“Una respiración de fondo. Desarraigo y poética del despojo en Fabio Carreiro” Por Isabel Expósito

En la Revista Trasdemar difundimos el diálogo creativo y la crítica literaria en las islas

Presentamos en la Revista Trasdemar la nueva colaboración de la autora Isabel Expósito Morales, con una reseña dedicada al poemario “Régimen del mar” (Valparaíso ediciones) de Fabio Carreiro Lago, incluimos el diálogo creativo en nuestra sección “El invernadero” de crítica literaria y debate de actualidad en las islas

Isabel Expósito Morales (San Andrés, El Hierro, 1959) es una poeta y narradora cuya producción literaria se caracteriza por una profunda atención al lenguaje, una voz meditativa y una simbología de fuerte carga sensorial. Su trayectoria comienza en Venezuela, donde residió entre 1977 y 1992. Allí cursó estudios de Letras en la Universidad Central de Venezuela y publicó sus primeros textos. A su regreso a Canarias, desarrolla una obra que se consolida a través de varios libros de poesía como La labor de no estar (1995), Isla absoluta (2005), Poemarium (2011), Cuaderno de viaje (2018), Londres no mira al mar (2019) y A instancias del agua (2023) este último, publicado por la editorial Pre-Textos. Su obra ha sido incluida en múltiples compilaciones y reconocida por instituciones como la Biblioteca de Canarias y el proyecto Palabras Mayores.

El gran acierto de Carreiro Lago estriba en su capacidad para rehuir la postal o la consigna discursiva, convirtiendo asuntos tan transitados como la identidad, la emigración o la memoria en una atmósfera radicalmente propia. El libro busca construir una respiración

ISABEL EXPÓSITO MORALES

Hay libros que hablan del territorio y otros que hablan desde él. Régimen del mar (Editorial Valparaíso), el reciente poemario de Fabio Carreiro Lago, pertenece de manera inequívoca a los segundos. Desde sus primeras páginas se comprende que el mar no funciona aquí como un paisaje decorativo o una simple marca identitaria; es, por el contrario, una forma de conciencia, una manera de mirar el mundo y de habitar la distancia. Incluso en los momentos en que no aparece nombrado de forma explícita, permanece latiendo bajo los textos como una constante respiración de fondo.

Quienes conocemos entregas anteriores de Fabio Carreiro Lago —Los amigos invisibles, Casa de los volcanes— podíamos intuir la dirección de su escritura: una voz que trabaja desde la contención y que confía en la imagen precisa antes que en el desarrollo argumentativo. Régimen del mar confirma esa apuesta y la lleva más lejos: aquí el tono se ha depurado hasta un punto en que el poema parece haber renunciado a todo lo que no sea estrictamente necesario.

La estructura de este poemario refuerza de forma orgánica una sensación de desplazamiento continuo. A través de sus tres secciones —Mar del norte, Régimen de vientos y Ultramarina—, el autor traza un recorrido que avanza desde la memoria originaria hacia la experiencia descarnada del desarraigo para, finalmente, decantar en una zona íntima y elegíaca donde el viaje deja de ser estrictamente geográfico y se convierte en un estado interior.

El gran acierto de Carreiro Lago estriba en su capacidad para rehuir la postal o la consigna discursiva, convirtiendo asuntos tan transitados como la identidad, la emigración o la memoria en una atmósfera radicalmente propia. El libro busca construir una respiración. Y lo hace a través de la condensación lírica y la precisión de la imagen cotidiana. Así se evidencia en poemas como Otilia Díaz, 8, donde la sombra de un árbol transmuta en una presencia espectral de la infancia («en qué miedo se convertían / sus sombras en la noche»), o en Jardín Majorelle, donde la experiencia migratoria se anuda a la crudeza de lo doméstico y lo concreto: «toda una vida para aprender / a dormir solo en un país extranjero».

