{"id":1863,"date":"2021-03-13T20:12:20","date_gmt":"2021-03-13T20:12:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=1863"},"modified":"2021-03-13T20:12:22","modified_gmt":"2021-03-13T20:12:22","slug":"entre-el-desdoblamiento-y-lo-prensado-la-poesia-de-leocadio-ortega-por-jose-miguel-perera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/ensayo\/entre-el-desdoblamiento-y-lo-prensado-la-poesia-de-leocadio-ortega-por-jose-miguel-perera\/","title":{"rendered":"&#8220;Entre el desdoblamiento y lo prensado. La poes\u00eda de Leocadio Ortega&#8221; Por Jos\u00e9 Miguel Perera"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"321\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/leocadio-ortega-2007.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1864\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/leocadio-ortega-2007.jpg 500w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/leocadio-ortega-2007-300x193.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption><strong>Leocadio Ortega Hern\u00e1ndez  <\/strong><br>Fotograf\u00eda de 2007, Cortes\u00eda de Jos\u00e9 Miguel Perera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\">Presentamos en la Revista Trasdemar un ensayo dedicado a la figura y la obra literaria del poeta Leocadio Ortega (Barlovento, 1956- Santa Cruz de La Palma, 2007) a cargo de nuestro colaborador Jos\u00e9 Miguel Perera, poeta y Doctor en Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica por la ULPGC. El poeta Leocadio Ortega destac\u00f3 en el panorama literario de las islas, autor del libro \u00a0<em>Prehist\u00f3rica y otras banderas<\/em>\u00a0(Ediciones La Palma, 1990) obtuvo diferentes reconocimientos literarios durante su trayectoria po\u00e9tica <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/esquinas-imprevistas-portada-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1865\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/esquinas-imprevistas-portada-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/esquinas-imprevistas-portada-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/esquinas-imprevistas-portada-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/esquinas-imprevistas-portada-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/esquinas-imprevistas-portada.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><figcaption><br>Enlace al libro: https:\/\/www.elsastredeapollinaire.com\/producto\/esquinas-imprevistas\/<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:21px\">El atractivo proyecto editorial madrile\u00f1o El sastre de Apollinaire, batutado por el entusiasmo de Agust\u00edn S\u00e1nchez Antequera, nos ha dado una grata sonrisa en esta \u00e9poca recortada de virus, tormentas y pandemia: la publicaci\u00f3n tan esperada de la obra conservada del palmero Leocadio Ortega, triste y prontamente fallecido en circunstancias llamativas, con una biograf\u00eda peculiar que es probable haya aupado \u2013como suele pasar\u2013 un cierto halo de leyenda y malditismo en torno a su figura querida y recordada. Sea como sea, <em>Esquinas imprevistas<\/em> (diciembre de 2020), que as\u00ed se llama el nuevo cuaderno aludido, recoge su \u00fanico libro en vida, <em>Prehist\u00f3rica y otras banderas<\/em>, dado a conocer por Ediciones La Palma en 1990, m\u00e1s otro conjunto de poemas \u2013in\u00e9ditos casi todos\u2013 en n\u00famero similar a los que conformaron aquel elocuente y significativo volumen, y que mayormente fueron enviados al cr\u00edtico Jorge Rodr\u00edguez Padr\u00f3n entre septiembre de 1991 y 2007, justo el a\u00f1o en que muri\u00f3. Precisamente es Rodr\u00edguez Padr\u00f3n el que prologa este celebrado obsequio (y de una