
Presentamos en la Revista Trasdemar nuestra entrevista con el escritor y profesor Alfonso Domingo Quintero (Santa Cruz de Tenerife) con motivo de su reciente investigación académica sobre la obra literaria de Isaac de Vega, exponente singular de la generación fetasiana y autor de referencia en la historia de la literatura canaria. Nuestro colaborador, a quien damos la bienvenida, ha publicado “Insulario menor” (Ediciones Baile del Sol, 2014) y el libro de relatos “Isla Sur” (Ediciones Franz, 2021). Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y máster en Estudios Avanzados en Literatura española y Latinoamericana por la UNIR. Impartió la tutoría de la asignatura Teoría Literaria para Filología Hispánica en la UNED de Tenerife en el curso 2008-2009. Ha colaborado con el suplemento cultural «El perseguidor» del Diario de Avisos de Tenerife. Distintos textos de su Insulario menor han sido recogidos en el artículo «Última poesía en prosa en Canarias» en el Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 63, 2017. Actualmente es profesor de Enseñanzas Medias. Compartimos la entrevista en nuestra sección “El invernadero” de literatura contemporánea de las islas
Después del Mayo francés, es decir, del cuestionamiento sistemático de las verdades expuestas por la tradición, el ser humano posmoderno se ve arrojado a la existencia sin certidumbres. Viven el devenir de la vida sin una personalidad definida. Tras dos guerras mundiales y de nuestra tristísima guerra civil, el hombre posmoderno ha perdido la fe en sí mismo, en el ser humano, vive angustiado, desasosegado y desconfía de la sociedad. Esto está presente en los personajes urbanos de Isaac de Vega
ALFONSO DOMINGO QUINTERO
La novela “Fetasa” de Isaac de Vega dio nombre a una generación literaria de gran significación para el devenir de la literatura canaria. ¿Cómo surge su interés investigador en torno a la obra literaria del autor tinerfeño?
Los escritores de mi generación tienen como referente a los fetasianos. Es sabido. Soy muy respetuoso con nuestra tradición insular. Me gusta releer sus textos. Entre los escritores fetasianos, siento gran afinidad con Isaac de Vega. Me interesa su manera de entender el relato corto. Me es cercana su manera de tratar la anécdota, el contexto o la estructura de los relatos. La empatía con otros escritores es espontánea. No se puede provocar, ni prever. Mi sintonía con la obra de Isaac de Vega me hizo interesarme por sus textos y me di cuenta de que no se había valorado su obra desde los principios de la posmodernidad. Me pareció un trabajo necesario. Me centré en su cuentística, pues es en este género en el que me siento más cómodo. Quizá sea objeto de una tesis estudiar los postulados de la posmodernidad en su obra completa. Pero mi trabajo sólo se ocupa de sus relatos y demuestra que los principios de la posmodernidad están presentes en su quehacer literario.
La posmodernidad se considera uno de los fenómenos sociológicos que caracterizan lo contemporáneo. ¿Cuál ha sido el enfoque para abordar los cuentos de Isaac de Vega desde la ruptura que supone la condición posmoderna de la cultura?
Los personajes de Isaac de Vega se insertan en un mundo posmoderno y adoptan la forma de ser de un individuo posmoderno. Sus personajes de ámbito urbano son seres desintegrados. No tienen una verdad a la que aferrarse. Viven inadaptados. Después del Mayo francés, es decir, del cuestionamiento sistemático de las verdades expuestas por la tradición, el ser humano posmoderno se ve arrojado a la existencia sin certidumbres. Viven el devenir de la vida sin una personalidad definida. Tras dos guerras mundiales y de nuestra tristísima guerra civil, el hombre posmoderno ha perdido la fe en sí mismo, en el ser humano, vive angustiado, desasosegado y desconfía de la sociedad. Esto está presente en los personajes urbanos de Isaac de Vega. Por otro lado, el fracaso de las utopías sociales ―me refiero al marxismo― hace al hombre posmoderno abandonar la idea de una gran fraternidad humana. Ya no cree en las utopías sociales. Este hecho supone un gran desengaño vital que agudiza su aislamiento y angustia. Por último, las infames bombas de Hiroshima y Nagasaki han hecho que el hombre posmoderno pierda la fe en la ciencia y en la tecnología, que se han vuelto dramáticamente contra el ser humano. Así pues, los personajes de Isaac de Vega están desengañados y espiritualmente desintegrados. Sueñan con recuperar la estabilidad interior, con una integridad espiritual, con abandonar el desasosiego. Sufren una gran dispersión interior. Los personajes de Isaac de Vega buscan salir de esta situación; encuentran su salvación en la vuelta a la naturaleza, en la contemplación de su belleza, en la realización de tareas esenciales como la pesca o la agricultura. La vida en plenitud se encuentra en relación armónica con el cosmos, en la contemplación de la vida natural. Por esto, Ijuana se convierte en un lugar donde recuperar la unidad interior. Los personajes urbanos de Isaac de Vega anhelan restaurarse espiritualmente, es decir, buscan salvarse. Encuentran la plenitud interior en la contemplación de la belleza natural. Es un viaje de vuelta a los estados esenciales del ser humano. Emprende un viaje de orden metafísico, espiritual.
