{"id":5499,"date":"2023-10-05T16:19:02","date_gmt":"2023-10-05T16:19:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=5499"},"modified":"2023-10-05T16:19:05","modified_gmt":"2023-10-05T16:19:05","slug":"la-antologia-por-jose-edgardo-cruz-figueroa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/la-antologia-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/","title":{"rendered":"&#8220;La antolog\u00eda&#8221; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"978\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2898-978x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5500\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2898-978x1024.jpg 978w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2898-286x300.jpg 286w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2898-768x804.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2898-1467x1536.jpg 1467w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2898.jpg 1952w\" sizes=\"(max-width: 978px) 100vw, 978px\" \/><figcaption>Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa (Foto: Cortes\u00eda del autor para Trasdemar)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Desde la Revista Trasdemar damos la bienvenida a nuestro colaborador Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa (Puerto Rico) Escritor y profesor en el Departamento de Ciencias pol\u00edticas de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany. Natural de San Juan y criado en El Fanguito y Barrio Obrero en Santurce. Su trabajo acad\u00e9mico ha sido publicado por Temple University Press, CELAC, Lexington Books y Centro Press. Su trabajo creativo ha sido publicado en las revistas Confluencia, Sargasso, Cruce, 80grados, Siglo22, y el Latin American Literary Review. Presentamos el relato titulado &#8220;<em>La antolog\u00eda<\/em>&#8221; en nuestra secci\u00f3n de narrativa contempor\u00e1nea &#8220;Conexi\u00f3n Derek Walcott&#8221; <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Arturo se estremeci\u00f3 al pensar que ese librito que ahora clamaba por su atenci\u00f3n era un desahuciado de una biblioteca que despu\u00e9s hab\u00eda sido clausurada. Pens\u00f3 en los poemas originales, publicados durante la \u00e9poca de Franco, y se alegr\u00f3 de que no hab\u00edan terminado en una pila, ardiendo a 450 grados Fahrenheit<\/p><cite><strong>JOS\u00c9 E. CRUZ FIGUEROA<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:28px\">Para Arturo Mart\u00ednez, comprar un libro era una experiencia literaria. No es que imaginara los libros como un bosque oscuro iluminado por sus palabras, ni que pensara en cascadas brillantes desbord\u00e1ndose a todas horas del d\u00eda y la noche en un flujo incesante de maravillas, inaccesibles por otros medios en otras partes. El elemento clave era el factor sorpresa. La sorpresa de lo que se avecina sin que t\u00fa sepas nada.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tanto como el placer de la literatura est\u00e1 en esa sorpresa que te provoca, comprar un libro resultaba en lo mismo, dando lugar a un sobresalto que te alertaba a posibilidades que nunca antes hab\u00edas considerado y que otro hab\u00eda pensado por t\u00ed. Algunas veces la sorpresa estaba en un detalle, en una pizca de sal que pod\u00eda sazonar un continente. Tambi\u00e9n pod\u00eda ser un resultado lento, prolongado en el tiempo pero sin perder su filo a causa del retraso. A veces era m\u00faltiple, cada una de sus expresiones tan intensas como un orgasmo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese d\u00eda la sorpresa hab\u00eda sido doble. Cuando se dispuso a pagar el libro que buscaba sobre el exilio cubano en Puerto Rico, not\u00f3 en el mostrador un libro sobre la plena que hab\u00eda sido rese\u00f1ado hac\u00eda un par de a\u00f1os. Al leer la rese\u00f1a le hab\u00eda interesado pero no lo obtuvo. Al verlo record\u00f3 que hab\u00eda olvidado que le interesaba y se dispuso a comprarlo como el que al llegar al cajero en el supermercado descubre una barrita de chocolate o unas galletitas dulces que no ten\u00eda intenci\u00f3n de comprar y decide en ese momento llev\u00e1rsela. La otra sorpresa fue igual de agradable.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Admir\u00f3 la plenitud de t\u00edtulos en la librer\u00eda, diciendo que ten\u00edan libros por un tubo y siete llaves, y la due\u00f1a le dijo que en la otra que estaba m\u00e1s abajo en la misma calle ten\u00edan m\u00e1s libros todav\u00eda, por otro tubo y otras siete llaves. Arturo dijo madre m\u00eda y se encamin\u00f3 a la sucursal. Atr\u00e1s dej\u00f3 el edificio pintado de verde, rojo y blanco y para llegar a la otra librer\u00eda no tuvo que cruzar la calle que estaba llena de baches.