afirmaci\u00f3n suya parece surgir el t\u00edtulo del libro) con unas l\u00edneas que detallan la historia de su relaci\u00f3n con Ortega y que apuntan unos cuantos amagos de por qu\u00e9 cree su perspectiva juiciosa en los quilates de estos textos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">De ellos, de otros adjuntos y derivados quisi\u00e9ramos ensayar a continuaci\u00f3n una lectura interpretativa del verbo de Leocadio Ortega Hern\u00e1ndez, sin duda para nosotros tambi\u00e9n plagado de elementos despertadores de mundo con un poder de atracci\u00f3n subrayado que es hijo de sus originales maneras expresivas: el estilo <em>leocadiano<\/em>, que definimos valorativamente m\u00e1s como particular nombre propio que como general apellidado. Su poes\u00eda, aunque escueta en cantidad, presumiblemente sea una de las m\u00e1s hechizantes e iluminadoras del grupo de personas al que se le suele adscribir por edad y amistad.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>Desdoblamiento<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">Panor\u00e1micamente, la poes\u00eda del barloventero insufla una tendencia al desdoblamiento, una lectura desde la voz partida en dos, doblada y espejeante, con aire de un horizonte consonantemente fraccionado e inc\u00f3modo. Tal y como podemos interpretar desde el posterior texto \u201cPrehist\u00f3rico a\u00f1o nuevo 1998\u201d (p\u00e1gina 61), la ra\u00edz de esta din\u00e1mica suya parece ser profunda y atada a un conflicto nunca cerrado del todo, puede que quiz\u00e1s algo, en relativa medida \u2013como diremos\u2013, al final de sus poemas-d\u00edas. En todo lo que aqu\u00ed alargamos se basa su <em>prehist\u00f3rica<\/em> y condenante simbolog\u00eda, salpicada de la <em>memoria<\/em> como concepto repetido (p\u00e1ginas 20, 42, 43, 48) desde una cierta insondabilidad y orfandad arqueol\u00f3gicas. Las nomenclaturas usadas por el poeta en torno a lo gracial, lo polar y el fr\u00edo son paralelas a este universo doblegado de hueco y de vac\u00edo: cuaternarias glaciaciones de su encuevada vida personal, con vegetales y animales que cabalgan una interior geograf\u00eda blanca donde habita la ausencia. En este mismo cauce, las <em>otras banderas<\/em> de su poemario (35-36, 39) se interpretan de igual modo en ese desdoble, que por momentos parece aminorarse en el regreso f\u00edsico a Barlovento (39) que es tambi\u00e9n regreso temporal, una vuelta al preorigen de su existencia, ahora protegida y refugiada \u201csin peros ni titubeos\u201d (40).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre noches, madrugadas y amaneceres junto a la orilla, la vereda de dobleces por la que ronda la poes\u00eda de nuestro autor se hace met\u00e1fora material en el agua-ola laminada del mar, repleto de reflejos descompuestos: \u201cde un acantilado a otro, el gesto se rompe \/ como si fuese un gesto nuevo, o el mismo gesto \/ en dos espacios, en dos tiempos\u201d. Estas duplicidades las leemos reiteradamente en afirmaciones y negaciones a la par (25), dos en uno y uno en dos (\u201cdos n\u00e1ufragos \/ como uno hasta el final\u201d, 30), naciendo y desnaciendo (35), en pliegues y despliegues (45), \u201chacia arriba abajo arriba\u201d (47), tarde y temprano (58)\u2026 \u201csin saber cu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre esa irrealidad \/ exterior y esta realidad interior\u201d (61). En este sentido, es poema clave en Leocadio Ortega \u201cComo las olas\u201d (64), donde se entiende de frente este desdoble que nunca es m\u00edsmico sino espir\u00e1lico, hacia afuera, intentando frenar los huecos (las heridas) a partir de un fuerte deseo por ser cuerpo normalizado, cuerpo uno; y