Otro signo de la posmodernidad en la cuentística de Isaac de Vega es la aceptación de elementos fantásticos. Mientras la generación del 50 sigue inmersa en una estética realista, en los cuentos de Isaac de Vega pululan espectros, adivinadores, viejecitas que elaboran mejunjes medicinales, ángeles,etc. Lo onírico, lo fantástico tiene cabida en la narrativa de Isaac de Vega, pues tras la pérdida de la fe en la lógica exclusivamente racional, los elementos de la realidad no racionales aparecen en su escritura: los fantasmas, los espectros, etc. Es importante esta postura, ya que el ser humano posmoderno entiende que además de la razón y la ciencia, la realidad puede ser abarcada y conocida a través de elementos no racionales como la intuición, la poesía o la metafísica. Los elementos fantásticos forman parte de la realidad literaria de Isaac de Vega y usa la intuición para poder comprender los misterios de la vida.
Hablemos de su faceta creativa en torno a la publicación de sus libros en editoriales de renombre como Baile de Sol y Ediciones Franz ¿qué referentes han marcado su itinerario literario como autor en el panorama actual?
Creo que mi itinerario lector se asemeja a la de muchos lectores. En el caso del cuento literario, se empieza en el bachillerato leyendo a la generación del 98 y a los escritores del boom hispanoamericano, luego se lee a los autores de la generación del 50 y se termina acercándose a los escritores más actuales como Cristina Fernández Cubas o Enrique Vila-Matas. Por último, te acabas interesando por los clásicos del género como Edgar Allan Poe o Jack London. Como mi interés fue creciendo, consulté los manuales de preceptiva literaria relacionados con el cuento y leí los cuentos que se entienden canónicos. No creo que mi experiencia lectora esté muy alejada de la de otros cultivadores de este género. Pero sí debo advertir que hallé en Antón Chejóv a mi cuentista más apreciado. Siento por este escritor gran admiración, una gran afinidad de orden espiritual, una comprensión especial de sus cuentos. Este tipo de afinidad no es consciente, ni se provoca, simplemente sucede.
En cuanto a las editoriales Baile del Sol y Ediciones Franz, debo decir que permiten que escritores, que están lejos de los grandes centros de la cultura, tengan la oportunidad de ser conocidos. Es una gran labor. Además, han apostado por el cuento, que, en principio, no es el género más comercial. Han tenido conmigo una relación muy cordial y les agradezco el trato recibido.
Mi predilección por el cuento nace de las lecturas. Me siento muy cómodo dentro de los parámetros del cuento. Valoro su intensidad y su concisión. La novela me es más ajena, pues su lectura se ve siempre interrumpida, quizá incluso por varios días, con lo que la emoción del primer día se enfría por así decirlo. He dejado de leer una novela durante una o dos semanas, y al retomar la lectura siento que he perdido la emoción primera. Esta sensación no sucede en el cuento. El cuentista te dirige la lectura con la estructura narrativa y, como diría Julio Cortázar, intenta ganarte por knockout. Esto no ocurre en la novela, «la novela siempre gana por puntos», como afirmaría Julio Cortázar en su ensayo Algunos aspectos del cuento.
