{"id":2417,"date":"2021-07-19T17:37:57","date_gmt":"2021-07-19T17:37:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=2417"},"modified":"2021-07-21T18:48:51","modified_gmt":"2021-07-21T18:48:51","slug":"por-el-gran-desvio-una-entrevista-con-melchor-lopez-por-francisco-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/resenas\/por-el-gran-desvio-una-entrevista-con-melchor-lopez-por-francisco-leon\/","title":{"rendered":"Por el \u00abGran Desv\u00edo\u00bb. Una entrevista con Melchor L\u00f3pez. Por Francisco Le\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/melchor-lopez.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2418\" width=\"269\" height=\"187\"\/><figcaption>Fotograf\u00eda del autor (Ediciones Franz)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\">Desde la Revista Trasdemar compartimos la entrevista realizada entre los autores Melchor L\u00f3pez y Francisco Le\u00f3n bajo el t\u00edtulo &#8220;Por el gran desv\u00edo&#8221;. El autor Melchor L\u00f3pez (Islas Canarias, 1965) acaba de publicar recientemente el libro &#8220;Cuaderno de Cabo Verde&#8221; (Ediciones del Pampalino, 2021) Agradecemos desde nuestra Revista la colaboraci\u00f3n de ambos autores<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><strong>No hay en la poes\u00eda de Melchor L\u00f3pez un solo verso entregado a la frivolidad o lo evidente. La contenci\u00f3n emocional que rezuman sus textos tiene su fundamento en la visi\u00f3n del trabajo po\u00e9tico como un procedimiento constructivo.<\/strong><\/p><cite>FRANCISCO LE\u00d3N<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Puesta en el confuso mapa de la poes\u00eda espa\u00f1ola actual, la obra de Melchor L\u00f3pez (Tenerife,1965) constituye por s\u00ed sola un oasis excepcional, un oasis en que la belleza es precisi\u00f3n, el canto alcanza las alturas de la reflexi\u00f3n y la mirada penetra, por los poderes de la imaginaci\u00f3n, hasta los bordes donde comienza lo invisible.<\/p>\n\n\n\n<p><br>No hay en la poes\u00eda de Melchor L\u00f3pez un solo verso entregado a la frivolidad o lo evidente. La contenci\u00f3n emocional que rezuman sus textos tiene su fundamento en la visi\u00f3n del trabajo po\u00e9tico como un procedimiento constructivo. No por casualidad, L\u00f3pez (a trav\u00e9s de la revista Syntaxis) ha sido un lector privilegiado de la experiencia de los poetas concretos brasile\u00f1os (Haroldo de Campos, en especial) y de sus padres, entre ellos, Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto, de quien L\u00f3pez toma el concepto de \u00abantilira\u00bb para desarrollar una poes\u00eda seca, de bordes duros, de palabras tensadas.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Todo en ello constituye el car\u00e1cter sustancial y radical de su dicci\u00f3n, de modo que el mundo insular de sus visiones (su paisaje f\u00edsico, cultural y simb\u00f3lico) no se agota en s\u00ed mismo. Todo lo contrario: el poeta se alza sobre la roca, sobre el paisaje, y apunta con fuerza hacia lo que simplemente es sustancia alada del mundo y otredad desconocida.