{"id":5612,"date":"2023-10-31T18:36:16","date_gmt":"2023-10-31T18:36:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=5612"},"modified":"2023-10-31T18:36:20","modified_gmt":"2023-10-31T18:36:20","slug":"el-fusilamiento-simulado-por-besay-sanchez-monroy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-fusilamiento-simulado-por-besay-sanchez-monroy\/","title":{"rendered":"&#8220;El fusilamiento simulado&#8221; Por Besay S\u00e1nchez Monroy"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto-de-Besay-Sanchez-Monroy-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5613\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto-de-Besay-Sanchez-Monroy-1.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto-de-Besay-Sanchez-Monroy-1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption>Fotograf\u00eda cortes\u00eda del autor para Trasdemar<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">En la Revista Trasdemar damos la bienvenida a nuestro colaborador Besay S\u00e1nchez Monroy (Pozo Izquierdo, Gran Canaria, 2000) Graduado en Espa\u00f1ol: Lengua y Literatura por la Universidad de La Laguna, actualmente cursa un M\u00e1ster de Formaci\u00f3n de Profesorado. Ha publicado la novela <em>Neotlantis\u00a0<\/em>(2022) en la Editorial Vecindario. Es el ganador del\u00a0II Certamen Juvenil de Relato Corto de Narrativa Hist\u00f3rica (en su modalidad adulta) convocado por el Museo Canario. Por ello, su relato &#8220;<em>El fusilamiento simulado<\/em>&#8221;\u00a0fue publicado\u00a0en la antolog\u00eda\u00a0 &#8220;Leyendo la historia&#8221;: II Certamen Juvenil de Relato Corto de Narrativa Hist\u00f3rica de El Museo Canario, coordinada por Mercurio Editorial. Incluimos el relato en nuestra secci\u00f3n <em>El invernadero<\/em> de narrativa contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote has-small-font-size\"><blockquote><p>La idea era que los palmeros capturar\u00edan\u00a0 uno de los barcos que acostumbraban a realizar la ruta interinsular y luego lo dirigir\u00edan\u00a0 hacia el puerto de Dakar, pasando previo por la isla para recogernos. Mont\u00e9 guardia junto\u00a0a unos cuantos en la monta\u00f1a de Asabanos, esperando divisar el vapor que habr\u00eda de\u00a0 recogernos; lo cierto es que el esperado barco nunca asom\u00f3 siquiera por las aguas de la\u00a0 isla<\/p><cite><strong>BESAY S\u00c1NCHEZ MONROY<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:25px\">Mi padre tambi\u00e9n era sacerdote; de la iglesia de San Antonio Abad de El Pinar, para\u00a0ser exactos. Siempre me estaba sopeteando, por eso no los puedo ni ver; a los curas, digo,\u00a0 pero eso usted ya lo sabe.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">No finja: Pepe Hern\u00e1ndez, que en paz descanse, le tuvo que contar la historia. Yo que&nbsp; usted no hubiera venido por ser yo tan mal cristiano, pero usted es joven, y los j\u00f3venes&nbsp; saben perdonar el pasado porque apenas han vivido y el rencor todav\u00eda no se les ha metido&nbsp; como mal bicho en el cuerpo. S\u00ed, tampoco es que yo sea un carrucho, pero llevo meses&nbsp; apalastrado en esta cama tratando, sin remedio, de no morir, y me reh\u00faso a proseguir la&nbsp; lucha cobarde. Ah\u00f3rrese la extremaunci\u00f3n: si ninguna de las medicinas del doctor Fuentes&nbsp; ha logrado tratar mi mal, muchos menos lo har\u00e1n sus aceites, por muy benditos que sean.