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; All\u00ed los libros llegaban hasta el techo. En una mesa hab\u00edan t\u00edtulos de hac\u00eda cincuenta a\u00f1os, todos ediciones originales, envueltos en pl\u00e1stico para protegerlos del manoseo de los clientes y as\u00ed preservarlos por cincuenta a\u00f1os m\u00e1s, a menos que alguien los comprara. Una hilera de libros antiguos en una mesa aleda\u00f1a ten\u00eda un rotulito que dec\u00eda &#8220;mira y no toques,&#8221; lo cual hac\u00eda dif\u00edcil que alguien se interesara en comprarlos a menos que supieran de antemano de qu\u00e9 se trataban y hubiesen ido a la librer\u00eda expresamente a comprarlos. De lo contrario, el placer est\u00e9tico que provocaban era vicario, como el que se siente al ver el f\u00e1csimil de una pintura o escultura cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Caminando despacio y con cuidado por el recinto, con una sensaci\u00f3n como la del que entra a una reposter\u00eda y quiere meterle el diente a cuanto bizcocho y flan le sale al paso, de repente, en la distancia, mientras conversaba con el due\u00f1o atisb\u00f3 un volumen peque\u00f1ito que era una antolog\u00eda po\u00e9tica de Antonio Machado. Le pas\u00f3 por el lado y sigui\u00f3 caminando. Volvi\u00f3 a darle una vuelta y se detuvo frente al librito por un instante.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"679\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471-679x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5501\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471-679x1024.jpg 679w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471-199x300.jpg 199w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471-768x1158.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471-1019x1536.jpg 1019w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471-1358x2048.jpg 1358w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2471.jpg 1410w\" sizes=\"(max-width: 679px) 100vw, 679px\" \/><figcaption>Imagen cortes\u00eda del autor<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">Se dirigi\u00f3 hacia la puerta con los dos libros que hab\u00eda comprado en la otra librer\u00eda y escuch\u00f3 a un cliente preguntar si ten\u00edan una copia del libro <em>Me com\u00ed un sapo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era un tratado de autoayuda que supuestamente era tan efectivo que&#8230; \u00bfterminas comi\u00e9ndote un sapo? dijo el due\u00f1o en tono sard\u00f3nico y el cliente ri\u00e9ndose complet\u00f3 su oraci\u00f3n diciendo: &#8220;No, despu\u00e9s de leerlo haces la cama todas las ma\u00f1anas y dejas de procrastinar.&#8221; El due\u00f1o se alej\u00f3 del cliente sin decir ni s\u00ed ni no, y el cliente continu\u00f3 hablando mientras le segu\u00eda los pasos. Arturo estaba de vuelta frente a la antolog\u00eda y decidi\u00f3 comprarla.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me voy a llevar esto, le dijo al due\u00f1o. Vamos a la otra librer\u00eda, \u00e9l respondi\u00f3. \u00bfNo lo puedo pagar aqu\u00ed,? pregunt\u00f3 Arturo. Ah, s\u00ed con tarjeta ATH. Caminaron hasta una mesa pero Arturo no vi\u00f3 una caja registradora ni un terminal para tarjetas. Pens\u00f3 que quiz\u00e1s esos instrumentos estaban escondidos para mantener el ambiente vetusto del local.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El librito ten\u00eda una pegatina redonda con unos n\u00fameros de tama\u00f1o microsc\u00f3pico escritos en tinta. Ni Arturo ni el due\u00f1o lograron leer los n\u00fameros que ambos pensaron eran el precio pero que luego Arturo logr\u00f3 identificar como el call number de la biblioteca de donde proven\u00eda. Obviamente alguien se lo hab\u00eda robado para vend\u00e9rselo a la librer\u00eda o tal vez la librer\u00eda lo hab\u00eda comprado en la liquidaci\u00f3n de una colecci\u00f3n bibliotecaria.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Arturo se estremeci\u00f3 al pensar que ese librito que ahora clamaba por su atenci\u00f3n era un desahuciado de una biblioteca que despu\u00e9s hab\u00eda sido clausurada. Pens\u00f3 en los poemas originales, publicados durante la \u00e9poca de Franco, y se alegr\u00f3 de que no hab\u00edan terminado en una pila, ardiendo a 450 grados Fahrenheit.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cuesti\u00f3n es que el libro no ten\u00eda precio y el due\u00f1o decidi\u00f3 sacarse una cantidad de la manga: tres d\u00f3lares, dijo y como era una cantidad \u00ednfima, Arturo le pregunt\u00f3 si le pod\u00eda pagar en efectivo. El due\u00f1o se ech\u00f3 el dinero en el bolsillo y Arturo pens\u00f3 que la librer\u00eda ahora ten\u00eda un volumen menos del que no iba a haber el m\u00e1s m\u00ednimo rastro que ning\u00fan contable podr\u00eda seguir para dar cuenta de una antolog\u00eda que alguna vez hab\u00eda reposado en un estante.