan las nociones de cosmopolitismo y universalidad en la cultura insular de cara al futuro?

El concepto de cosmopolitismo es historicista, es un debate para la época modernista, por lo que no dice nada para el hoy. En cuanto a la “universalidad”, creo que es una palabra que deberíamos superar ya, desterrarla. Y también su socorrida pareja, el llamado “localismo”. No existe eso que se llama universalidad, a pesar de los dictados de Hollywood. Abbas Kiarostami se planteaba (seguramente ante una pregunta chinchosa) que para qué iba a realizar películas como las que se ven en la mayoría de los cines de Occidente. Para eso ya estaba Hollywood, decía. Creo en el diálogo, en la capacidad para entender al otro, en observar sin juzgar, en contrastar. Y, después, el choque no violento, el intercambio, si es que tengo algo que ofrecer. En el billete de barco o de avión va incluida la visión que pueda uno ofrecer como persona. Creo que eso se ve en mis libros a partir de esa pulsión de salida y de reentrada en el espacio insular. Si en la base todos los seres humanos tenemos inquietudes y necesidades similares ¿no habrá entonces que fijarse en el modo peculiar en que las expresa cada persona?


Su obra literaria más reciente, “Amanecida y paseo del mago” editada por Ediciones La Palma, será presentada en la Feria del Libro de La Laguna el 15 de octubre, ¿cuál es la génesis y el destino de este poemario? Muchas gracias.

Si dijera que este nuevo libro es parte de una “biografía poética” sería inexacto, pero sí es cierto que se trata de un conjunto de fragmentos que reconstruyen una parte de mi memoria vital. Sin embargo, no es tanto el contenido de la memoria o las memorias que aquí se articulan lo que podría interesar, sino hasta qué punto la memoria puede ser engañosa: una verdadera trampa. Y esto a varios niveles: la memoria colectiva y la que recogen los libros de historia, la memoria de los mayores cercanos y la de los niños que fuimos, la de una comunidad y la de la comunidad vecina. Al final el acto de recordar se zambulle en una nebulosa. Y entre el recuerdo y la pérdida hay demasiado camino que recorrer, un camino, como digo, plagado de trampas, de crueles engaños. Pero la peor de las tragedias asociadas al olvido es el propio olvido del lenguaje. Cuando el mago (ya sea sacerdote, ilusionista o campesino) sale de su refugio, puede ser que nazca al lenguaje o que perezca en él.


Oswaldo Guerra es docente, investigador, ensayista y poeta, trabaja como profesor titular en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en cuya facultad de Educación imparte docencia. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna y obtuvo el título de doctor en esta disciplina en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con una tesis sobre la figura de Carlos Pinto Grote. Desde 2015 a 2019, ocupó el cargo de Director General de Cultura del Cabildo de Gran Canaria y, desde 2020, es miembro de la Academia Canaria de la Lengua. En su faceta de ensayista, ha escrito monografías sobre temas de teoría y crítica literaria desde una perspectiva centrada en la identidad cultural, con títulos como Un modo de pertenecer al mundo: estudios sobre Tomás Morales (Cabildo de Gran Canaria, 2002), Senderos de lectura: memoria y hermenéutica literaria (Ediciones de la Discreta, 2002) o Dignidad creadora y lecturas de cabotaje (Mercurio Editorial, 2019). Ha publicado los poemarios De camino a la casa (Ediciones La Palma, 2000), Montaña de Tauro (Archipliego, 2004), Un rumor bajo la rama (Trea, 2012), Muerte del ibis (Vitruvio, 2013), Si existe el árbol. Cuaderno iraní (El sastre de Apollinaire, 2019), Las siete extinciones (Mercurio Editorial, 2020) y Amanecida y paseo del mago (Ediciones La Palma, 2022). El quinto de estos poemarios ha sido traducido al francés por Marie-Claire Durand, publicándose en la editorial L’Harmattan bajo el título Si l’arbre existe. Cahier iranien. Sus textos poéticos han aparecido en diversas revistas literarias y suplementos culturales de España, como La FábricaTuriaSibilaLa manzana poéticaABC CulturalTranspoética y Tendencias21, y en diversas antologías, entre las cuales cabe destacar 1010±3 3 poetas das Ilhas Canárias, publicada por la editorial toledana Ianua en versión bilingüe gallego-español. Igualmente, algunos poemas suyos se han traducido al árabe para la revista marroquí Al Alam, publicada en Rabat.


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