&nbsp; Bien s\u00e9 yo que lo que me mata no es otra cosa que el miedo y la culpa, por eso preciso de&nbsp; un confesor que me ayude a expiar todo cargo de conciencia. \u00bfEl miedo? El miedo no&nbsp; desaparecer\u00e1. Su ponzo\u00f1a me ha envenado el cuerpo y no existe ant\u00eddoto que pueda actuar&nbsp; contra \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u00bfRecuerda su primera confesi\u00f3n? No mienta: al igual que en el amor, nadie olvida sus&nbsp; inicios como penitente. He olvidado el pecado, mas no la verg\u00fcenza y el profundo&nbsp; sentimiento de culpa derivados de la confesi\u00f3n que me oblig\u00f3 a realizar mi padre. Con&nbsp; una furia que debiera ser impropia de un hombre de Dios, me agarr\u00f3 del pescuezo, me&nbsp; puso de rodillas y me orden\u00f3 juntar las manos. Llam\u00f3 a mi madre y, como si fuera la&nbsp; efigie de una santa, me hizo confesar ante ella lo que fuera que hubiera hecho. Despu\u00e9s&nbsp; de airear mi falta entre lloros y mocos, mis padres tambi\u00e9n se arrodillaron y juntos&nbsp; rezamos para expiar mi pecado. No se crea que fue la \u00fanica vez que esto ocurri\u00f3: no coge&nbsp; uno corajes por nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Hay que tener cuidado con los calores del odio: los malquistes con uno pueden acabar&nbsp; en disgustos para otro, como fue el caso de padre Flores. Vino de M\u00e9jico como coadjutor&nbsp; de la parroquia de la Concepci\u00f3n de Valverde, cuando Pepe Hern\u00e1ndez ya era casi&nbsp; anciano. El hombre era lo que de com\u00fan se dice un mesturado: los rumores afirmaban&nbsp; que la madre era una arist\u00f3crata austr\u00edaca y el padre un militar de sangre azteca. Las&nbsp; maneras y las brujer\u00edas le ven\u00edan as\u00ed bien heredadas, pues hablaba que daba gusto y ten\u00eda facilidad para engatusar a todas las mujeres, de la m\u00e1s santa a la m\u00e1s purria. Esto le sirvi\u00f3&nbsp; para su prop\u00f3sito de acotejar la iglesia de la Concepci\u00f3n, que, a decir verdad, antes de su&nbsp; llegada estaba poco menos que para el arrastre. Grupos de devotas (m\u00e1s del padre Flores&nbsp; que la virgen de la Concepci\u00f3n, creo yo) se dedicaron entonces a confeccionar adornos&nbsp; para la iglesia mientras los maridos pintaban las paredes o retocaban las deterioradas&nbsp; im\u00e1genes de santos. Por esta labor pronto se hizo odiar por los m\u00e1s radicales del Frente&nbsp; Popular, entre los cuales me contaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Creo que por mis apellidos ya habr\u00e1 deducido mi parentesco con el huido Jos\u00e9 Padr\u00f3n,&nbsp; que recientemente ha regresado a la isla tras permanecer varios a\u00f1os encerrado entre la&nbsp; prisi\u00f3n de Fyffes y el penal de Gando. Sabiendo de su antiguo cargo como presidente de&nbsp; la Agrupaci\u00f3n Socialista de El Hierro, no es dif\u00edcil entender que a mis veintitantos&nbsp; estuviera afiliado al partido por mediaci\u00f3n suya. Esto respond\u00eda m\u00e1s a una rebeld\u00eda contra&nbsp; mi padre, ya muerto por aquel entonces, que a un sincero convencimiento pol\u00edtico, pero&nbsp; la gran revoluci\u00f3n obrera que viv\u00eda el pa\u00eds motiv\u00f3 mi vena socialista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Poco antes de las elecciones del 36, mi t\u00edo se vio obligado a ceder su puesto como\u00a0 dirigente de la Agrupaci\u00f3n a Pedro Espinosa tras la fuerte campa\u00f1a de desprestigio que le\u00a0 dedic\u00f3 un godo llamado Julio Ansorena, que por fuentes s\u00e9 que muri\u00f3 en la pen\u00ednsula vestido de azul falange. Alentada por los discursos de este personajillo, la Agrupaci\u00f3n\u00a0 deriv\u00f3 a una postura m\u00e1s extremista que me embruteci\u00f3 por completo y, tras la victoria\u00a0 del Frente Popular en las elecciones, me dediqu\u00e9 junto a mis allegados a toda clase de\u00a0 disparates. Rompimos todas las cruces de la villa a excepci\u00f3n de la que estaba por fuera\u00a0de la casa de la madre de Rafael Quintero (a la madre de un republicano se la respeta) y\u00a0 nos divert\u00edamos en insultar y apedrear a los devotos, en especial al padre Flores, quien\u00a0 con su esfuerzo se hab\u00eda vuelto acreedor de nuestra inquina. Nuestro ensa\u00f1amiento fue\u00a0 feroz: por la noche al cuartito del padre Flores le llov\u00edan bimbas y por el d\u00eda recib\u00eda\u00a0 amenazas de muerte que a poco estuvieron de cumplirse. Fue tan machac\u00f3n el asedio que\u00a0 el padre Flores tuvo que abandonar la isla, decisi\u00f3n que le vitoreamos mientras bajaba a\u00a0 pie al Puerto de la Estaca.