{"id":2862,"date":"2021-09-29T05:10:35","date_gmt":"2021-09-29T05:10:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=2862"},"modified":"2021-09-29T05:19:51","modified_gmt":"2021-09-29T05:19:51","slug":"narrativa-el-soplon-cuento-de-jose-acosta-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/narrativa-el-soplon-cuento-de-jose-acosta-republica-dominicana\/","title":{"rendered":"Narrativa &#8220;El sopl\u00f3n&#8221; Cuento de Jos\u00e9 Acosta (Rep\u00fablica Dominicana)"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"990\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jose-Acosta-990x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2863\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jose-Acosta-990x1024.jpg 990w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jose-Acosta-290x300.jpg 290w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jose-Acosta-768x795.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jose-Acosta-1485x1536.jpg 1485w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jose-Acosta.jpg 1846w\" sizes=\"(max-width: 990px) 100vw, 990px\" \/><figcaption>Fotograf\u00eda cortes\u00eda del autor para Trasdemar<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\">Desde la Revista Trasdemar presentamos la colaboraci\u00f3n del autor Jos\u00e9 Acosta\u00a0(Santiago, Rep\u00fablica Dominicana, 1964). Poeta y narrador. Desde 1995 reside en<br>Nueva York. Ha ganado en siete ocasiones el Premio Nacional de Literatura de la Rep\u00fablica Dominicana, el m\u00e1s importante del pa\u00eds, en los g\u00e9neros de novela, cuento y poes\u00eda. En 2010, una novela suya estuvo entre las 10 finalistas del XV Premio Fernando Lara de Novela, de la editorial Planeta, y en 2011, fue finalista del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, de Francia. En 2016, el Banco Central de la Rep\u00fablica Dominicana edit\u00f3 e incluy\u00f3 en su Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica su novela\u00a0<em>La tormenta est\u00e1 fuera<\/em>. Compartimos en nuestra secci\u00f3n de Narrativa un cuento de su autor\u00eda, &#8220;<em>El sopl\u00f3n<\/em>&#8220;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El anciano se llamaba don Tito Corona, un ricach\u00f3n de Puerto Plata famoso entre sus vecinos por su car\u00e1cter socarr\u00f3n, quien se pasaba todo el santo d\u00eda en el porche de su vivienda, arrellanado en una mecedora, viendo, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, c\u00f3mo se iba desmoronando el mundo.<\/p><cite><strong>JOS\u00c9 ACOSTA<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:19px\">Un auto de lujo se estacion\u00f3 frente a la casa solariega; del veh\u00edculo, un Mercedes-Benz color plomo, sali\u00f3 un hombre entrado en a\u00f1os, de talante esquivo, vestido con traje y corbata y tocado con un quepis. El hombre mir\u00f3 con aire desconfiado la fachada de la vivienda, y al ver a un anciano en pijama sonri\u00e9ndole amigablemente le pregunt\u00f3 si aquella era la residencia del se\u00f1or Dem\u00f3stenes Escarram\u00e1n. Soy yo, contest\u00f3 el nonagenario ocultando su eterna sonrisa bajo un gesto de gravedad. El hombre palideci\u00f3; un brillo de terror se pos\u00f3 en sus ojos. Dem\u00f3stenes Escarram\u00e1n viv\u00eda en la casa de al lado y era un secreto a voces en toda la ciudad que el individuo era un sopl\u00f3n de Trujillo, miembro del Servicio de Inteligencia Militar, brazo armado de la tiran\u00eda, conocido como el SIM.