{"id":6166,"date":"2024-03-10T20:37:55","date_gmt":"2024-03-10T20:37:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=6166"},"modified":"2024-03-10T20:37:57","modified_gmt":"2024-03-10T20:37:57","slug":"esas-cosas-de-bajar-en-busca-de-un-asfodelo-por-antonio-arroyo-silva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/resenas\/esas-cosas-de-bajar-en-busca-de-un-asfodelo-por-antonio-arroyo-silva\/","title":{"rendered":"&#8220;Esas cosas de bajar en busca de un asf\u00f3delo&#8221; Por Antonio Arroyo Silva"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"662\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-662x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6167\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-662x1024.jpg 662w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-194x300.jpg 194w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-768x1189.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-992x1536.jpg 992w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-1323x2048.jpg 1323w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Solo-portada-HOMINEM-Juan-Calero-1397-x-2159-scaled.jpg 1654w\" sizes=\"(max-width: 662px) 100vw, 662px\" \/><figcaption>Portada del libro<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Presentamos en la Revista Trasdemar la rese\u00f1a del libro &#8220;<em>Hominem<\/em>&#8221; de Juan Calero Rodr\u00edguez, a cargo del poeta Antonio Arroyo Silva, colaborador de nuestra Revista. El volumen ha sido publicado en edici\u00f3n espa\u00f1ol-portugu\u00e9s en la colecci\u00f3n &#8220;Afortunadas&#8221; de Abra Canarias Cultural, con ilustraciones de Paulo Sayeg y la traducci\u00f3n de Ana Teixeira. Compartimos la rese\u00f1a en nuestra secci\u00f3n &#8220;Tel\u00e9maco&#8221; de literatura contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Es como si el autor, lo mismo que Rimbaud, quisiera bajar a su infierno particular, quiz\u00e1s buscando la iluminaci\u00f3n desde las sombras. Como dec\u00eda el poeta norteamericano William Carlos Williams, incluso en el infierno brilla la flor del asf\u00f3delo<\/p><cite><strong>ANTONIO ARROYO SILVA<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Dec\u00eda el escritor latino Tertuliano, en los primeros tiempos del cristianismo: \u00abRespice post te! Hominem te esse memento!\u00bb. Algo as\u00ed como: \u00abMira tras de ti y recuerda que eres un hombre y morir\u00e1s\u00bb. Frase que el mencionado escritor ampli\u00f3&nbsp; del <em>Memento<\/em> <em>mori.<\/em> Esta \u00faltima frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Antigua Roma. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras \u00e9l un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Parece como si el poeta Juan Calero Rodr\u00edguez se hubiese quedado con la palabra <em>hominem <\/em>o el tiempo hubiera borrado el resto de las palabras, pues este no pretende hacer un alegato moral, como el padre de la iglesia Tertuliano o la tradici\u00f3n pagana de Roma. Sea como sea, este poemario se refiere \u00abal hombre\u00bb; es decir, a ese ser individual que, se supon\u00eda, era la medida de todas las cosas y el centro de la creaci\u00f3n. La visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica queda en entredicho. Si no, observen alg\u00fan ep\u00edgrafe que abren este poemario: \u00abUno es verdaderamente libre cuando deja de sentir verg\u00fcenza de s\u00ed mismo\u00bb. Friedrich Nietzsche, no en vano, acompa\u00f1ar\u00e1 a&nbsp; Calero en varias piezas de <em>Hominem. <\/em>Ahora mismo me viene a la mente aquella obra del fil\u00f3sofo alem\u00e1n, <em>Ecce homo. <\/em>Pero no vamos a ir por ah\u00ed, no quiero complicar esta apertura m\u00eda del presente libro hacia ustedes, estimados lectores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El poemario <em>Hominem, <\/em>de Juan Calero Rodr\u00edguez comienza y termina con el extra\u00f1amiento del sujeto po\u00e9tico a la usanza que proviene de los simbolistas franceses y retoma Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez: <em>Yo no soy yo. \/ Soy este\/ que va a mi lado sin yo verlo. <\/em>Esto, por supuesto, no supone una anulaci\u00f3n de ese yo del poeta, sino un alejamiento de aquel impuesto por cierta poes\u00eda rom\u00e1ntica que, seg\u00fan el poeta Luis Cernuda y nuestro cr\u00edtico Jorge Rodr\u00edguez Padr\u00f3n, no son herederas de aquellos romanticismos de H\u00f6lderlin o Wordsworth. Calero se reafirma en esta idea desde el primer poema y dice: <em>Juro no ser ninguno de los hombres que he sido. <\/em>En este caso, no solo extra\u00f1amiento, sino desprendimiento, no del autor (quede claro) sino de la tradici\u00f3n po\u00e9tica que se considera nefasta para el desarrollo de una po\u00e9tica m\u00ednimamente contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El sujeto po\u00e9tico de este <em>Hominem <\/em>no es sujeto po\u00e9tico sino objeto del poema. De ah\u00ed