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Antes me enorgullec\u00eda de aquellas barbaridades, me engalanaba de ellas como un&nbsp; general con sus medallas; ahora que muero, solo siento verg\u00fcenza y horror al recordarlas.&nbsp; Y como si no fueran suficiente ruindades, planeamos una que por suerte no pudimos&nbsp; cumplir. Quiz\u00e1 fue el temor lo que nos llev\u00f3 a dejar en la fachada de la iglesia de la&nbsp; Concepci\u00f3n un letrero en el que advert\u00edamos de nuestra futura proeza: creo que hasta el&nbsp; mayor de los herejes tendr\u00eda reparos de quemar una iglesia. \u00abNo tardaremos en darte&nbsp; fuego\u00bb, es lo que pon\u00eda en el letrero, y de no ser por la intervenci\u00f3n de mi t\u00edo Jos\u00e9, que&nbsp; amenaz\u00f3 con denunciarnos, no le quepa duda de que lo hubi\u00e9ramos hecho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">A saber hasta qu\u00e9 punto hubieran escalado los disturbios si no hubi\u00e9ramos recibido en\u00a0 la isla noticias de la sublevaci\u00f3n militar. Al principio pens\u00e9, como todos, que era una de\u00a0 las tantas huelgas que se estaban produciendo en el pa\u00eds, pero a lo largo del d\u00eda mi opini\u00f3n\u00a0 fue cambiando hasta convertirse en un pavor mudo. A la noticia de un tiroteo con muertos\u00a0 en Santa Cruz de Tenerife, le sucedi\u00f3 la proclama del Estado de Guerra junto a una serie\u00a0 de prohibiciones que fueron repetidas sin parar por radio, lo que disip\u00f3 toda duda sobre\u00a0 la gravedad de la situaci\u00f3n. Mientras escuchaba la proclama en la tienda de Juanita\u00a0 Mach\u00edn, pens\u00e9 en mi padre, pens\u00e9 en Dios, pens\u00e9 en que aquello era un castigo por mis\u00a0 pecados;\u00a0tambi\u00e9n pens\u00e9 que era la cochina mala suerte de este pa\u00eds, que lo camban cada vez que\u00a0 parece que va a enderezarse. El caso es que estaba chisgado, y no era para menos. Esa misma tarde lleg\u00f3 a mis o\u00eddos el plan que Pedro Espinosa, que sab\u00eda de la\u00a0 posibilidad de un levantamiento militar, hab\u00eda preparado con los dirigentes del Partido\u00a0 Comunista de La Palma para escapar de la isla. La idea era que los palmeros capturar\u00edan\u00a0 uno de los barcos que acostumbraban a realizar la ruta interinsular y luego lo dirigir\u00edan\u00a0 hacia el puerto de Dakar, pasando previo por la isla para recogernos. Mont\u00e9 guardia junto\u00a0 a unos cuantos en la monta\u00f1a de Asabanos, esperando divisar el vapor que habr\u00eda de\u00a0 recogernos; lo cierto es que el esperado barco nunca asom\u00f3 siquiera por las aguas de la\u00a0 isla, y tuvimos que conformarnos con un ocaso cuyo color me record\u00f3 a la sangre que\u00a0 cre\u00eda que no tardar\u00eda en correr por los letimes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">La desesperaci\u00f3n no era poca, se lo aseguro. El Frente Popular conform\u00f3 r\u00e1pidamente&nbsp; un Comit\u00e9 para abordar la situaci\u00f3n. De la reuni\u00f3n salieron toda clase de patujadas: que&nbsp; si hacerse con el poder de la isla asaltando el cuartel de la Guardia Civil, que si minar la&nbsp; carretera al Puerto de La Estaca que tantas furnias hab\u00eda costado construir. Al final lo&nbsp; \u00fanico que se acord\u00f3 fue inutilizar la l\u00ednea telegr\u00e1fica, y menos mal: no quiero ni imaginar&nbsp; qu\u00e9 represalias habr\u00eda tra\u00eddo todo lo dem\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Las semanas pasaban y no llegaba ning\u00fan regimiento militar. Yo estaba todo&nbsp; desconchado, sin saber d\u00f3nde meterme, seguro de que los azules me desped\u00edan de este&nbsp; mundo en cuanto llegaran. Mi t\u00edo Jos\u00e9 me anim\u00f3 a que lo acompa\u00f1ara a La