<br>El anciano se llamaba don Tito Corona, un ricach\u00f3n de Puerto Plata famoso entre sus<br>vecinos por su car\u00e1cter socarr\u00f3n, quien se pasaba todo el santo d\u00eda en el porche de su vivienda,<br>arrellanado en una mecedora, viendo, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, c\u00f3mo se iba desmoronando el<br>mundo.<br>Perd\u00f3n, se\u00f1or Escarram\u00e1n, la verdad es que lo hac\u00eda m\u00e1s joven. El anciano le dirigi\u00f3 una<br>mirada torva. \u00a1Para servir al Padre de la Patria Nueva, le dijo, no hay edad! \u00a1Con tener buenos<br>o\u00eddos y buena lengua basta y sobra! Y usted, \u00bfqui\u00e9n es? Ah, perd\u00f3n, se\u00f1or Escarram\u00e1n, me llamo<br>Lucas, Lucas G\u00f3mez, y soy el chofer del doctor Rodr\u00edguez. \u00bfEl m\u00e9dico o el abogado?, quiso<br>saber don Tito. El abogado. El nonagenario torci\u00f3 la boca con una mueca de viva repulsi\u00f3n y le<br>dijo a su mandadero, quien estaba cerca de \u00e9l regando el jard\u00edn, que abriera el port\u00f3n de la verja<br>y dejara pasar al visitante. Y trae otra silla, Hip\u00f3lito, agreg\u00f3. \u00bfY qu\u00e9 vientos lo traen por aqu\u00ed?, le<br>pregunt\u00f3 a Lucas cuando lo tuvo sentado a su lado. El hombre se quit\u00f3 el quepis y comenz\u00f3 a<br>manosearlo con movimientos nerviosos. Vengo a denunciar una trama contra el r\u00e9gimen, solt\u00f3<br>de un tir\u00f3n y respir\u00f3 hondo, como si se hubiese quitado un gran peso de encima. Una trama,<br>repiti\u00f3 don Tito. As\u00ed es, repuso Lucas; est\u00e1n entrenando a un grupo de desafectos al gobierno en<br>la sierra, con el prop\u00f3sito de matar a Trujillo. Lo contaron todo delante de m\u00ed. Yo iba<br>conduciendo, pero usted sabe, se\u00f1or Escarram\u00e1n, uno tambi\u00e9n tiene o\u00eddos. Don Tito mir\u00f3 al<br>hombre con una nota de suspicacia y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00eda a cambio de su denuncia. La boca de Lucas dibuj\u00f3 una t\u00edmida sonrisa. \u00bfQu\u00e9 puedo yo querer, se\u00f1or Escarram\u00e1n?, expres\u00f3. Solo deseo cumplir con un deber ciudadano. Don Tito lo fustig\u00f3 agriamente: \u00a1A m\u00ed no me venga con recatos de quincea\u00f1era, co\u00f1o, pedazo de mierda! \u00bfNo se da cuenta de la gravedad del asunto? \u00a1Usted va a salvar el pa\u00eds! \u00bfY no quiere nada a cambio? \u00bfNo le suena raro? \u00bfMe est\u00e1 tratando de joder, hijo de su maldita madre? Lucas, perplejo ante aquella andanada de insultos, se estremeci\u00f3. Sus manos temblaban. \u00a1Pida, co\u00f1o, pida lo que le d\u00e9 su maldita gana! \u00a1Es a Trujillo a quien est\u00e1 salvando! El hombre sudaba. El quepis se le resbal\u00f3 de las manos y cay\u00f3 al piso y \u00e9l no tuvo el valor de recogerlo. Bueno, dijo al fin con voz tr\u00e9mula y avergonzada, si usted lo dispone as\u00ed, se\u00f1or Escarram\u00e1n, me gustar\u00eda que me dejaran quedarme con el auto. \u00a1Excelente!, exclam\u00f3 el nonagenario. \u00a1As\u00ed me agrada! Usted quiere denunciar a su patr\u00f3n, al doctor Rodr\u00edguez, a cambio de su auto. \u00bfEscuch\u00e9 bien? Lucas asinti\u00f3. Recogi\u00f3 el