que el t\u00edtulo est\u00e9 en lat\u00edn y en acusativo (aparte de lo ya dicho). Todo lo m\u00e1s, como dice el t\u00edtulo del poema 9, se trata de \u00abUn hombre para sus adentros\u00bb. As\u00ed nos expresa en los primeros versos: <em>Solo vemos la carencia, el afecto\/ si rascas aullidos\/ en la marca de los cuerpos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">A lo largo del poemario nos encontramos con distintos tipos de hombre. Ninguno un h\u00e9roe o un modelo a seguir. Al contrario, se trata de personajes despreciados por la sociedad, como el homosexual, en el poema \u00abEl \u00faltimo\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>No es f\u00e1cil amar a un hombre<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>con pelos en el pecho<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>aunque los albatros levanten vuelo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y tengamos que cerrar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>la puerta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>de sombras chinescas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">A continuaci\u00f3n, el asesino que, como en la novela de Dostoievski es consciente de su crimen y, por tanto, ha de asumir su castigo. En este sentido, podr\u00edamos pensar en Espronceda y aquellas canciones sobre los marginados de la sociedad, como el pirata. Pero Calero lo hace de forma par\u00f3dica y lo aplica, con total crudeza, al poeta y al mismo proceso f\u00edsico de la escritura. Vean al final del poema \u00abEl asesino\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>A\u00fan espero mi castigo por asesino,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>por descuartizar un poema en versos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y tirarlos en alg\u00fan archivo de Word<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>como cucaracha que repugna.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y no ser\u00e1 el \u00fanico caso: todos los hombres marginados, rechazados o ninguneados por la sociedad estar\u00e1n relacionados con el poeta y su creaci\u00f3n po\u00e9tica. Aqu\u00ed aparecen los borrachos, en el poema 15, \u00abLos amantes de las rocas\u00bb que, tras hablar de Vinicius, Neruda, Faulkner y su apego a las rocas (es decir al <em>whisky<\/em> on <em>the<\/em> <em>rocks<\/em>) se concluye <em>con <\/em>que<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Todos sobrevivieron o murieron en otros brazos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Sin embargo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>inventaron esos locos fragmentos del suicidio<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>que juegan en plazas como ni\u00f1os de antes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Esto nos lleva al poema 17, \u00abError\u00bb, es decir, al tema de los suicidas, tras la aparici\u00f3n de una cita de Arist\u00f3teles sobre el error como un suceso de la mente, el poeta opina que \u00abpor eso todos se tiran en avalancha por la ventana\/en el pa\u00eds de los suicidas\u00bb. He aqu\u00ed otra manera de extra\u00f1amiento: el alejamiento par\u00f3dico y la iron\u00eda que, por cierto, tanto practic\u00f3 en su escasa, pero sublime producci\u00f3n po\u00e9tica, el poeta palmero Leocadio Ortega Hern\u00e1ndez. El poeta se aleja del juicio de fil\u00f3sofo griego en forma de parodia. Claro est\u00e1, como ya dije, en <em>Hominem <\/em>anda rondando Nietzsche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En el siguiente poema \u00abS\u00edndrome de Procusto\u00bb se lleva a un extremo un tema muy com\u00fan entre los artistas y, concretamente, entre los poetas: la envidia. O sea, se trata de una envidia extrema por patol\u00f3gica que consiste en el rechazo hacia las personas que sobresalen; es decir, a la incapacidad de aceptar las virtudes de los otros y tambi\u00e9n de no aceptar el propio complejo de inferioridad. El poema, amparado por una cita de Valery es un alegato en contra de tal s\u00edndrome: \u00abLo que ser\u00e1, pronto ya no ser\u00e1;\/ ma\u00f1ana est\u00e1 muriendo en este mismo d\u00eda\u00bb. Versos de Valery que, por cierto, mucho le deben a la poes\u00eda metaf\u00edsica de Quevedo. Ante esto el poema concluye con la aceptaci\u00f3n de las limitaciones por parte del poeta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Pero yo solo tengo un punto, ni siquiera una coma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>el punto del punto y coma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>que escupe<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>entre quinqu\u00e9 y la espera.