
Desde la Revista Trasdemar expresamos nuestras condolencias por el fallecimiento de Eugenio Padorno, figura fundamental de la poesía canaria contemporánea. A lo largo de su vida Padorno recibió numerosos reconocimientos: Hijo Adoptivo de Gran Canaria, miembro de la Academia Canaria de la Lengua y el recibimiento del Can de Plata del Cabildo grancanario, entre otros galardones.
Este 17 de diciembre de 2025 ha fallecido en Las Palmas de Gran Canaria el poeta, ensayista y profesor Eugenio Padorno Navarro, quien dedicó más de medio siglo a la literatura y al magisterio académico. Como ha resaltado el Cabildo de Gran Canaria con motivo de su fallecimiento, su obra y su docencia forjaron “una verdadera teoría de lo canario” desde una perspectiva humanística. Se le recuerda como un escritor, crítico literario, editor y profesor cuya trayectoria fue esencial para entender la cultura isleña.
Aunque nació en Barcelona en 1942, Padorno residió desde muy niño en Las Palmas de Gran Canaria, junto a la playa de Las Canteras. Estudió en el colegio Viera y Clavijo y luego se licenció en Filología en la Universidad de La Laguna. En 1965 publicó su primer libro, Para decir en abril, una colección de poemas breves e íntimos que ya evidenciaban su riguroso enfoque metafísico. Durante los años sesenta participó en el movimiento generacional de la “Poesía Canaria Última” –presente en la antología homónima de 1966– y obtuvo un accésit del premio Adonais por Metamorfosis (publicado en 1969). En 1976 colaboró en el Manifiesto del Hierro, hito intelectual de la transición canaria, y en 1977 publicó Comedia.
En 1983 Padorno fue destinado como profesor al Instituto de Bachillerato a Distancia en París, donde durante cinco años cultivó amistades con escritores europeos y preparó una antología francesa de su obra. De regreso a Las Palmas en 1988 entró en la Facultad de Filología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), donde defendió su tesis en 1992 sobre el poeta Domingo Rivero y ejerció hasta su jubilación como profesor titular y decano, además de dirigir la revista Philologica Canariensia. A lo largo de esas décadas de magisterio coordinó seminarios, congresos y lecturas, destacando como miembro de instituciones culturales como la Academia Canaria de la Lengua.
La obra poética de Padorno es amplia y rigurosa, marcada por la exploración de la insularidad, el paisaje atlántico y la espiritualidad canaria. Publicó poemarios esenciales como Diálogo del poeta y su mar (1992), Paseo antes de la tormenta (1996), La echazón (2010), Donde nada es todo lo asible (2015) y Recuento en El Istmo (2021). En 2018 Mercurio Editorial recopiló lo más significativo de su producción poética en Acaso solo una frase incompleta (1965-2015), un volumen con su biografía, ilustraciones, obra reunida y una introducción de Jorge Rodríguez Padrón. Además cultivó formas creativas diversas (diarios de viaje, diario íntimo, prosa poética) y fue traducido al francés e italiano.
El estilo poético de Padorno puede calificarse de meditativo y simbólico. Desde sus primeros versos –ya sea en Para decir en abril o Metamorfosis– buscó la luz como metáfora del conocimiento y de la iluminación interior. Con el tiempo, su lírica profundizó en la insularidad y el mar –imágenes recurrentes en toda su obra–, comparando el vaivén del oleaje con los flujos del pensamiento y la existencia misma. Su universo simbólico es rico en motivos –el laberinto, las estrellas, el silencio– que dialogan con la naturaleza canaria. Por ejemplo, en uno de los poemas de La echazón se lee: «¿Qué cosas semejan las estrellas, / dijo, / sino las esparcidas brasas del horno / en que aún nos cocemos? … / Si se abrieran ahora las puertas de la noche, / nos quebraría el helor del silencio» Estas imágenes nocturnas y marítimas resumen el tono evocador de su voz: poesía que siente la vastedad oceánica y los misterios insulares.
Padorno también dejó importante obra ensayística. Entre sus estudios destacan la edición crítica de Poesía completa de Domingo Rivero (1994) y monografías sobre autores canarios como Juan Ismael (1995), Algunos materiales para la definición de la poesía canaria (2001) y La parte por el todo (2002). Editó y dio a conocer a clásicos canarios y extranjeros, ejerciendo de puente entre la tradición poética local y las vanguardias. Su labor investigadora, junto a su poesía, contribuyó a definir una esencialidad cultural, literaria y artística vinculada al paisaje canario.
Como docente, Padorno ejerció su magisterio en varias generaciones de canarios desde 1968. En la ULPGC fue profesor de Teoría de la Literatura, investigador y decano, luchando para que la Literatura Canaria fuera materia universitaria. Victoriano Santana Sanjurjo, ensayista y profesor grancanario, ha destacado que con la llegada de Padorno a la docencia universitaria “se cimentó una admirada y admirable manera de hacer y entender la poesía en lengua castellana”. Durante más de cinco décadas su obra poética y crítica trazó una auténtica teoría cultural de Canarias. Con el fallecimiento de Padorno, Canarias pierde una voz indispensable para comprender la evolución cultural de las islas en el siglo XX y XXI. Académicos y colegas resaltan su calidad literaria y su papel de mentor. Su universo poético –de “poemas esenciales, breves, de marcado ritmo”, como señaló la Academia Canaria de la Lengua– deja imágenes perdurables en la conciencia cultural isleña.

Amado y respetado por sus discípulos, colegas y lectores, dictó conferencias y brindó entrevistas incluso en los últimos meses. Su legado queda en sus poemarios, en sus ensayos y en la influencia de sus alumnos. Como escribió Santana Sanjurjo, Padorno contribuyó a establecer “una concepción de lo canario” desde la poesía y el pensamiento, un puente entre el arte y la esencia del archipiélago.
El mundo literario de Canarias despide hoy a Eugenio Padorno Navarro con profunda tristeza, recordando los valores literarios y humanos de quien hizo de su palabra un faro lírico para toda una generación. Quedará su huella imperecedera en la cultura de Canarias y en el corazón de quienes apreciaban su magisterio.