<\/p>\n\n\n\n<p><br>L\u00f3pez public\u00f3 sus primeros poemas en la revista Syntaxis (n\u00ba 22, 1990). En 1994 fue seleccionado en la antolog\u00eda Paradiso: siete poetas, editada por Andr\u00e9s S\u00e1nchez Robayna. Su primer libro, Altos del sol (un conjunto de poemas en prosa, de jaik\u00fas y de tankas) fue publicado en la colecci\u00f3n Paradiso en 1995. En 1997 publica El estilita (Ediciones La Palma), un largo poema unitario. En 1998, L\u00f3pez se traslada a la isla de Fuerteventura y, seis a\u00f1os despu\u00e9s, a Lanzarote, donde reside en la actualidad. Son los a\u00f1os de escritura (de 1998 a 2005) de dos libros: Oriental (2003) y Fama del d\u00eda seguido de Escrito en Arrieta (2006). Poemas suyos fueron recogidos, a lo largo de esos a\u00f1os orientales, en tres antolog\u00edas: La otra joven poes\u00eda espa\u00f1ola (2003), Antolog\u00eda del poema en prosa en Espa\u00f1a (2005) y Poes\u00eda canaria actual. A partir de 1980 (2010). En 2013, en colaboraci\u00f3n con el artista bosnio Stipo Pranyko, publica De la tiniebla, y al a\u00f1o siguiente el cuaderno Dos danzas. Sus dos \u00faltimos libros de poemas (publicados en 2018) son Seg\u00fan la luz (Ediciones Trea), recopilaci\u00f3n de sus conocidos cuadernos de viaje y De vuelo, en Mercurio.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ahora, con la publicaci\u00f3n de Ni\u00f1o (Franz Ediciones, Madrid), libro de poemas en prosa de marcado car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, el escritor anuncia, a sus cincuenta y cinco a\u00f1os de edad (y a falta de publicar a\u00fan dos libros, Cuaderno de Cabo Verde* y Para llegar a Samar\u00edn), la deliberada conclusi\u00f3n su trayectoria po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>*Ya editado (Nota de la Revista)<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Melchor, tu \u00faltimo libro, Ni\u00f1o, tiene el aire de una etapa que finaliza, parece un libro testamentario, y t\u00fa mismo has insinuado, acaso no de forma p\u00fablica, pero si contundente, la idea de que vas a dejar o ha dejado ya de escribir poes\u00eda. \u00bfSe trata de una cuesti\u00f3n ontol\u00f3gica o de una reacci\u00f3n a la situaci\u00f3n de la poes\u00eda actual, o cansancio simplemente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ni\u00f1o pone punto final a mi obrita po\u00e9tica para nadie, una obrita no dirigida a una inmensa minor\u00eda o mayor\u00eda, sino a \u00abnadie\u00bb; un nadie tambi\u00e9n odiseico, y un nadie tambi\u00e9n de \u00abNadie Parec\u00eda\u00bb, el peque\u00f1o grupo o tr\u00edo po\u00e9tico al que, naturalmente, pertenezco; a veces la escritura de poemas puede ser el modo m\u00e1s profundo y misterioso de conversar con los amigos. De todas formas, a\u00fan quedan por publicar dos de mis libros m\u00e1s significativos, de redacci\u00f3n anterior a Ni\u00f1o: Para llegar a Samar\u00edn y el Cuaderno de Cabo Verde <em>(ya editado)<\/em>.<br>Hay muchas razones que me llevan a dejar la creaci\u00f3n. Confesar\u00e9 dos. La primera, y puede que la m\u00e1s decisiva para tomar esa determinaci\u00f3n, es que el yo literario (ese otro l\u00edrico) bajo el que ha escrito Melchor L\u00f3pez, no se corresponde con mi entera identidad (si eso existe). Hay rasgos del car\u00e1cter o del ser de Melchor L\u00f3pez de los que no puede ser portavoz ese yo literario sin que se produzca una estridente disonancia; por eso hago enmudecer esa voz para reaparecer, acaso, con otra, con otros tonos: la del Viejo Jos\u00e9 Mosegue, autor que poco a poco ha ido creciendo en mi interior hasta arrinconar al otro yo po\u00e9tico, agotado o insuficiente. No es la convivencia de un ort\u00f3nimo con un heter\u00f3nimo, sino el relevo de un yo po\u00e9tico por otro distinto que tambi\u00e9n anhela manifestarse a trav\u00e9s de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><br>La segunda raz\u00f3n es que yo soy decididamente (en caso de ser poeta, cosa que jam\u00e1s me he atrevido a decir) un poeta menor. Siempre he sentido un peso enorme sobre mis hombros, superior a mis fuerzas, como una encomienda que