Hay otra máxima de Horacio Quiroga que intenté respetar en mi libro de cuentos Isla Sur (Ediciones Franz). Me refiero al último punto de su Decálogo del perfecto cuentista: «Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento». En efecto, en este mi libro de cuentos Isla Sur describo un mundo insular que conozco y que intento dar a conocer al lector. En este sentido, he comprobado que algunos lectores han entendido en profundidad la verdad que he intento transmitir en mis relatos. Esto es muy satisfactorio.
Y sobre su faceta docente, ¿qué opina de la presencia de contenidos canarios en los estudios universitarios? ¿Cree que la literatura canaria disfruta de arraigo y de interés entre los nuevos licenciados y sus proyectos de investigación de posgrado?
Creo que desde el punto de vista académico, hay mucho por hacer. Recuerdo ahora que el profesor Miguel Martinón publicó en tres volúmenes una antología de la poesía canaria desde 1868 hasta nuestros días, con textos adicionales y poéticas de sus integrantes, en consecuencia, la poesía en Canarias es un espacio literario sistematizado y de fácil consulta. Es una labor encomiable y un gran servicio a la sociedad. Sin embargo, esto no ocurre en el cuento. No hay una antología de cuentos que atienda a nuestro siglo con ese nivel de exigencia. Me atrevería a afirmar que el público lector desconoce quiénes son los cuentistas más relevantes actuales, mucho menos qué cuentos merecen una valoración crítica. El lector, a lo sumo, sabrá un par de nombres de escritores. Esta labor, la de sistematizar lo que ha ocurrido en los últimos años en el relato corto, está por hacer. No tenemos una antología que sistematice qué cuentistas son los que conforman el panorama literario de los últimos veinticinco años.
En cuanto a la situación de la literatura canaria dentro de los planes de los estudios universitarios, habría que comentar que la asignatura Literatura de Canarias es una asignatura optativa en la ULL. Parece un estatus un tanto endeble. Sin embargo, en la ULPGC es una asignatura obligatoria del tercer curso. La ULPGC consolida la asignatura otorgándole el carácter obligatorio. Parece que es una carencia apreciable pasar por las aulas de nuestra universidad sin dar los contenidos referidos a la literatura canaria. Le doy mucha importancia al estudio de nuestra tradición literaria. Preferiría que los nuevos licenciados tuvieran que cursar obligatoriamente esta asignatura.
Por último, habría que preguntarse si es necesario un manual de historia de la literatura canaria que llegue hasta la actualidad. Si mi memoria no me falla, la última historia de la literatura canaria es la de Joaquín Artiles e Ignacio Quintan fechada en 1978. El Gobierno de Canarias editó dos obras importantes para conocer la literatura canaria: una Introducción a la literatura canaria al cuidado de Oswaldo Guerra Sánchez que llega hasta 1969, claramente insuficiente para dar cuenta de lo sucedido en nuestras letras en la actualidad, y una Literatura Canaria. Desarrollo del currículum de bachillerato que llega hasta lo que se conoce como los narraguanches de los años 70, otra vez claramente insuficiente. ¿Qué ha sucedido en Canarias desde los últimos cincuenta años? No hay un manual que nos acerque a esta realidad. Un lector avezado debe ir de revista en revista, de suplemento cultural en suplemento cultural, consultar algunas antologías al uso para hacerse una idea cabal de lo que sucede literariamente en nuestras islas. Los profesores universitarios deberían pronunciarse a este respecto: ¿Es necesaria la publicación de una Historia de la literatura canaria durante la democracia (1975-2025)?
Una duda: ¿Cómo es que se ha publicado en nuestras islas Los guanches de Tenerife de Lope Vega y no hay una edición de la Comedia de san Diego de Álcala donde, otra vez, Lope de Vega dedica un acto completo a la estancia de este santo en Fuerteventura? ¿Por qué no la ha editado el cabildo de Fuerteventura?
Nuestra literatura es de ámbito regional, pero creo que se merece que los críticos literarios sigan trabajando en ella.







Muy interesante. Excelente
Un gran escritor con una fina sensibilidad para meterte en el espíritu cotidiano y profundo de la vida y paisajes majoreros. Te hace apreciar los pequeños detalles con su intra historia, nos ha acercado al elevado mundo de la contemplación abriendo una brecha de esperanza en la descreída postmodernidad.