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Por si no quedaba claro el tema del hombre desheredado, en sus flaquezas y poca virtud, en el poema 23, \u00abCandados\u00bb, utilizando el recurso de la an\u00e1fora, se enumera al resto de hombres para que no se queden en el tintero, pero de manera muy eficaz: los ladrones, los muertos en vida, los rechazados por el amor, los ateos, los lujuriosos, etc. Es como si el autor, lo mismo que Rimbaud, quisiera bajar a su infierno particular, quiz\u00e1s buscando la iluminaci\u00f3n desde las sombras. Como dec\u00eda el poeta norteamericano William Carlos Williams, incluso en el infierno brilla la flor del asf\u00f3delo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sin embargo, el poeta no vive en la ceguera y es capaz de ponerse frente al espejo y reflexionar sobre su condici\u00f3n de ser humano. Y entonces, con esa consciencia de los propios fracasos puede que acepte o aceptemos (los lectores tambi\u00e9n) mejor las circunstancias que nos hacen dudar de todo. Y no nos sentir\u00edamos con esa sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n constante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y he aqu\u00ed el acierto de <em>Hominem: <\/em>que esas frustraciones, desgracias y dudas, que hacen al ser humano m\u00e1s imperfecto que los animales, pasen por el tamiz de la reflexi\u00f3n y nunca por la autocomplacencia o el victimismo. He aqu\u00ed tambi\u00e9n un alejamiento reflexivo que lo lleva a un pensamiento po\u00e9tico preciso y sin ambages. O m\u00e1s bien, es el propio poema que de la mano de fil\u00f3sofos y grandes poetas como Borges y Valery lo conducen a estos derroteros de la expresi\u00f3n. De todas formas se aprecia claramente que en la respiraci\u00f3n del poeta est\u00e1 el ritmo del poema, no como un mero sonsonete, sino como una conjunci\u00f3n entre ritmo y tono que justifica incluso las im\u00e1genes de la enso\u00f1aci\u00f3n que aparecen en el poemario o, como dec\u00eda Jung, el REM o <em>rapid eye movement. <\/em>En este sentido va el aforismo de Jorge Rodr\u00edguez Padr\u00f3n que establece que la sintaxis es la sem\u00e1ntica del poema. Pero no estamos hablando ahora de Gram\u00e1tica, pues sintaxis se refiere al movimiento impulsado por el alma, el neuma, el aire de la respiraci\u00f3n y la sem\u00e1ntica es el verdadero sentido de la vida, sin trabas, sin fronteras. Tirar abajo estos obst\u00e1culos, estos l\u00edmites ha sido la tarea del poeta Juan Calero Rodr\u00edguez en <em>Hominem.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Otro hecho que me parece acertado es la conciencia insular. Realmente, cada poeta, con su soledad es una isla de poes\u00eda, sobre todo, en ese momento de la creaci\u00f3n, cuando el poeta afronta el abismo de la escritura. Otra cuesti\u00f3n es que la isla geogr\u00e1fica sea el l\u00edmite de su expresi\u00f3n. Calero, en el poema 16, \u00abJuicio\u00bb nos dice que la verdad (y por ende, la poes\u00eda y la vida) no es solo una graja presa en una isla. Claro que la imagen de la graja se refiere a la Isla de La Palma; pero, desde su experiencia, nos dice que el poeta debe mirar siempre m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Para no extenderme demasiado \u2013 pues hay m\u00e1s y le corresponde al lector hallar el resto \u2013 aprovecho las \u00faltimas palabras de <em>Hominem, <\/em>o sea, con ese \u00faltimo poema del libro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Perm\u00edtanme no seguir escribiendo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">las \u00faltimas palabras, en ellas guardo mis verdades<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>Juan Calero Rodr\u00edguez<\/strong>. Poeta y gestor cultural cubano en Canarias, Espa\u00f1a. Estudi\u00f3 Ingenier\u00eda Industrial, Dibujo Mec\u00e1nico y Dibujo Arquitect\u00f3nico. Hasta la fecha, ha publicado m\u00e1s de catorce libros en Estados Unidos y Espa\u00f1a de poes\u00eda, investigaci\u00f3n y cuento para ni\u00f1os, contando con otros in\u00e9ditos. Ha presentado su obra en pa\u00edses como Chile, Argentina, M\u00e9xico, Cuba, Estados Unidos y Espa\u00f1a. Autor de pr\u00f3logos de libros, ha obtenido varios reconocimientos literarios a nivel internacional, nacional, regional y provincial tambi\u00e9n colabora en peri\u00f3dicos y revistas digitales, tanto nacionales como extranjeros y ha formado parte del jurado en varios concursos. Es Presidente de las Agrupaciones Abra Canarias Cultural y Agrupaci\u00f3n Cultural ARTEnaciente.<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la cr\u00edtica y el di\u00e1logo literario entre islas y continentes<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6167,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[25],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;Esas cosas de bajar en busca de un asf\u00f3delo&quot; Por Antonio Arroyo Silva - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/resenas\/esas-cosas-de-bajar-en-busca-de-un-asfodelo-por-antonio-arroyo-silva\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;Esas cosas de bajar en busca de un asf\u00f3delo&quot; 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