Restinga,&nbsp; donde ten\u00eda casa por haber ejercido de maestro, a esperar que el asunto se aclarara. All\u00ed&nbsp; nos dedicamos a la pesca para olvidarnos del mundo, y en las excursiones nos&nbsp; acompa\u00f1aron Miguel Padr\u00f3n y Manuel Hern\u00e1ndez, aquel joven alcalde de Firgas que m\u00e1s&nbsp; tarde se le conocer\u00eda como \u00abEl Huido\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Uno de tantos d\u00edas, cuando est\u00e1bamos a punto de embarcar, apareci\u00f3 por la l\u00ednea\u00a0 costera una barquilla capitaneada por Juan Rodr\u00edguez, un viejo amigo de mi t\u00edo, que ven\u00eda\u00a0con el rostro afanado. Nos cont\u00f3 entre zangoloteos que, cuando regresaba en el corre\u00edllo\u00a0 negro, hab\u00eda o\u00eddo a un grupo de azules hablar de qui\u00e9nes iban a ser los primeros\u00a0 ajusticiados una vez se hubieran hecho con el poder en la isla. En la conversaci\u00f3n hab\u00edan\u00a0 salido varios nombres, entre ellos los de nuestros acompa\u00f1antes y el de mi t\u00edo, \u00abel primero\u00a0 al que fusilamos\u00bb, seg\u00fan palabras exactas. Al punto llegaron Jos\u00e9 P\u00e9rez y Juan Guti\u00e9rrez,\u00a0 a quienes mediante lenguaje silbado se les hab\u00eda informado de que deb\u00edan sacarlos de all\u00ed\u00a0 cuanto antes, pues tres falangistas se hab\u00edan personado en El Pinar con la intenci\u00f3n de\u00a0 detenerlos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Sin tiempo para nada, todos montaron en una barca y tomaron rumbo a la Dehesa,&nbsp; donde dif\u00edcilmente encontrar\u00edan a los buscados. Yo me qued\u00e9 en La Restinga y sub\u00ed a El&nbsp; Pinar unas horas m\u00e1s tarde para informarme de lo sucedido. Como era de esperar, nadie&nbsp; hab\u00eda dicho nada y los azules se hab\u00edan ido con las manos aleando. Fue una victoria de&nbsp; las que dicen p\u00edrricas, porque al d\u00eda siguiente regresaron en mayor n\u00famero y se dedicaron&nbsp; a interrogar y golpear a todo quisque.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Los azules me llevaron preso al cuartel de Valverde porque alg\u00fan chifichafe les chiv\u00f3&nbsp; sobre nuestras excursiones de pesca y all\u00ed me tuvieron d\u00edas a pan y agua. Una tarde me&nbsp; visit\u00f3 \u00abEl Bibiana\u00bb\u2026 y le veo en el rostro que ya le han contado la historia. No me interrumpa: s\u00e9 que, en cuanto me detenga, las palabras se me perder\u00e1n para siempre, y yo&nbsp; con ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Cotta Ben\u00edtez, al que llamaban \u00abEl Bibiana\u00bb por el nombre de la suegra,&nbsp; era un godo que regentaba una escuelita ilegal en Valverde y al que, seg\u00fan se dec\u00eda, hab\u00edan&nbsp; echado del ej\u00e9rcito por inmoral; tambi\u00e9n es el hombre que significa este miedo que me&nbsp; mata despacio. Resulta que no solo lo hab\u00edan readmitido en el ej\u00e9rcito, sino que, durante&nbsp; la elecci\u00f3n de las autoridades falangistas que dirigir\u00edan el ayuntamiento de Valverde, lo&nbsp; hab\u00edan nombrado Oficial Superior y Jefe Insular de la Falange. Estos nombramientos le&nbsp; hab\u00edan avivado el deseo de ascender y sab\u00eda que si lograba capturar a los huidos no le&nbsp; ser\u00eda dif\u00edcil lograrlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Durante no s\u00e9 cu\u00e1ntas noches, \u00abEl Bibiana\u00bb me someti\u00f3 a interrogatorios que pod\u00edan&nbsp; durar hasta al amanecer. Se ensa\u00f1\u00f3 conmigo como si le hubiera mentado a la madre: me&nbsp; amenazaba e insultaba sin tino, como lo har\u00eda un chiquillo rabioso. Cuando se hartaba de mi silencio, chasqueaba los dedos y entonces Fernando \u00abEl Moro\u00bb, un pandullo sin seso,&nbsp; me daba unas palizas que todav\u00eda me duelen de recordarlas. As\u00ed estuvimos por d\u00edas:&nbsp; cuanto m\u00e1s me amenazaban, cuanto m\u00e1s me golpeaban, m\u00e1s callaba yo, y bien le jodi\u00f3&nbsp; eso a \u00abEl Bibiana\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Una noche se hart\u00f3 definitivo; f\u00edjese, detuvo una caldia que me estaba dando \u00abEl&nbsp; Moro\u00bb. Entonces me mir\u00f3 muy fijamente y me dijo que, como no cantara de una vez,&nbsp; \u00edbamos a tener un disgusto muy gordo. Yo nada dije, y ese silencio precedi\u00f3 al mayor&nbsp; horror que se haya visto en esta isla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Una tarde, en la anochecida, me sacaron del cuartel y me llevaron para El Pinar.