“Cartografía del deseo y sus territorios” Por Isabel Expósito

En la Revista Trasdemar difundimos el diálogo creativo y la crítica literaria en Canarias
Cortesía /Mercurio Editorial

Presentamos en la Revista Trasdemar una reseña de la autora Isabel Expósito (El Hierro, 1959) titulada “Cartografía del deseo y sus territorios”, una lectura crítica sobre el libro “En tu casa o en la mía”del poeta Antonio Arroyo Silva, publicado por el sello Mercurio Editorial. Incluimos la reseña literaria en nuestra sección “El invernadero” de poesía contemporánea de las islas

Leído en su conjunto, En tu casa o en la mía propone una cartografía del deseo: un itinerario que va de la memoria al cuerpo, y del cuerpo a una forma de energía que traspaso lo íntimo para inscribirse en la materia misma del mundo

ISABEL EXPÓSITO

En En tu casa o en la mía,  el poeta Antonio Arroyo Silva construye un recorrido que atraviesa tres espacios —De amor y desmemoria, El dulce fruto de vivir y La vulva del volcán— que pueden leerse como una progresiva exploración del deseo: desde la evocación íntima hasta su manifestación más física, para llegar a su dimensión más primaria y telúrica, finalmente.

El propio título del poemario, En tu casa o en la mía, propone ya una clave de lectura: el cuerpo y la intimidad como lugares que se habitan, se comparten y se negocian. No es una pregunta, sino más bien una forma de situar el deseo en el espacio concreto donde ocurre el encuentro. Desde el poema que abre la primera sección —donde el amanecer es «la excusa del siempre» y los cuerpos que se aman son «la fiesta del mundo»— el libro establece sus coordenadas: una celebración que no renuncia a la conciencia de su propia fugacidad.

La primera sección, De amor y desmemoria, se mueve en un registro más contenido, donde el amor aparece atravesado por la memoria y su desgaste. El deseo aún no se despliega plenamente; se insinúa en la pérdida, en la evocación de lo que fue o pudo haber sido. «La dulzura salvaje, la que duele primero», escribe el poeta en el poema que abre el libro, citando a Aleixandre: un vínculo con la tradición que no es ornamento sino declaración de intenciones. Esta zona inicial construye un sustrato emocional desde el cual el libro comienza a avanzar.

En El dulce fruto de vivir, el poemario se abre a una imaginería sensorial intensa. Las frutas —limón, sandía, granada, uva— se convierten en eje simbólico de una exploración del cuerpo: la pulpa, el jugo, la mordedura o la fermentación funcionan como modos de aproximarse al deseo desde lo táctil y lo gustativo. La experiencia de lectura se vuelve física, casi palpable. Son especialmente notables «La granada», donde el erotismo se articula con precisión ritual —«Entra el cuchillo en el panal de abejas / granates»—, y «La sequía», que interrumpe la celebración con una voz que registra la pérdida con una honestidad austera: «Ya no sé qué perdí. Ya no importa». Esta tensión entre gozo y duelo es lo que le da profundidad a la sección.

El tránsito hacia La vulva del volcán marca un desplazamiento decisivo. El libro abandona progresivamente la mediación simbólica para situarse en un territorio más directo: el cuerpo ya no se sugiere, se afirma. El volcán —la Tajuya, el Tajogaite, la lava que fue y el magma que viene— se erige en imagen central de una energía que desborda, transforma y remite a un origen. El lenguaje gana en tensión y densidad, y el erotismo incorpora una dimensión más radical donde conviven placer, riesgo y desbordamiento.

Los momentos más interesantes de esta última parte son aquellos en que el poeta vuelve la mirada sobre el propio acto de escribir. En «Antipoema al volcán» Antonio Arroyo llega a cuestionar sus propias premisas —«Me he atrevido a decir que un volcán / no me causa emoción»— para concluir que la negación también es un modo de estar habitado. Este gesto autocrítico, que evita el cierre complaciente, abre el libro a una lectura más compleja y le otorga dimensión reflexiva que eleva la totalidad.

Leído en su conjunto, En tu casa o en la mía propone una cartografía del deseo: un itinerario que va de la memoria al cuerpo, y del cuerpo a una forma de energía que traspaso lo íntimo para inscribirse en la materia misma del mundo.

     Gran poeta, Antonio Arroyo Silva. En tu casa o en la mía no es un libro menor dentro de su obra.  ¿Cómo puede serlo un poemario que no pregunta dónde ocurre el deseo, sino que lo convierte en lugar?


Isabel Expósito Morales (El Hierro, 1959) poeta y narradora cuya producción literaria se caracteriza por una profunda atención al lenguaje, una voz meditativa y una simbología de fuerte carga sensorial. Su trayectoria comienza en Venezuela, donde residió entre 1977 y 1992. Allí cursó estudios de Letras en la Universidad Central de Venezuela y publicó sus primeros textos. A su regreso a Canarias, desarrolla una obra que se consolida a través de varios libros de poesía como La labor de no estar (1995), Isla absoluta (2005), Poemarium (2011), Cuaderno de viaje (2018), Londres no mira al mar (2019) y A instancias del agua (2023) este último, publicado por la editorial Pre-Textos. Su obra ha sido incluida en múltiples compilaciones y reconocida por instituciones como la Biblioteca de Canarias y el proyecto Palabras Mayores.

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