aunque \u201cdecir tu cuerpo \/ es decir lo no dicho\u201d (67). La falta, entonces, anhela hacerse carne en el libro del mar insular y celebrarse entre destellos de ola, movimiento, agua y costa; entre lo firme, lo movible y lo moviente\u2026<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">Parad\u00f3jicamente, es esta imposibilidad frustrante la que acciona las mejores potencias de la palabra y sus reveses po\u00e9ticos, el temperamento art\u00edstico de Ortega. Con \u00e9l, con su singular poes\u00eda, es probable fundar un hogar diferente de vida con otros modos que pueden hacer de aquel desdoble \u2013sin enfrentarlo y aquiet\u00e1ndolo\u2013 una oportunidad para llegar al sentido, a un viable sentido de la existencia. Ya anot\u00e1bamos que puede que hacia el final, en la l\u00edrica leocadiana, hubiera un mayor autoconocimiento del desdoble y sus artima\u00f1as y, por ende, una relativa regularizaci\u00f3n (l\u00e9ase \u201cUn caso com\u00fan\u201d, 75). Sin embargo, su desaparici\u00f3n total es inviable, por lo que \u2013ahora con mayor familiaridad\u2013 ha de seguir dialogando \u201ccon lo que no est\u00e1\u201d (77), seguir hablando \u201ccon la palabra que no conozco, \/ a la que nunca oir\u00e9\u201d. Lo que separaba y agrietaba se admite como misterio, por fe o costumbre, tal y como nos llega la inscripci\u00f3n ulterior en la que afirma que la complicaci\u00f3n es su sino, al estilo de una ansiedad aceptada \u201ccon la desesperaci\u00f3n \/ (y desespero de desesperaci\u00f3n)\u201d (78). Cuando el trato con este rev\u00e9s se endulza y se pacifica, \u201cse restablece el sentido de la complejidad \/ sin la cual la naturaleza es insulsa, \/ y todo lo que s\u00e9 carece de importancia\u201d (77)<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro que si las carencias se unen a una ausencia de enseres que motiven, sin est\u00edmulos \u00edntimos, pueden derivar los pasos en desvida, sufrimiento, dolor o elemental <em>miseria<\/em> (61, 78), estigma desde el que emerge su propuesta de acci\u00f3n pol\u00edtica \u00edntimo-social (48-49), cuando el estado de la vida es <em>a contramuerte<\/em> y nos reclinamos \u201cpara avanzar de soledad a solidaridad \/ de ciudad a ciudadan\u00eda\u201d (54). En ese punto su escritura se tuerce hacia lo enfermo, hacia lo humilde, lo menudo y lo carente (pescadores, emigrantes\u2026 85). Pol\u00edtica la suya inseparable de la palabra, pol\u00edtica del desdoble: toda su obra brota del desconocimiento pero entre trampolines que impulsan a (querer) saber para (querer) sanar. Es as\u00ed reiteradamente, de manera obsesiva, como la gota que cae \u201cexcavando desde siempre el silencio hasta la m\u00e9dula\u201d (67), que desea una y otra vez ese conocimiento perpetuo que lo ayude a acabar de ser, a acabar de renacer\u2026<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque desdoblado y con miseria, en esta po\u00e9tica no deja de estar presente un <em>a pesar de todo<\/em>, una esperanza, una sed ut\u00f3pica tensada: \u201caqu\u00ed seguimos como acantilado en pie o sed de manantial\u201d (36); hambre que trae caminos descendentes para la celebraci\u00f3n, aunque sea a cachos (Bre\u00f1a Baja y Los Cancajos, abajo, son en Leocadio Ortega signos de alegr\u00eda y sonrisa junto al cuerpo del mar: \u201cCasi oda\u201d, 41). Existe en su verbo una resistencia que igualmente lo define porque, a pesar de lo que es <em>de caj\u00f3n<\/em>, en todo instante queda <em>j\u00fabilo<\/em> (45), deseo, ojal\u00e1, ganas, \u00edmpetu de equilibrio (<em>simetr\u00edas<\/em>, 47; <em>armon\u00eda<\/em>, 80), como en \u201cLo que no se puede\u201d (57), transparente ejemplo de su resistente supervivir junto al imposible volver a atr\u00e1s. No obstante, sospecha que \u201ces posible que haya sido feliz sin darme cuenta\u201d (59): hasta esos niveles de imprecisi\u00f3n llega a presentarse la bruma del desdoble. Aun as\u00ed \u2013dice\u2013, se las arreglar\u00e1 (78).