“Fui por las playas” Poemas de Iván Cabrera Cartaya

En Trasdemar difundimos la creación poética contemporánea de las islas

Presentamos en la Revista Trasdemar una muestra poética del autor Iván Cabrera Cartaya (Tenerife, 1980) a quien damos la bienvenida a nuestra revista. Cursó estudios de Filología Hispánica y Clásica en la Universidad de La Laguna. En la actualidad cursa estudios de Filosofía en la UNED. Ha publicado trece libros de poemas, el último de los cuales es El aire cruza costas olvidadas (Ediciones La Palma, 2025), ademas de dos plaquettes, un libro de entrevistas y dos de relatos. Está a punto de aparecer su tercer libro de cuentos, La lluvia miente más que los recuerdos. Poemas suyos han sido traducidos al italiano, francés, griego moderno y alemán. Incluimos los poemas inéditos, cortesía del autor, en nuestra sección “El invernadero” de poesía contemporánea de las islas

Muchachos, en la playa, en la bonanza del invierno,

nadando hacia un deseo

desconocido por lejano.

IVÁN CABRERA CARTAYA
FUI POR LAS PLAYAS


Fui por las playas de poniente
con recuerdos e imágenes
atravesando mi cuerpo.

Sin miedo ni esperanza,
descubrí ventanas abiertas
sobre laderas de color augurio.

Estaba en las estribaciones
del otoño. Perdido el paraíso,
fui por los litorales mágicos

aún en el esplendor del sol
y sus viejos caballos.

Iba dentro del aire último
con los perros finales del umbral,
en la paciencia digna de la vida.

Quizá buscaba un símbolo difícil
de la verdad
		bajo la bóveda
de vitrales azules.

Las afueras lejanas, sin sosiego,
del mundo, bajo
las cúpulas solemnes
del mar esbelto y solitario.

Fui por
los jardines de orquídeas
que vedaban el paso
al orden, al lugar, a la presencia.

*

ELEGÍA

Lo que borra la muerte no es el tiempo
sino el agravio, la memoria
de los ángeles tristes del verano,
la visión del mar lacerante
cuando fuimos malditos
en la luz mortecina.

No quedará temblor de nadie,
ninguna noche
sobre las rocas y las aguas
atroces porque
serán distancia, olvido
más pronto que tarde.

Todo se irá por hondas galerías
hacia el límite con la nada.

Por eso asumo mi pasado,
los relámpagos
más fugaces que mariposas
cuando abusábamos de las palabras
y la plata de sombra
fue seductora y lucrativa.

En esta soledad
del domingo tardío
recuerdo casi todo
y es huraña, desapacible
la memoria que nos hacina,
muchachos, en la playa, en la bonanza del invierno,
nadando hacia un deseo
desconocido por lejano.

*
MIZOGUCHI

Los cuerpos se deslizan como espectros entre los juncos. Es el crepúsculo, el tiempo de la luz vencida, donde Sófocles murió, obra por obra, ciento veinte veces. El hombre sigue a la princesa. La princesa es sólo una sombra, pero la luz la hace deseo y verdad. En el sueño, la vida es un relato absurdo y es olvido. Todo parece tan real: el abrazo, el estanque, la ladera, las risas... Pero el Paraíso, entre la danza y la niebla, es sólo el viento golpeando la puerta de una casa en ruinas, los postigos mal calzados. Esta es la historia de los crisantemos tardíos o de los perdidos rayos rojos del sol poniente, que nunca supimos cómo eran.


Un comentario

  1. Covadonga García Fierro
    Covadonga García Fierro

    Emocionantes versos.

Deja un comentario