&nbsp; Cuando llegamos al pueblo, los azules se dedicaron a sacar de las casas a todos aquellos&nbsp; que tuvieran relaci\u00f3n con los huidos, unas catorce personas cont\u00e1ndome. Nos reunieron&nbsp; a todos en la plaza y, cuando por fin se hizo de noche, nos llevaron al cementerio con las&nbsp; campanas de la iglesia tocando a rebato y todo el pueblo llor\u00e1ndonos detr\u00e1s porque sab\u00edan&nbsp; que nosotros de all\u00ed no sal\u00edamos. Al llegar al cementerio, \u00abEl Bibiana\u00bb le dijo a Benito el&nbsp; sepulturero que fuera abriendo unas tumbas; a nosotros nos pusieron bajo unas higueras&nbsp; a esperar a que Benito terminara la faena. En lo alto del Gurug\u00fa todo el pueblo esperaba&nbsp; y lloraba con un guineo que me compung\u00eda todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Fueron llamando adentro; el primero fue Cipriano Quintero. Todo el mundo call\u00f3 para\u00a0 escuchar mejor, pero yo no o\u00ed nadita. Al rato se oy\u00f3 un disparo y los lloros quedos se\u00a0 volvieron en aullidos que se hicieron eco. Llamaron entonces a Pascual Hern\u00e1ndez, que vomit\u00f3 all\u00ed mismo antes de entrar. Otro disparo son\u00f3, y los que qued\u00e1bamos por entrar ya\u00a0 no sab\u00edamos d\u00f3nde meternos. Siguieron llamando; cada tanto se o\u00eda un disparo y al rato\u00a0 se llamaba a otro, y luego otro disparo y otro para adentro. Mi turno no llegaba y cada\u00a0 vez estaba m\u00e1s solo y m\u00e1s chisgado. Por dentro le rec\u00e9 a Dios, tan en vano como siempre:\u00a0 si antes no me hab\u00eda salvado de mi padre, menos lo har\u00eda ahora.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Trece disparos despu\u00e9s, los funestos, los de la mala suerte, me lleg\u00f3 el turno. Yo hab\u00eda&nbsp; hecho aguas y un reguero de meado ca\u00eda sobre las huellas que dejaba. Me llevaron al&nbsp; centro del cementerio y me hicieron arrodillarme junto a los cuerpos desparramados sobre&nbsp; la tierra, que por la poca luz parec\u00edan hechos de sombras; en ese momento volv\u00ed a ser un&nbsp; ni\u00f1o asustado, esperando para confesar mis pecados y recibir mi castigo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u2015 Le dije que \u00edbamos a tener un disgusto\u2015dijo \u00abEl Bibiana\u00bb, que se me apareci\u00f3&nbsp; enfrente vagamente iluminado por la luna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Yo no dije nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u2015 No me andar\u00e9 con rodeos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los huidos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u2015 No lo s\u00e9\u2015le dije, y me mir\u00f3 a los ojos y supe que sab\u00eda que yo s\u00ed sab\u00eda. \u2015 Est\u00e1n muertos por tu culpa\u2015se\u00f1al\u00f3 con la cabeza a las sombras\u2015. Si hubieras&nbsp; hablado cuando tocaba, esto no hubiera sido necesario. \u00bfAcaso quieres que sus muertes&nbsp; sean en vano? Habla de una vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El alma se me desmigaj\u00f3, pero no dije nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u2015 \u00a1Te voy a matar!\u2015me apunt\u00f3 con su pistola. Ten\u00eda el rostro descompuesto por la&nbsp; rabia\u2015. \u00a1Y ser\u00e1 para nada! Encontrar\u00e9 a los huidos tarde o temprano; seguro que hasta se&nbsp; me entregar\u00e1n cuando empiece a poderles el hambre. Deja de hacerte el m\u00e1rtir y dime de una vez D\u00d3NDE EST\u00c1N.