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De nuevo es fundamental en nuestro roce interpretativo \u201cPrehist\u00f3rico a\u00f1o nuevo 1998\u201d pues nos hace entender que al lado de la esperanza juega dial\u00e9cticamente el pesimismo. \u201cEs triste una vida as\u00ed\u201d \u2013escribe\u2013. Eso s\u00ed: sin ning\u00fan tipo de pat\u00e9tica (\u00bfhabr\u00e1 en \u00e9l alg\u00fan amago de culpa por lo del <em>perd\u00f3n<\/em> inscrito en la p\u00e1gina 61?). Sea como sea, se tome como se tome, con m\u00e1s esperanza o m\u00e1s pesimismo, este desdoble genera una existencia a medias, \u201ccasi como si no\u201d (31), y pr\u00e1cticamente todo en este ambiente se entorna <em>casi<\/em>: siempre anhelo y nunca cierre. A ello se suma que su existencia es percibida con la cabeza en los pies, desubicada con frecuencia en el mapa de la norma, \u201ccomo agua llovida desde abajo para una sed mojada\u201d, locura o inentendimiento del ser que es \u201cenv\u00e9s del d\u00eda\u201d (29).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">Por estos derroteros se va creando una silueta de trasmundo con <em>trasnoche <\/em>(59) con el que se convive, \u201cconsciente de que el hondo bagaje de la tierra es poco\u201d (24), ya que esta respiraci\u00f3n de ac\u00e1 le suena corta. No es de extra\u00f1ar, con ello, que a veces le acompa\u00f1e cierto lenguaje sanjuanista (\u201cun no s\u00e9 qu\u00e9 de cuota indispensable m\u00e1s adentro\u201d, 28; \u201cs\u00f3lida soledad sonora\u201d, 59; preguntas reclamantes a un dios min\u00fasculo, pp. 35-36; y la noche como desasimiento, 87) que lo aproxima en ocasiones a una fase de pasividad m\u00edstica humanizada: \u201cabriendo el aire para que entre su visitaci\u00f3n\u201d (61, o por ejemplo en el venir de \u201cElla\u201d, 87).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">(Par\u00e9ntesis: en las curvas del sinuoso itinerario de nuestro poeta nos surgen no pocos interrogantes ante versos inquietantes como estos: \u201cNo descuido la escritura, \/ sino a m\u00ed mismo\u201d (78). \u00bfAcarrea el olvido de s\u00ed ciertas cargas positivas para la creaci\u00f3n po\u00e9tica? \u00bfEs o puede ser la poes\u00eda una enfermedad? \u00bfCae dentro de las categor\u00edas da\u00f1adas y enrarecidas de lo humano? \u00bfForma parte de una desdoblada posici\u00f3n kafkiana en la que se es insecto extraviado entre la cotidiana gente (82)? Fin del par\u00e9ntesis).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"525\" height=\"800\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/prehistorica-portada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1867\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/prehistorica-portada.jpg 525w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/prehistorica-portada-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 525px) 100vw, 525px\" \/><figcaption>Portada del libro cortes\u00eda de Jos\u00e9 Miguel Perera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>Palabra po\u00e9tica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">Esta escritura detenta la capacidad de colocar un vac\u00edo a nuestro lado: un vano. Los filos del poema (afinados en sus alargados y prodigiosos vers\u00edculos) catapultan una falta, una resta, o acaso una construcci\u00f3n sobre la faz del agua; pero por eso mismo alientan y avientan la imaginaci\u00f3n. La vida del lector consciente se expande a trav\u00e9s del tr\u00e1nsito por esas ranuras y boquetes, con id\u00e9ntica fuerza a la que los versos del palmero tienden a conformar un cuerpo prensado.