cuesta aceptar como le ocurre al Jon\u00e1s b\u00edblico (al que he dedicado uno de mis poemas hagiogr\u00e1ficos), rebasado por la misi\u00f3n que le encarga Yaveh. Y un poeta menor no debe pecar de pesado (algo que no soportan, creo, y yo con ellos, mis paisanos) produciendo en cadena de montaje sovi\u00e9tico una obra de gran extensi\u00f3n. No quiero perpetuarme en la decadencia de mi pr\u00f3xima edad provecta frente al \u00faltimo mar, balbuciendo versos hasta que, en un club de pueblo, una peque\u00f1a secta de enajenados me homenajee.<br>Espero no traicionar esa decisi\u00f3n, salvo que me vea obligado a recobrar mi voz para escribir la eleg\u00eda de alg\u00fan amigo poeta acribillado por la espalda por otro avieso poeta insular disfrazado de arlequ\u00edn carnavalesco; ya saben c\u00f3mo se las gastan por estas insulitas cuasi \u00e1ridas esta familia de mega \u00e1tridas.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a esta primera pregunta me suscita varias cuestiones, varias v\u00edas, por las que no hab\u00eda pensado ir. Pero se me impone una interrogaci\u00f3n sobre las dem\u00e1s. Una de las tesis de la modernidad (de las que t\u00fa has participado) indica que la poes\u00eda es una forma de conocimiento, y tambi\u00e9n, o sobre todo, de autoconocimiento. Me sorprende que, en su caso, el camino cognoscitivo por el que le ha llevado la poes\u00eda sea, precisamente, el desconocimiento o alejamiento de ti mismo. El poeta que en ti cantaba, se ha alejado, al final, del ser que lo albergaba. \u00bfC\u00f3mo, por qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Por una raz\u00f3n o por otra, mi yo po\u00e9tico se ha ido decantado por manifestar unos rasgos determinados del prisma que compone mi personalidad, dejando a un lado otras facetas de la misma. Mi ser se ha ocultado, para revelarse as\u00ed (ya sabemos que el ser, como la Naturaleza, gusta de ocultarse), tras sucesivas m\u00e1scaras o personae. Mi voz se ha encarnado en la de un severo estilita o en la de un sufriente momificado guanche\u2026 Hay quien ha llegado incluso a identificar al autor con su representaci\u00f3n: \u00abMelchor el Estilita\u00bb, han dicho; menos mal (que yo sepa) que no han llegado a identificarme con la momia de arpillera. Las sucesivas m\u00e1scaras deforman el rostro. Mi incompleta ortonimia no representa la totalidad de las voces de la \u00abcasa de mi ser\u00bb. No hay pues un abandono de mi ser albergado, sino un af\u00e1n de ampliaci\u00f3n, de completud; es eso lo que creo que me est\u00e1 ocurriendo. Aunque yo preferir\u00eda sufrir una verdadera transmigraci\u00f3n empedoclesiana: \u00abHe sido mancebo, doncella, arbusto, p\u00e1jaro y mudo pez que surge del mar\u00bb. Yo ya dije todo lo que po\u00e9ticamente ten\u00eda que decir como Melchor L\u00f3pez. No hay que levantar ning\u00fan catafalco funerario o conmemorativo en la orilla negra porque ese enmudecimiento no supone ning\u00fan triste hito; sigue pasando de una ampolleta a otra la arena indistinta de las horas, como pasar\u00e1n pronto mis cenizas definitivas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Ni\u00f1o <\/em>es un poema memorial\u00edstico en prosa sobre la (en su caso) honda interrelaci\u00f3n entre la infancia, la madre y la poes\u00eda. A parte de la muerte temprana de tu madre (considerada en este nuevo libro ra\u00edz de tu visi\u00f3n po\u00e9tica del mundo), \u00bfcu\u00e1l ha sido por el momento el acontecimiento espiritual y literario, fundamental en tu trayectoria y tu formaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Considero que mi