“Cuanto de cierto arde en lo invisible. Recuerdo de Andrés Sánchez Robayna” Por Luis Pérez-Oramas

En la Revista Trasdemar presentamos la serie de colaboraciones especiales en homenaje a Andrés Sánchez Robayna
Andrés Sánchez Robayna, 2020 / Cortesía Daniel Mordzinski

Presentamos en la Revista Trasdemar la serie de colaboraciones especiales en homenaje a Andrés Sánchez Robayna (1952-2025), el autor Luis Pérez-Oramas comparte desde París el texto “Cuanto de cierto arde en lo invisible. Recuerdo de Andrés Sánchez Robayna” dedicado al autor galardonado con el Prix Mallarmé étranger por la traducción del libro “Por el gran mar / Par la vaste mer“. La serie de homenaje está ilustrada con la fotografía de la serie dedicada a Andrés Sánchez Robayna, en el Festival Hispanoamericano de Escritores de La Palma, cortesía de Daniel Mordzinski

Andrés fue un hombre complejo, radical, exigente. Más allá del laberinto de las personalidades vivirá su poesía

LUIS PÉREZ-ORAMAS

Escribo estas líneas en París, donde hace cuatro décadas tuve el privilegio de conocer al poeta Andrés Sánchez Robayna, y con ello, a través suyo, de re-conocerme a mí mismo, en la vieja sangre guanche, en un destino de isla, en mi alma atlántica.

Vivía entonces yo, con mis leves 28 años de edad, en Francia.

Nuestra amistad fue breve en términos de encuentros personales: yo llegué a Syntaxis, la prodigiosa revista que Andrés fundó en 1983, gracias a la generosidad de un artista mayor, hoy un poco, y muy injustamente, olvidado: Albert Ràfols-Casamada. Así pues fue en el nombre de Ráfols, en su pintura de latigazos cromáticos y venerables esfumatos, en su arquitectura torresiana insólitamente contenida en cuadros atmosféricos, mediterráneos, que mi prosa vio la tinta de su impresión en España por primera vez: le debo eso, para mí invalorable, al gran maestro catalán y a Andrés, que quiso recibirla y ofrecerle casa en Syntaxis.

Hace poco, en una magnífica publicación que celebra aquella revista, pude leer por primera vez la carta en la que Ràfols-Casamada le presentaba a Andrés un ensayo mío sobre Velázquez, primer texto crítico publicado fuera de mi país, Venezuela. Syntaxis fue entonces techo  iniciático para mi prosa, que se acumuló en sus páginas durante los dos años siguientes. Vistos hoy los títulos de aquellas piezas ensayísticas,  retrospectivamente, creo que constituyen el programa seminal de un pensamiento que aún no se concluye, a través de las obras de Armando Reverón, Cy Twombly, Diego Velázquez, entre otros.

Que junto a Jose Angel Valente, Juan Goytisolo, Nilo Palenzuela, Jacques Ancet, el mismo Andrés, el poeta de La sombra y la apariencia aceptara el boceto de un joven ensayista, osando garabatos para añadirle a Las Meninas de Velázquez el ‘exceso’ de su vida es testimonio de una apertura inusual, de la parte de un editor. Fue gracias también a un ensayo dedicado a Cy Twombly que, vía Syntaxis, conocí al inmenso Severo Sarduy; fue de la mano de Andrés que pude encontrarme, un día cuyo recuerdo se extiende sobre mí como una raíz aérea, al poeta del Atlántico, Manuel Padorno. Y son estos los dos nombres de poetas españoles quienes, vivos en el mismo tiempo de mi vida, resonaron primeros sus versos en mí como un hogar, como un refugio que no cesa: Manuel Padorno y Andrés Sánchez Robayna.  Andrés fue un hombre complejo, radical, exigente. Más allá del laberinto de las personalidades vivirá su poesía, el verso siempre magnífico, refulgente, invencible como aquello que cuanto de cierto arde en lo invisible.


Luis Pérez Oramas es un poeta venezolano-estadounidense, ​ curador e historiador del arte. Es autor de nueve libros de poesía, siete volúmenes de ensayos, así como de numerosos catálogos de exhibiciones de arte.

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