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para conseguirlo activa sus juegos de palabras de todo tipo, paronomasias y derivados doblajes, escamas o solapas sil\u00e1bicas que hacen oc\u00e9anos habitables, lejos de po\u00e9ticas de la mudez y vainas suced\u00e1neas de lenguaje m\u00edsmico y circulero. En \u00e9l \u201cla luz en la luz\u201d no est\u00e1 ama\u00f1ada y se clava terca en las pieles (67), y similarmente pasa con enunciados como \u201cincoloros inodoros\u201d, \u201cduermen y desduermen\u201d, \u201cdel rumor y del rubor\u201d, \u201csin ton de nuestra vida din-don\u201d, \u201cnacer y desnacer\u201d, \u201ctrinan trizan\u201d, \u201cpobres pueblos pubis\u201d, \u201cinvitaci\u00f3n tam-tam\u201d o \u201csonoro boceto afirma\u201d (38), este \u00faltimo posible autodefinici\u00f3n del estilo leocadiano. Para seguir ahondando en \u00e9l se suman las enumeraciones contiguas sin puntuaci\u00f3n alguna, generalmente de tres miembros, y varios casos evidentes se leen en el poema \u201cS\u00e9ptima soca\u201d (38); a las que incluimos incre\u00edbles y asombrosas asociaciones desposibles al modo de \u201ctengo lunes \/ huesos\u201d, \u201cbellota vida\u201d, \u201caire plinto\u201d, \u201castros bollos\u201d, \u201cvaca del pensamiento\u201d, \u201chace gris\u201d, \u201chorizontes de bustos desmoronados\u201d, \u201ctren de oc\u00e9anos r\u00edo de dragos\u201d, \u201cporf\u00eda gaviota\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta hinchada y ondeada mara\u00f1a se va deslizando su palabra transversal significativamente diferente, corpomentalmente caracter\u00edstica en los sonidos, en su r\u00edtmica de arrugas, que logra con su dicci\u00f3n un tronco condensado de er\u00f3tica necesidad \u2013adelantamos\u2013 ante su p\u00e1lpito tartamudeantemente desdoblado. La densidad aumenta, ahora l\u00e9xicamente con el glosario de sus cavilaciones en t\u00e9rminos como <em>pan<\/em>, <em>azul<\/em>, <em>bandera<\/em>, <em>lluvia<\/em> y derivados, <em>paloma<\/em> o <em>algas<\/em>, todos en diagonales simbolog\u00edas, a los que se adhieren voces de exc\u00e9ntrico uso como <em>abarloar<\/em>, <em>parolina<\/em>, <em>nil\u00f3tico<\/em>, <em>discado<\/em>, <em>julepe<\/em>, <em>marabuto<\/em>, <em>manumito<\/em>, <em>papah\u00edgo<\/em>, <em>oricalcos<\/em>,<em> peciolo<\/em>, <em>varengaje<\/em>, <em>gamel\u00e1n<\/em>, <em>punal\u00faa<\/em>,<em> perl\u00facido<\/em>,<em> archip\u00e1mpano<\/em> o <em>\u00edngrimo<\/em>, que alcanzan un punto m\u00e1s a las inesperadas lecturas del universo propuesto por estos rincones. (El l\u00e9xico culto se reduce tras la publicaci\u00f3n de su exclusivo libro. \u00bfFormar\u00e1 parte este aminoramiento de los aspectos que empez\u00f3 a rechazar el poeta en su propia escritura tras salir a la luz <em>Prehist\u00f3rica y otras banderas<\/em>? Aunque \u2013como inesperado golpe de tim\u00f3n\u2013 vuelve a esta expresiva v\u00eda en el \u00faltimo poema que de \u00e9l conocemos, \u201cNoche\u201d). Con semejante rostro vehiculan, asimismo, los neologismos de su copiosa cosecha, que por segundos recuerdan trazos girondianos (la viable concomitancia con Oliverio Girondo ha sido se\u00f1alada \u2013creemos que atinadamente\u2013 por Antonio Arroyo Silva): <em>longilabra<\/em>, <em>desobispa<\/em>, <em>contramuerte<\/em>, <em>lanchear<\/em>, <em>desmilagro<\/em>,<em> aternurar<\/em> (\u00bfGelman?)