formaci\u00f3n literaria est\u00e1 signada por tres encuentros decisivos: el encuentro con el maestro y el encuentro con mis pares espirituales, esos a los que reconocemos con un estremecimiento, esos que llevan grabada y escondida la misma se\u00f1al que los identifica ante esp\u00edritus semejantes. El maestro fue (lo sigue siendo) Andr\u00e9s S\u00e1nchez Robayna, del que fui alumno en la universidad de La Laguna. Haber contado con un maestro de ese fuste (\u00a1qu\u00e9 columna tebana!) no tiene precio. No digo que yo no hubiera tenido (perd\u00f3n por la expresi\u00f3n) una carrera po\u00e9tica, sino que con toda seguridad sus resultados hubieran sido distintos y, sobre todo, mucho peores de no haber contado con el magisterio del poeta de la luz negra. Recuerdo al escritor y cr\u00edtico venezolano Gustavo Guerrero se\u00f1al\u00e1ndonos, con envidia, la fortuna que hab\u00edamos tenido al contar con ese faro, ese gu\u00eda. No fuimos unos hu\u00e9rfanos desorientados, perdidos en la selva de la Cultura. Alguien hab\u00eda desbrozado formidablemente el camino. \u00bfTendr\u00e9 que repetir aqu\u00ed que la figura de S\u00e1nchez Robayna me parece la m\u00e1s importante que ha dado la cultura de las islas en su historia literaria, que su aventura po\u00e9tica, ensay\u00edstica, traductora, acad\u00e9mica\u2026, supone una siembra fertil\u00edsima, prodigiosa, de la que podr\u00e1n alimentarse generaciones futuras?<\/p>\n\n\n\n<p><br>Fue el mismo Andr\u00e9s S\u00e1nchez Robayna quien, a\u00f1os despu\u00e9s, propici\u00f3 otro encuentro crucial: \u00e9l les habl\u00f3 de m\u00ed a los j\u00f3venes de la revista Paradiso, un grupo compuesto por poetas excepcionales (como no se ha vuelto a ver por estos lares remotos), que me acogieron entre sus ilusionantes filas como a uno de los suyos. Ellos me insuflaron su entusiasmo coral. Y yo me reconoc\u00ed en ellos; ya no estaba solo. Por entonces, mis amigos del grupo \u00abNadie parec\u00eda\u00bb, Juan Fuentes y R\u00e9gulo Hern\u00e1ndez (mis compa\u00f1eros m\u00e1s queridos en el \u00e1mbito de la poes\u00eda), a\u00fan no hab\u00edan mostrado sus frutos en el mundo de la creaci\u00f3n. Mi coincidencia, a\u00f1os atr\u00e1s, con ambos en las aulas universitarias de la h\u00fameda Lacustre hab\u00eda supuesto el otro encuentro decisivo. Haber sido disc\u00edpulos de S\u00e1nchez Robayna confiere unos mismos rasgos distintivos a todos ellos, m\u00e1s all\u00e1 de los inevitables epigonismos de la primera hora y de los necesarios idiolectos posteriores, pues han sido educados a la manera syntaxiana, verdadero Curso D\u00e9lfico. Y todos pasar\u00e1n sus d\u00edas y sus noches buscando, a su modo, en sue\u00f1o y vigilia, (lo quieran o no) el vaso sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por edad, pertenecer\u00edas a la llamada (no s\u00e9 si con exactitud) generaci\u00f3n canaria de los 80, es decir, la que Garc\u00eda Ys\u00e1bal reuni\u00f3 en su antolog\u00eda Nueva poes\u00eda canaria. En cambio, fuiste antologado por Andr\u00e9s S\u00e1nchez Robayna junto a los ya en absoluto j\u00f3venes poetas que hicieron la revista Paradiso, y luego Piedra y Cielo. \u00bfCu\u00e1les fueron los motivos que te llevaron por esos caminos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De alguna forma ya he respondido a una parte de esta pregunta en mi anterior respuesta. Dir\u00e9 algo m\u00e1s: esos caminos de los que usted habla, a los que yo me he referido en alg\u00fan momento (con expresi\u00f3n que ha tenido algo de fortuna) como \u00abcorrientes synt\u00e1cticas\u00bb (aquellas que brotan de la roca milagrosa de la revista Syntaxis), fueron los que eleg\u00ed, en una encrucijada, por parecerme que eran los que se dirig\u00edan hasta el centro mismo de la poes\u00eda. No creo haberme equivocado. Los poetas que m\u00e1s me interesan son los que han recorrido esas mismas sendas en la selva, esos que se mantienen en estado de resistencia permanente contra la banalizaci\u00f3n que cerca las palabras sustanciales.