quepis, lo limpi\u00f3 con el antebrazo y se lo puso. Don Tito le pregunt\u00f3 cu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00eda al servicio del abogado y el hombre contest\u00f3 que desde que ten\u00eda uso de raz\u00f3n. Mi madre era la cocinera de la casa y yo pr\u00e1cticamente me crie con la familia. \u00bfY tiene usted alguna idea de las consecuencias de su denuncia? Lucas se qued\u00f3 mir\u00e1ndolo, esperando una explicaci\u00f3n. El SIM se presentar\u00e1 en casa del doctor Rodr\u00edguez, se lo llevar\u00e1n a la c\u00e1rcel \u00abLa 40\u00bb, lo meter\u00e1n en una mazmorra y all\u00ed le dar\u00e1n una pela con un chucho.<br>Lucas rio, vengativo. Y falta m\u00e1s, continu\u00f3 el anciano. A su patr\u00f3n le bajar\u00e1n los pantalones, le<br>agarrar\u00e1n los cojones (don Tito, para hacerlo m\u00e1s gr\u00e1fico, se llev\u00f3 las manos a la entrepierna),<br>los pondr\u00e1n encima de un yunque y \u00a1pam, pam, pam! los majar\u00e1n hasta hacerlos pur\u00e9 con una<br>mandarria de acero, los rebanar\u00e1n con una navaja, \u00a1zas!, y se lo har\u00e1n comer. A Lucas se le<br>desencaj\u00f3 el semblante. \u00bfEso le har\u00e1n?, dijo; trag\u00f3 en seco. La nuez del cuello le convulsion\u00f3.<br>Don Tito, severo el semblante surcado de arrugas, los pelos de las cejas erizados como<br>cepillos, guard\u00f3 silencio con el objeto de aguardar hasta que el hombre asimilara en toda su<br>crudeza la descripci\u00f3n de la tortura. Un auto, dijo despu\u00e9s, un maldito auto es lo que cuesta para<br>usted la vida del doctor Rodr\u00edguez. \u00bfDe veras cree usted que la vida de un hombre puede<br>intercambiarse por esa porquer\u00eda? Lucas, desconcertado, no supo qu\u00e9 contestar. Vamos, Lucas,<br>lo anim\u00f3 el nonagenario; p\u00f3ngase en lugar de su patr\u00f3n. \u00bfCree usted que la vida suya vale un<br>auto?<br>Pero estamos hablando de un traidor, se envalenton\u00f3 el hombre. Don Tito, al escucharlo,<br>se sacudi\u00f3 de tal modo que la mecedora cruji\u00f3 como si fuera a resquebrajarse. \u00a1Traidor!, explot\u00f3.<br>\u00a1Usted se atreve a hablar de traici\u00f3n! \u00a1Usted que viene a darle el beso de Judas a la persona que<br>le da de comer! \u00bfPor qu\u00e9 cree que el doctor Rodr\u00edguez revel\u00f3 la trama de la sedici\u00f3n delante de<br>usted? \u00bfPorque cre\u00eda que ten\u00eda al volante a un mu\u00f1eco de trapo? No, Lucas. El abogado lo puso<br>en el secreto por considerarlo a usted un hombre de su entera confianza, un miembro de su<br>familia. El anciano resopl\u00f3. Lucas, agreg\u00f3, la vida de un hombre, aunque sea un traidor a la<br>patria como usted lo considera, no vale una porquer\u00eda de auto, vale m\u00e1s. \u00a1Y yo quiero, co\u00f1o, que<br>me diga qu\u00e9 otra cosa usted quiere que el gobierno le d\u00e9 a cambio de esa vida!<br>Lucas, irresoluto, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Miraba al anciano y luego la calle con semblante<br>desvalido. Un sudor helado le corr\u00eda por la espina dorsal. Pues, si usted lo dispone as\u00ed, se\u00f1or<br>Escarram\u00e1n, d\u00e9jenme tambi\u00e9n la casa. \u00bfLa casa del doctor Rodr\u00edguez? S\u00ed, contest\u00f3 nervioso<br>Lucas, temiendo otra increpaci\u00f3n. Don Tito se qued\u00f3 pensativo. Me parece bien, concedi\u00f3 y el<br>hombre exhal\u00f3 un largo suspiro de alivio. Pero nos hemos olvidado de otro detalle, Lucas. \u00bfDe<br>cu\u00e1l? De la familia del abogado. Porque si se trata de la persona en quien estoy pensando, del<br>doctor Rodr\u00edguez, el que tiene un bufete de abogados frente al parque Central, es un padre de<br>familia, con cinco hijos casaderos, si mal no recuerdo. Lucas asinti\u00f3. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la<br>familia del patr\u00f3n en esto?, pregunt\u00f3. Y don Tito, casi en un susurro, como si sus palabras no<br>tuvieran peso alguno, revel\u00f3 que cuando el r\u00e9gimen descubre a una rata, le pega fuego tambi\u00e9n a<br>la madriguera. La esposa del doctor Rodr\u00edguez y todos sus hijos ser\u00e1n perseguidos por el SIM y<br>pasados por las armas. El viejo estall\u00f3 en unas carcajadas tan intempestivas que crearon el<br>mismo efecto que una maldici\u00f3n gritada en medio de un oficio religioso. Lucas, p\u00e1lido de pavor,<br>lo mir\u00f3 con repugnancia. Se puso en pie y cuando iba a anunciar su partida, el nonagenario le<br>orden\u00f3 que se sentara. \u00a1Todav\u00eda no hemos terminado, co\u00f1o! \u00bfQu\u00e9 mierda es? Ya hicimos un<br>trueque, \u00bfcierto? Cambiamos la vida de un hombre por un auto y una casa. \u00bfNo es as\u00ed? Lucas<br>asinti\u00f3 y baj\u00f3 la cabeza esperando lo peor. Ahora la cosa se le complica, Lucas. Ahora tenemos<br>seis vidas m\u00e1s, la de la esposa del abogado y la de sus cinco hijos. \u00bfC\u00f3mo se llama la esposa del<br>abogado?, inquiri\u00f3 mirando a su v\u00edctima. Do\u00f1a Aurora, murmur\u00f3 el hombre sin levantar la<br>cabeza. \u00bfC\u00f3mo? \u00a1No lo escucho! Do\u00f1a Aurora, volvi\u00f3 a murmurar Lucas. \u00a1Hable duro, carajo,<br>hable como un hombre, basura de mierda! \u00a1P\u00f3ngase a la altura de las circunstancias! \u00bfNo se da<br>cuenta de que est\u00e1 escribiendo p\u00e1ginas se\u00f1eras de la historia dominicana? \u00a1Est\u00e1 evitando, co\u00f1o, que maten al presidente! Pero ya el hombre estaba hecho un ovillo en la silla, el rostro p\u00e1lido, las<br>manos tr\u00e9mulas aferradas al quepis como un n\u00e1ufrago a una tabla salvadora. Do\u00f1a Aurora, dijo<br>con voz quebrada y comenz\u00f3 a sollozar.<br>El anciano alarg\u00f3 una mano rocosa y manchada, de dedos nudosos, y la pos\u00f3 como un<br>ar\u00e1cnido disecado en la rodilla del hombre. V\u00e1yase, Lucas. La patria est\u00e1 en deuda con usted.<br>Regrese cuando encuentre en este mundo algo con tal valor que pueda intercambiarse por la vida<br>de un ser humano. El hombre se puso en pie. Recuerde esto, Lucas, agreg\u00f3 el nonagenario.<br>Cuando usted le quita una moneda a alguien, no se queda solamente con la moneda, se queda con el hecho de haber despojado a ese alguien de esa moneda. La moneda le puede durar un minuto, un mes y hasta veinte a\u00f1os; pero el hecho, Lucas, el hecho dura toda la vida, no lo abandona jam\u00e1s. Se mantiene pegado a usted como su propia sombra.