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La antolog\u00eda hab\u00eda salido en el 1995, publicada en Madrid por Alianza Cien, que era subsidiaria de Alianza Editorial. Sus dimensiones eran seis por cuatro pulgadas o quince por diez cent\u00edmetros si quien lee este cuento vive en Espa\u00f1a. Era un verdadero libro de bolsillo. Ten\u00eda noventa y tres p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La introducci\u00f3n era por Arturo Ramoneda. La contracubierta dec\u00eda que recog\u00eda &#8220;lo m\u00e1s representativo de su producci\u00f3n po\u00e9tica, desde <em>Soledades <\/em>y <em>Campos de Castilla <\/em>hasta los a\u00f1os de la Guerra Civil.&#8221; Las regal\u00edas le correspond\u00edan a los Herederos de Antonio Machado, lo cual le pareci\u00f3 c\u00f3mico a Arturo al pensar que de los tres d\u00f3lares que hab\u00eda pagado los Herederos no iban a ver ni un centavo o c\u00e9ntimo, seg\u00fan fuese el caso.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La cubierta hab\u00eda sido dise\u00f1ada por \u00c1ngel Uriarte, usando para la ilustraci\u00f3n el &#8220;Retrato de Antonio Machado&#8221; de Picasso. La editorial estaba en la calle J. I. Luca de Tena, 15 en Madrid y el n\u00famero de tel\u00e9fono era 393 88 88. Arturo quiso llamarlos pero el n\u00famero ten\u00eda solo siete d\u00edgitos y ahora en Espa\u00f1a los n\u00fameros ten\u00eda dos d\u00edgitos adicionales. Se conform\u00f3 con imaginar la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfDiga? S\u00ed, ayer compr\u00e9 la antolog\u00eda po\u00e9tica de Machado que ustedes publicaron hace veintisiete a\u00f1os. Para m\u00ed fue una experiencia literaria pues la encontr\u00e9 sin buscarla. Enhorabuena, \u00bfy en qu\u00e9 le puedo ayudar?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La conversaci\u00f3n no procedi\u00f3 como Arturo esperaba. Su interlocutor no le ve\u00eda la tostada po\u00e9tica a encontrar un libro de poemas en una librer\u00eda. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda eso de especial? Para eso eran las librer\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mire, yo solo trabajo aqu\u00ed, le dijo el empleado, y ya se acerca la hora de comer as\u00ed que si no tiene nada m\u00e1s que atender muchas gracias por su llamada. Disfrute los poemas que eso es lo importante. Como la llamada era imaginaria, Arturo no se molest\u00f3 en enganchar.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La antolog\u00eda no ten\u00eda indicios de que hubiese sido le\u00edda por alguien. La espina estaba intacta. La portada blanca ahora luc\u00eda amarillenta como la piel de un anciano. Tambi\u00e9n como los viejos estaba salpicada de manchitas del color de un caf\u00e9 t\u00e9rmino que eran un registro del pasar de los a\u00f1os. Los versos coexist\u00edan armoniosamente con el moho pues ninguna mancha oscurec\u00eda las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adentro dec\u00eda que estaba impresa en papel ecol\u00f3gico, es decir, exento de cloro, que para entonces era el standard. Cuando Arturo la abri\u00f3 not\u00f3 que la pegatina estaba reforzada con tape. Alguien no hab\u00eda querido que el tiempo la despegara.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la parte interior de la cubierta ten\u00eda pegado un sobre con el call number de la pegatina, estampado &#8220;Antilles Military Academy Library,&#8221; y el sobre conten\u00eda una tarjeta azul con el nombre del autor, el t\u00edtulo del libro, espacios para escribir el nombre de los prestatarios y la fecha en que deb\u00edan regresarlo. En la primera p\u00e1gina ten\u00eda una hoja con rayas de las que se usaban para estampar con un sello la fecha de vencimiento del pr\u00e9stamo bibliotecario.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"783\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2470-1024x783.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5502\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2470-1024x783.jpg 1024w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2470-300x229.jpg 300w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2470-768x587.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2470-1536x1174.jpg 1536w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/IMG-2470-2048x1566.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Imagen cortes\u00eda del autor<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">La tarjeta y la hoja estaban en blanco.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfA quien en una academia militar se le hab\u00eda ocurrido comprar una antolog\u00eda de poemas de Antonio Machado? De seguro a un bibliotecario optimista pues si hubiese sido a un maestro, la asignaci\u00f3n de la antolog\u00eda para su curso habr\u00eda producido evidencia de que hab\u00eda pasado por las manos de alg\u00fan estudiante. \u00bfSe habr\u00eda jubilado el bibliotecario, lleno de frustraci\u00f3n al ver que el poemario que hab\u00eda adquirido, quiz\u00e1s lleno de entusiasmo, nunca hab\u00eda salido de su estante? \u00bfHabr\u00eda sido testigo de la clausura de la biblioteca o de la colecci\u00f3n literaria de donde ven\u00eda? \u00bfHabr\u00eda terminado amargado, ahora convencido de que la poes\u00eda no ten\u00eda lugar en una academia militar?