<\/p>\n\n\n\n<p><br>A m\u00ed me gusta mucho una idea (que creo que pertenece a Jean Cocteau) que dice que una generaci\u00f3n estar\u00eda formada por todos aquellos que, aun no compartiendo edad, coinciden en una misma \u00e9poca. A partir de esa f\u00f3rmula diacr\u00f3nica, a m\u00ed me gusta considerarme dentro de una constelaci\u00f3n generacional que formar\u00edan actualmente en Canarias nombres como los de \u00c1ngel S\u00e1nchez, Eugenio Padorno, L\u00e1zaro Santana, Miguel P\u00e9rez Corrales, Miguel Martin\u00f3n, Andr\u00e9s S\u00e1nchez Robayna, John Noyes Kuehn, mis amigos de \u00abNadie Parec\u00eda\u00bb, los poetas de Paradiso, o los m\u00e1s j\u00f3venes Isidro Hern\u00e1ndez, Bruno Mesa e Iv\u00e1n Cabrera Cartaya, hasta llegar a Sergio Barreto, delf\u00edn estelar. No s\u00e9 si en otro momento de la cultura de las islas se ha reunido una constelaci\u00f3n de poetas con una irradiaci\u00f3n semejante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Has expresado que desear\u00edas sentirse inscrito en esa precisa \u00abconstelaci\u00f3n generacional\u00bb, y ha dado nombres. \u00bfCu\u00e1les son, a su entender, los rasgos po\u00e9ticos (rasgos de filosof\u00eda compositiva, casi, pero tambi\u00e9n est\u00e9ticos generales) fundamentales y comunes de esa constelaci\u00f3n? Y ya para terminar. \u00bfNo hay una \u00abconstelaci\u00f3n extrainsular\u00bb, acaso peninsular (o incluso extranacional) a la que usted desear\u00eda pertenecer o en la que su poes\u00eda haya deseado verse reflejada?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que creo que comparten todos estos autores (m\u00e1s all\u00e1 de sus diferencias, de sus distintos \u00aboficios\u00bb) es la misma tensi\u00f3n po\u00e9tica necesaria para practicar, hasta las \u00faltimas consecuencias, el Gran Juego. Una \u00abtensi\u00f3n po\u00e9tica\u00bb que hunde sus ra\u00edces en lo mejor de la tradici\u00f3n de nuestra modernidad literaria: los rasgos melopeicos de la poes\u00eda de Tom\u00e1s Morales, los logopeicos de Alonso Quesada o los fanopeicos de Agust\u00edn Espinosa o Guti\u00e9rrez Albelo. Poetas de orilla y de horizonte; atentos a la tradici\u00f3n insular y expectantes (a la manera de Cairasco) a las novedades de la poes\u00eda internacional: doblemente fertilizados.<br>No hace mucho hablaba con Antonio Mart\u00edn Medina (alguien que posee una envidiable visi\u00f3n pan\u00f3ptica de la poes\u00eda mundial) y lleg\u00e1bamos a la conclusi\u00f3n (provisional) de que la poes\u00eda canaria se hab\u00eda librado de la barbarie castiza de la poes\u00eda de la experiencia y pseudorrealista por dos razones fundamentales: por la prestigiosa latencia de modernistas y vanguardistas (que han seguido filtrando su influencia durante d\u00e9cadas en nuestro acu\u00edfero de basaltos) y por la resistencia intelectualmente heroica que maestros como S\u00e1nchez Robayna o Eugenio Padorno (a riesgo de ser ninguneados \u00aball\u00e1 arriba\u00bb) han mantenido frente a esa penetraci\u00f3n . No claudicaron en el estrecho espartano: esa victoria y esa gloria les corresponde.