\u2026<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro emblema sugerente de sus marcas ling\u00fc\u00edsticas es el empleo vistoso que lleva a efecto con expresiones de la oralidad y frases hechas (tal vez con reminiscencias del \u00faltimo Garc\u00eda Cabrera), algunas de la \u00e9poca juvenil de su generaci\u00f3n. Esta finta de espontaneidad aparente se engarrota de tensi\u00f3n y distensi\u00f3n al juntarse con todos los anteriores verboefusivos elementos, y a tal valor llega este amasijo que el m\u00f3vil del poeta logra un efecto de lirismo de altura, en su despertador y tentador resultado. Por las p\u00e1ginas de <em>Esquinas imprevistas<\/em> podemos deletrear <em>ni mu<\/em>, <em>caramba<\/em>, <em>un tost\u00f3n de<\/em>, <em>dejarte frita<\/em>, <em>la muy pichona<\/em>, <em>ganas bobas<\/em>, <em>tripas coraz\u00f3n<\/em>, <em>nos pisa los talones<\/em>, <em>a pulso<\/em>, <em>no me coge<\/em>, <em>ni por asomo<\/em>, <em>misa a la mitad<\/em>, <em>ni de broma<\/em>, <em>adi\u00f3s muy buenas<\/em>, <em>no vale un duro<\/em>,<em> pierdo el tino<\/em>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Citamos m\u00e1s arriba, a prop\u00f3sito de las especulativas relaciones entre escritura y enfermedad \u2013literal o figurada\u2013, las palabras del autor que alud\u00edan al compromiso que parece abanderar (y as\u00ed lo cree decidido Rodr\u00edguez Padr\u00f3n en su texto introductorio) con su escritura. Marcas como las detalladas previamente, as\u00ed como otras tantas de su seductora poes\u00eda conservada, entregan n\u00edtidos indicios de este empe\u00f1o denodado del barloventero con su pluma, que en ocasiones notamos afectada por la concepci\u00f3n de la literatura como inclemente oficio en y para la supervivencia, cual tortura o exceso (\u201cElementos de un naufragio\u201d, 58), como si latiera potencialmente y de antemano una renuncia por imposible capacidad de precisi\u00f3n con las palabras. En esta autoexigencia se delimita su recortado n\u00famero de poemas (que no de calidades), as\u00ed como su contenci\u00f3n, que se muerde la lengua por impedimento expresivo-existencial (60): \u201csu inequ\u00edvoca manera de nombrar las cosas \/ la memoria la belleza los placeres y el dolor \/ a cada una con la palabra justa e insobornable \/ (\u2026) hay hambre y sufrimiento y tristeza en el mundo hay\u201d (59).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">Si hay tanta saturaci\u00f3n de desdoblamiento, los apetitos y las ganas de este tono l\u00edrico se\u00f1alan por contraste la utop\u00eda de la desnudez y la inocencia como formas trasl\u00facidas de la virtud. Para ello Leocadio Ortega se vale de la alegor\u00eda milenaria del pajarito (as\u00ed, con diminutivo: 61, 81), que se cubre de su canto y resplandece como juego saturado del propio canto, olvidado de todo lo dem\u00e1s. Un p\u00e1jaro l\u00fadico en el que \u201cning\u00fan gesto de su acci\u00f3n tiene lugar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo\u201d (70). En estas maneras la desnudez, la infancia inocente que es alma exiliada de aquella miseria padecida, coge rumbo para que la vida sea le\u00edda como chispa y maravilla. Que su irremediable doblez se haga bloque apelmazado, que el canto sea solo canto y as\u00ed cuerpo prensado sin parcializada desaz\u00f3n. Eso es, precisamente, lo que creemos que Ortega persigue en cierto nivel con su tensa y ag\u00f3nica escritura, prieta de carnalidad ling\u00fc\u00edstica y erotismo sumo, manifestado por eso como espeso cuerpo er\u00f3tico que abulta latente una cura; si bien parece que el esfuerzo que (le) supone fijar su comprometido verbo se (le) empina sobremanera.