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Vi a mi padre en la figura de aquel belitre y pens\u00e9 que hab\u00eda llegado la hora de&nbsp; arrepentirme y confesar. Pero no estaba dispuesto: aquella ser\u00eda una confesi\u00f3n sin perd\u00f3n,&nbsp; una confesi\u00f3n que nos condenar\u00eda a todos. Por ello apret\u00e9 los dientes con el pecho prieto&nbsp; de orgullo, mir\u00e9 fijo a \u00abEl Bibiana\u00bb y-no-dije-nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u00abEl Bibiana\u00bb peg\u00f3 un alarido y cerr\u00e9 los ojos sabi\u00e9ndome cad\u00e1ver. Se oy\u00f3 un disparo&nbsp; que retumb\u00f3 como un trueno, pero yo no sent\u00ed nada; entonces abr\u00ed los ojos y supe que&nbsp; hab\u00eda pegado el tiro al cielo porque ten\u00eda la pistola en alto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u2015 Se acab\u00f3 el teatro. \u00a1Todo el mundo para su puta casa!\u2015dijo \u00abEl Bibiana\u00bb a grito&nbsp; pelado, y los cad\u00e1veres se levantaron y comenzaron a andar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">No daba yo cr\u00e9dito a lo que ve\u00edan mis ni\u00f1as, y me sent\u00ed tan acongojado que no pude&nbsp; levantarme. \u00abEl Bibiana\u00bb jal\u00f3 de m\u00ed y me puso en pie; nos miramos una \u00faltima vez, y en&nbsp; ese momento, mientras empezaba a aclarar, supe que todos esos muertos de pega, que&nbsp; toda esa escena macabra, hab\u00edan sido parte de un plan para que yo confesara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Cosa con esa, padre, cosa con esa. Los que participamos de aquel teatrillo no salimos&nbsp; bien parados. Beatriz Quintero se pas\u00f3 tres d\u00edas con descomposici\u00f3n de vientre,&nbsp; vomitando y cag\u00e1ndose all\u00e1 donde fuera; Carmen L\u00f3pez abort\u00f3 a las pocas horas del&nbsp; disgusto. A lo largo de todos estos a\u00f1os, los \u00abfusilados\u00bb se han ido muriendo,&nbsp; probablemente de la impresi\u00f3n de aquel d\u00eda. Yo soy el \u00faltimo que queda y, no siendo&nbsp; capaz de endonarme, me temo que ya me voy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u00bfComprende ahora mi culpa? No confes\u00e9, y al hacerlo me conden\u00e9 y conden\u00e9 a toda&nbsp; esa pobre gente. Aquello fue un castigo divino por lo del padre Flores, estoy seguro. Dios&nbsp; es misericordioso: si hubiera confesado, si hubiera aceptado, como siempre, mi castigo,&nbsp; no tendr\u00eda que haberme puesto a prueba, las cosas jam\u00e1s se hubieran torcido de aquel&nbsp; modo. No se pueden contravenir los designios del Se\u00f1or; ahora s\u00e9 que esta es la lecci\u00f3n&nbsp; que mi padre quiso ense\u00f1arme, y yo, sin embargo, siempre lo odi\u00e9 por ello.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u00bfA qu\u00e9 venido usted a esta isla? Todos aqu\u00ed huyen a su pa\u00eds para escapar de la miseria\u00a0 y usted decide venir a esta isla del infierno, a este pedrusco seco en el que futuro ya no\u00a0existe. Quiz\u00e1s\u2026quiz\u00e1s sea usted el padre Flores, el mismo esp\u00edritu en distinta carne;\u00a0 quiz\u00e1s sea el deseo de Dios que usted est\u00e9 hoy aqu\u00ed, que sea su alma pura la que se\u00a0 encargue de m\u00ed en mis \u00faltimos momentos. En ese caso, a usted me entrego. Perd\u00f3neme, padre, porque he pecado\u2026<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5613,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[22],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;El fusilamiento simulado&quot; Por Besay S\u00e1nchez Monroy - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-fusilamiento-simulado-por-besay-sanchez-monroy\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;El fusilamiento simulado&quot; 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