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Creo que a partir del hito que supone la revista Syntaxis (y quiz\u00e1 con la excepci\u00f3n de Bruno Mesa), todos los poetas que han escrito a continuaci\u00f3n (los poetas que a m\u00ed me interesan) est\u00e1n marcados, en mayor o menor medida, por el signo de esa revista ejemplar, por sus radiaciones. No s\u00e9 si vale la pena insistir (como ya he hecho, in\u00fatilmente, en otros lugares) en explicar que la po\u00e9tica de la revista no mostr\u00f3 nunca un perfil dogm\u00e1tico, sino una actitud abierta a las distintas voces que en el panorama de las letras y las artes internacionales, nacionales e insulares mostraban una misma actitud cr\u00edtica ante el fen\u00f3meno art\u00edstico, un esp\u00edritu que se insertaba dentro de la genealog\u00eda cr\u00edtica del pensamiento moderno: bajo ese arco ten\u00edan cabida tanto un realista como Cabral de Melo como un metaf\u00edsico como Bonnefoy, un figurativo como Kitaj y una abstracto como T\u00e0pies, un barroco como G\u00f3ngora, prendado por los brillos facetados de la materia, y un m\u00edstico como San Juan de la Cruz, sumido en los extrav\u00edos del esp\u00edritu. Haber contado con Syntaxis como referente (como sucede con el irrepetible Taller de Traducci\u00f3n Literaria de la Universidad de La Laguna, que ahora cumple veinticinco a\u00f1os de trabajo) ha supuesto nuestra \u00fanica ventaja (junto a las dos apuntadas anteriormente) frente a los escritores peninsulares.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Sobre mi deseo de pertenencia a otras constelaciones literarias, m\u00e1s all\u00e1 de este circo de rocas abismadas en el que he ido creciendo hasta mi inminente inexistencia, le confieso que me siento extra\u00f1o dentro de la actual poes\u00eda espa\u00f1ola. Ya he manifestado que, de alguna forma, por todos esos antecedentes a los que me he referido a lo largo de esta respuesta, yo me encuentro dentro del Gran Desv\u00edo que se produce en la literatura canaria en las \u00faltimas d\u00e9cadas, acentuado sobre todo a partir del ejemplo resistente de Syntaxis y el repudio de la poes\u00eda de la experiencia, una corriente desustanciadora que ha ocupado casi de manera asfixiante (con valiosas excepciones) el panorama peninsular. Y para acabar ya esta entrevista, insuflando aires internacionales mientras el flautista hace sonar su instrumento en el pozo, dir\u00e9 que admiro, sin pretender pertenecer a su constelaci\u00f3n, a Philippe Jaccottet y a Charles Simic con igual intensidad.<br>Rasco ahora con la u\u00f1a en la pared hasta hacer un peque\u00f1o hueco para, a la manera lezamiana, evaporarme a trav\u00e9s de un m\u00ednimo pabell\u00f3n. Gracias. Me interno en el Vac\u00edo. \u00bfVolveremos a encontrarnos?<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Cruz de Tenerife &#8211; Arrieta (Lanzarote), noviembre de 2020<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la Revista Trasdemar compartimos la entrevista realizada entre los autores Melchor L\u00f3pez y Francisco Le\u00f3n bajo el t\u00edtulo &#8220;Por el gran desv\u00edo&#8221;. El autor Melchor L\u00f3pez (Islas Canarias, 1965) acaba de publicar recientemente el libro &#8220;Cuaderno de Cabo Verde&#8221; (Ediciones del Pampalino, 2021) Agradecemos desde nuestra Revista la colaboraci\u00f3n de ambos autores No hay en la poes\u00eda de Melchor L\u00f3pez un solo verso entregado a la frivolidad o lo evidente. La contenci\u00f3n emocional que rezuman sus textos tiene su fundamento en la visi\u00f3n del trabajo po\u00e9tico como un procedimiento constructivo. 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