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>Erotismo<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">En la po\u00e9tica de Leocadio Ortega el amor (carnal) al que tienden los cuerpos \u2013como a trozos hemos ido dejando caer\u2013 prolifera desde aquella necesidad enunciada de obtener lo prensado, de prieto m\u00fasculo con alma que aspira a somatizar energ\u00eda y ruta cierta. Ser s\u00f3lidamente entero, con identidad, y poder decir <em>yo<\/em> sin miedo ni refreno. De este desinquieto \u00e1nimo viene el meneo que se trae con los pronombres (\u201ct\u00fa a m\u00ed y yo a ti mutuamente clausurados\u201d, 27; \u201c\u2026 destruyendo as\u00ed: yo t\u00fa y \u00e9l ella lo nosotros vosotros\u201d, 79): desde los comienzos con un <em>t\u00fa<\/em> al que apela y con el que dialoga, que luego se difuminar\u00e1 bastante para reaparecer en \u201cComo las olas\u201d; hasta pasar a la tercera persona final (\u201cElla\u201d) con cierta neutralidad o pasivismo que dijimos, medianamente acompasado.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">No habr\u00e1 que perder de vista que en todos los casos esas personas verbales se presentan con un torso de mujer que es torso de poes\u00eda, y estos a su vez, desde los comienzos (\u201cMujer o playa\u201d, 20), se abrazan con el organismo sinuoso del mar como encarnaci\u00f3n del deseo de un cuerpo de nalgas y muslos (25, 26), de roces y labios (27) y de cinturas (41). Es una m\u00edstica revertida que desciende a un inferior fecundo mientras se \u201cbaja la cuerda del cielo\u201d, desde el Polo helado del tiempo a la vida de \u201clos peces combatientes\u201d. Esta bajada es an\u00e1loga a la del pensamiento cuando se vierte y se expande en los sonidos pronunciados que luchan por hacerse materia en la lengua y la escritura (42; \u201cparticipio justo\u201d, 45; repetici\u00f3n de \u201candan\u201d, 47), en el <em>tam-tam<\/em> (48) o en el <em>gong<\/em> onomatop\u00e9yicos como balbuceo de ni\u00f1o (inocencia que expres\u00e1bamos) del \u201ca e i o u\u201d (49) y del \u201cde pe a pa\u201d (51).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sil\u00e1bicamente el verso se conforma sustancia sobre el balanceo del mar atl\u00e1ntico. Mar que es escritura comprimida de movimiento y quietud un\u00edsonos, sensual y sexual: en \u201cComo las olas\u201d de nuevo, en \u201cCorrespondencia marina\u201d (67), en los dos poemas \u201cArchipi\u00e9lago\u201d o en \u201c\u00c9gloga marina\u201d (88). Mar inferido como er\u00f3tico libro (en esto, y en otros aspectos, presenta esta poes\u00eda similitudes con la tan interesante de su coet\u00e1neo grancanario Aventino Sarmiento, nacido el mismo a\u00f1o): \u201cnutricios orgasmos avivados por el urgente combate \/ de dos cuerpos que se aman\u201d (59), con \u201cpoderosas piernas\u201d; \u201cnada tan excitante como desbrozar tu piel \/ cuando desnuda te enciendes \/ y derribas con tu pasi\u00f3n los l\u00edmites\u2026\u201d (65). Ah\u00ed, donde se esconde el <em>tesoro<\/em>, \u201cboca del horno\u201d, \u201cgruta sagrada\u201d de er\u00f3tico utillaje fugaz para paliar en cierto modo una vida \u201cque no vale un duro\u201d (62).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:21px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con estas inclinaciones e insinuaciones todo tiende al tacto y a la dictadura de la piel, a las manos penetrantes (23), al palpar tanteador (26, 57), a las pausadas caricias (80, 88). La mirada tambi\u00e9n se tactifica por exigencia de m\u00fasculo aceitoso de amor marino, que \u201ces el que manda\u201d (50, 65). Y por esa tendencia aquella prehist\u00f3rica doblez preoriginaria, enfermante, salva barreras recortando ojos y abriendo cutis, rumbo interno, piel adentro: \u201cla granada de tu cuerpo es una forma mental \/ que fulgura