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Arturo se dispuso a leer la antolog\u00eda y esta aseveraci\u00f3n de Machado le llam\u00f3 la atenci\u00f3n: &#8220;Se habla de un nuevo clasicismo, y hasta de una poes\u00eda del intelecto. El intelecto no ha cantado jam\u00e1s, no es su misi\u00f3n.&#8221; La poes\u00eda usa las ideas, a\u00f1adi\u00f3, pero no como categor\u00edas formales sino como intuiciones que devienen del ser, de la existencia. &#8220;Inquietud, angustia, temores, resignaci\u00f3n, esperanza, impaciencia que el poeta canta, son signos del tiempo y, al par, revelaciones del ser en la conciencia humana.&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin saberlo, los estudiantes de la academia hab\u00edan vivido la poes\u00eda de su existencia aunque nunca se molestaron en leer a Machado. Una pena que nunca escucharon el canto de esa existencia en los versos del poeta. Siendo un defensor ac\u00e9rrimo de la rep\u00fablica y por ende un enemigo perpetuo del ej\u00e9rcito de Franco, \u00bfque habr\u00eda pensado Machado sobre la presencia de sus poemas en la biblioteca de una academia militar? Quiz\u00e1s se habr\u00eda encogido de hombros pensando que hasta el Diablo, como figura tr\u00e1gica, es capaz de apreciar un poema, sin saber que nadie hab\u00eda pasado una p\u00e1gina. Arturo sigui\u00f3 leyendo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un verso dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Est\u00e1 en la sala familiar, sombr\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y entre nosotros, el querido hermano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que en el sue\u00f1o infantil de un claro d\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; vimos partir hacia un pa\u00eds lejano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro contaba:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Es una tarde clara,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; casi de primavera,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; tibia tarde de marzo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que el h\u00e1lito de abril cercano lleva;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y estoy solo, en el patio silencioso,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; buscando una ilusi\u00f3n c\u00e1ndida y vieja;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este le revel\u00f3 un dolor muy grande:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Yo voy cantando, viajero<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a lo largo del sendero&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2014la tarde cayendo est\u00e1\u2014.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8220;En el coraz\u00f3n ten\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; la espina de una pasi\u00f3n;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; logr\u00e9 arranc\u00e1rmela un d\u00eda:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ya no siento el coraz\u00f3n.&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su introducci\u00f3n, Ramoneda hab\u00eda dicho que las penas de Machado y por ende su inspiraci\u00f3n hab\u00edan sido el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, la falta de amor, la inexistencia de un Dios que le diera algo a qu\u00e9 aferrarse, y el absurdo de un mundo anquilosado, repleto de injusticia y desigualdades.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arturo se sinti\u00f3 privilegiado a pesar de sus penas y mirando la cosa de otro modo envidi\u00f3 a los estudiantes de la academia militar que nunca hab\u00edan le\u00eddo a Machado pues quiz\u00e1s hab\u00edan terminado exentos de una toma de conciencia que podr\u00eda haber sido fuente de infelicidad. Para \u00e9l no pues pensaba que la clave de la felicidad era estar dispuesto a ser sorprendido, como el que se sumerge hasta el l\u00edmite de sus pulmones y al abrir los ojos debajo del agua descubre la calma y la belleza de la profundidad del mar. Comprar la antolog\u00eda hab\u00eda sido una experiencia literaria pues le hab\u00eda permitido escuchar una canci\u00f3n familiar que no esperaba.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea del Caribe<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5500,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;La antolog\u00eda&quot; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/la-antologia-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;La antolog\u00eda&quot; 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