<br>El hombre baj\u00f3 los escalones del porche sumido en un profundo silencio. Cuando cruzaba<br>el port\u00f3n, Lucas se volvi\u00f3 y dijo: Usted no es Escarram\u00e1n, \u00bfverdad? No, Lucas, respondi\u00f3 el<br>anciano, yo no soy Escarram\u00e1n. Se ha equivocado de puerta. Escarram\u00e1n vive en la casa de al<br>lado. Usted, mi sirviente Hip\u00f3lito y yo somos el pueblo llano, y estamos en el lugar de nuestro<br>pa\u00eds que nos corresponde. Escarram\u00e1n es el r\u00e9gimen de Trujillo, y el r\u00e9gimen de Trujillo est\u00e1 en<br>todas partes. Para denunciar la trama de una conspiraci\u00f3n contra Trujillo, no ten\u00eda que venir tan<br>lejos. Con vociferarla en medio de cualquier calle bastaba y sobraba para que llegara a los o\u00eddos<br>de la dictadura.<br>Lucas sali\u00f3 a la calle cabizbajo, se mont\u00f3 en el auto y desapareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>Jos\u00e9 Acosta<\/strong>&nbsp;(Santiago, Rep\u00fablica Dominicana, 1964). Poeta y narrador. Desde 1995 reside en<br>Nueva York. Ha ganado en siete ocasiones el Premio Nacional de Literatura de la Rep\u00fablica<br>Dominicana, el m\u00e1s importante del pa\u00eds, en los g\u00e9neros de novela, cuento y poes\u00eda. Entre sus<br>obras se encuentran los poemarios&nbsp;<em>Territorios extra\u00f1os<\/em>&nbsp;(Premio Nacional de Poes\u00eda \u201cSalom\u00e9<br>Ure\u00f1a de Henr\u00edquez\u201d 1993),&nbsp;<em>El evangelio seg\u00fan la Muerte<\/em>&nbsp;(Premio Internacional de Poes\u00eda<br>\u201cNicol\u00e1s Guill\u00e9n\u201d 2003), y&nbsp;<em>Viaje al d\u00eda venidero&nbsp;<\/em>(Premio Nacional de Poes\u00eda \u201cSalom\u00e9 Ure\u00f1a de<br>Henr\u00edquez\u201d 2016); los libros de cuentos&nbsp;<em>El efecto domin\u00f3<\/em>&nbsp;(Premio Nacional de Cuento<br>Universidad Central del Este 2000),&nbsp;<em>Los derrotados huyen a Par\u00eds<\/em>&nbsp;(Premio Nacional de Cuento<br>\u201cJos\u00e9 Ram\u00f3n L\u00f3pez\u201d 2005), y&nbsp;<em>El patio de los bramidos<\/em>&nbsp;(Premio Nacional de Cuento \u201cJos\u00e9<br>Ram\u00f3n L\u00f3pez\u201d 2015); y las novelas&nbsp;<em>Perdidos en Babilonia<\/em>&nbsp;(Premio Nacional de Novela<br>\u201cManuel de Jes\u00fas Galv\u00e1n\u201d 2005),&nbsp;<em>La multitud&nbsp;<\/em>(Premio Nacional de Novela \u201cManuel de Jes\u00fas<br>Galv\u00e1n\u201d 2011), y&nbsp;<em>Un kil\u00f3metro de mar<\/em>&nbsp;(Premio Casa de las Am\u00e9ricas 2015, en la categor\u00eda de<br>Literatura Latina en los Estados Unidos). En 2010, una novela suya estuvo entre las 10 finalistas<br>del XV Premio Fernando Lara de Novela, de la editorial Planeta, y en 2011, fue finalista del<br>Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, de Francia. En 2016, el Banco Central de la Rep\u00fablica Dominicana edit\u00f3 e incluy\u00f3 en su Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica su novela&nbsp;<em>La tormenta est\u00e1 fuera<\/em>.<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro de Jos\u00e9 Acosta, &#8220;Un kil\u00f3metro de mar&#8221;  obtuvo el Premio Casa de las Am\u00e9ricas 2015, en la categor\u00eda de Literatura Latina en los Estados Unidos<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2863,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Narrativa &quot;El sopl\u00f3n&quot; Cuento de Jos\u00e9 Acosta (Rep\u00fablica Dominicana) - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/narrativa-el-soplon-cuento-de-jose-acosta-republica-dominicana\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Narrativa &quot;El sopl\u00f3n&quot; 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