si tu desnudo arde a\u00fan en mis ojos cerrados\u201d (67). El iris va separ\u00e1ndose de su figuraci\u00f3n posesiva y se desvanece en idea, en concepto. La visi\u00f3n procura desfijarse para el texto \u201ccomo mar evaporado\u201d, y entre una y otra cosa, entre lo fijo y lo m\u00faltiple de los mareos metaf\u00f3ricos, ahora el ver y la palabra, as\u00ed como las extremidades todas de la galaxia leocadiana, son de carne y tantos huesos. Solo entonces \u2013y tal vez\u2013 venga del horizonte una fija sonrisa de muchacha curva, adjetivada y fonetizante, para suavizar la orilla, la sorprendente orilla po\u00e9tica que nos dej\u00f3 en ofrenda Leocadio Ortega, a pesar de todo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1000\" height=\"639\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Leocadio-Ortega-con-Elsa-Lopez-en-1991.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1866\" srcset=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Leocadio-Ortega-con-Elsa-Lopez-en-1991.jpg 1000w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Leocadio-Ortega-con-Elsa-Lopez-en-1991-300x192.jpg 300w, https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Leocadio-Ortega-con-Elsa-Lopez-en-1991-768x491.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption><strong>Leocadio Ortega con Elsa L\u00f3pez en 1991<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>Jos\u00e9 Miguel Perera <\/strong>(Arucas, 1978) es Doctor en Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica por la ULPGC. Poeta, investigador, cr\u00edtico literario y profesor de Ense\u00f1anza Secundaria de Lengua y Literatura desde hace cerca de 20 a\u00f1os. Actualmente imparte clases en el IES Doramas de Moya (Gran Canaria). Colabora en diversos medios y revistas. Es coordinador de la revista electr\u00f3nica BienMeSabe.org (www.bienmesabe.org), en marcha desde el a\u00f1o 2004. Ha publicado los siguientes cuadernos de poes\u00eda: Tren\u00edstenla es venida (2003), Esp\u00edritu de campanario (2016), La boca de las alucinaciones (2018) y Que nada de esto es silencio (2019). Literatura canaria con identidad (y m\u00e1s all\u00e1) (2017) es un volumen de cr\u00edtica cultural y literaria. Edita, junto a Oswaldo Guerra S\u00e1nchez y Miguel P\u00e9rez Alvarado, 10+-3. Poetas das Ilhas Can\u00e1rias \/ 10+-3. Poetas de las Islas Canarias (2018). Ha preparado algunas ediciones de obras literarias, entre las que est\u00e1 la conocida Comedia del recibimiento (al obispo Rueda) del poeta fundacional insular Bartolom\u00e9 Cairasco de Figueroa. Adem\u00e1s, coordina la Biblioteca Sebasti\u00e1n Padr\u00f3n Acosta, uno de los primeros intelectuales insulares dedicados a la historia y la cr\u00edtica literarias, sobre el que realiz\u00f3 su tesis doctoral. En el \u00e1mbito educativo, ha publicado dos cuadernos did\u00e1cticos para la ense\u00f1anza de la Lengua y la Literatura en Secundaria: Monagas somos todos. Ense\u00f1anza del espa\u00f1ol de Canarias desde la obra de Pancho Guerra y Canarias desde su literatura, ambos de 2010. Ha participado en varios proyectos educativos, especialmente vinculados a los llamados Contenidos Canarios.<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La editorial El sastre de Apollinaire acaba de publicar un volumen de la obra po\u00e9tica del autor palmero, titulada &#8220;Esquinas imprevistas&#8221; una edici\u00f3n al cuidado de Jorge Rodr\u00edguez Padr\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1864,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11],"tags":[20],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;Entre el desdoblamiento y lo prensado. 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