Hacia el cierre, en Ultramarina, el tono se oscurece y se torna más reflexivo, asumiendo el viaje como una experiencia irreversible que modifica para siempre la relación

con el origen, el cuerpo, la lengua y el olvido. El poemario clausura —o más bien abre— su itinerario con un verso despojado de todo énfasis: «el mar insiste / el viaje parte del silencio». Un final que no busca cerrar la travesía, sino dejarla entrar lentamente en la conciencia del lector. El verdadero tema de Régimen del mar no es el océano contemplado, sino aquello que el oleaje del desplazamiento deja detrás: las casas, la infancia, la lengua heredada y los cuerpos que sostuvieron la vida antes del viaje.

Su propuesta estética tiende puentes sutiles con corrientes esenciales de la poesía contemporánea en español, dialogando estrechamente con las poéticas de la sustracción y el despojamiento. El minimalismo expresivo y la renuncia al artificio que exhibe Carreiro Lago al buscar que el poema «parta del silencio» resuena con fuerza en la tradición de la poesía del despojo hispanoamericana. Es inevitable percibir aquí el firme propósito de limpiar el lenguaje de adjetivos innecesarios y falsos lirismos. Fabio Carreiro cerca la realidad hasta dejar solo la línea exacta, la herida de la experiencia desnuda; se quita lo accesorio para que emerja la atmósfera pura, alimentada por ese bagaje de lecturas infinitas que sostiene su escritura.

De este modo, el territorio se erige como conciencia y el arraigo como una dimensión que hiere. Esta condición de escribir desde una geografía y no sobre ella, asumiendo el paisaje como un órgano vivo y no como un mero decorado, revela una honda sensibilidad atlántica donde la naturaleza no se contempla, sino que se padece y se habita. A ello se suma la herencia de la casa y la fijeza de la memoria: el retorno constante a los muertos, a las estancias habitadas de la infancia y a la carga que arrastra el lenguaje en el exilio. Son líneas que conectan directamente con las preocupaciones de la lírica actual, la cual indaga en la genealogía familiar y el espacio doméstico como el único asidero posible frente al desarraigo exterior.

Régimen del mar se consolida, así, como una propuesta honda y necesaria. Un libro que, en su respiración herida y luminosa, demuestra que la verdadera poesía no necesita gritar para conmover, sino tan solo insistir, como el mar, en el rigor de su propio silencio.


Fabio Carreiro Lago (Vigo, 1986). Ha vivido en diferentes lugares de la Península, en Tenerife, en Gran Canaria y, actualmente, reside en Lanzarote donde ejerce como profesor de Geografía e Historia en el Instituto Las Maretas de Arrecife. Es coordinador del Festival de Poesía Versos, Volcanes y Viento de Lanzarote que dirige Mercedes Minguela y co-director del Club de Lectura de la Biblioteca Insular junto a Yolanda Ruano. En el ámbito literario ha participado en numerosos encuentros literarios y antologías, la última de ellas la antología de jóvenes escritores canarios Te pondrán flores en el estómago (Ediciones La Palma, 2023). Ha publicado, entre otros, los libros de relatos Noches de Naufragios (Baile del Sol, 2020) ganador de la IV Edición del Festival Índice patrocinado por el Cabildo de Tenerife y Una felicidad sin tiempo (Cursiva-ACTE, 2021) con el que obtuvo el Premio Amparo Walls. También ha publicado el poemario Casa de los volcanes (Fundación Mapfre-Guanarteme, 2021 y reeditado con ilustraciones de Lana Corujo por los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote en 2023) y, junto al poeta alemán Ullrich Grasnick el volumen Mar de cercanías (Centro de la Cultura Popular Canaria, 2023). Sus últimas publicaciones son el poemario Régimen del mar (Valparaíso, 2025) y la novela Regresar a Lancelot (Siete Islas, 2026). Su relato Visita a la prisión provincial de Torrijos obtuvo el Premio de Relato Breve de la Universidad de La Laguna en 2018 y, posteriormente, fue grabado para la Audioteca Canaria de Literatura Actual del Gobierno de Canarias.

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