{"id":8520,"date":"2026-06-06T17:38:52","date_gmt":"2026-06-06T17:38:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=8520"},"modified":"2026-06-07T15:08:39","modified_gmt":"2026-06-07T15:08:39","slug":"sabiduria-y-soledad-por-jose-edgardo-cruz-figueroa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/sabiduria-y-soledad-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/","title":{"rendered":"&#8220;Sabidur\u00eda y soledad&#8221; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Cruz-768x1024-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8079\" width=\"576\" height=\"768\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Cruz-768x1024-1.jpeg 768w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Cruz-768x1024-1-225x300.jpeg 225w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Desde la Revista Trasdemar presentamos la nueva colaboraci\u00f3n del autor Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa (Puerto Rico), con el relato titulado&nbsp;<em>\u201cSabidur\u00eda y soledad\u201d<\/em>, que incluimos en nuestra secci\u00f3n \u201c<em>Conexi\u00f3n Derek Walcott<\/em>\u201d de narrativa contempor\u00e1nea del Caribe. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:30px\">Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa, Natural de San Juan y criado en El Fanguito y Barrio Obrero, en Santurce, Puerto Rico. Tiene una maestr\u00eda en estudios Latinoamericanos con concentraci\u00f3n en literatura e historia de Queens College-CUNY y un doctorado en ciencias pol\u00edticas del Graduate Center-CUNY. Es profesor em\u00e9rito de ciencias pol\u00edticas en la Universidad del Estado de Nueva York en Albany. Ha publicado libros con Temple University Press, Lexington Books, Bloomsbury Academic y Centro Press y numerosos art\u00edculos en peri\u00f3dicos, enciclopedias y revistas acad\u00e9micas. Sus cuentos han sido publicados en el peri\u00f3dico El Sol Latino, de Amherst, Massachussetts, y en las revistas 80grados, Revista Alhucema, Confluencia, Cruce, Latin American Literary Review, Piscolabis, Sargasso, Siglo22 y Trasdemar. Tiene tres antolog\u00edas de cuentos publicados: <em>Formas lindas de matar <\/em>(2023), El plato de barro (2025), y <em>Con la m\u00fasica a otra parte, Canciones populares en la imaginaci\u00f3n<\/em> (2026).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><em>En otro de mis escritos he propuesto que el trabajo de los poetas tiene m\u00e1s peso que el de los fil\u00f3sofos. Aunque cada uno utiliza recursos distintos para darnos semillas de conocimiento, ambos comparten la soledad como punto de partida\u2014el uno se impulsa desde la soledad de la imaginaci\u00f3n y el otro desde el aislamiento puro de la raz\u00f3n<\/em><\/p><cite><strong>JOS\u00c9 EDGARDO CRUZ FIGUEROA<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:28px\">Mi nombre es Ren\u00e9 Descartes y quiero demostrarle al mundo que la soledad es el principio y el fin de las cosas. Es solo en la quietud del espacio inerte, sombr\u00edo y silencioso, donde verdaderamente aprendemos. Cuando nos llega la hora, nadie sabe lo que conocemos y sentimos. Creo firmemente que la claridad mental requiere un grado de enajenaci\u00f3n de lo que nos rodea. Esa enajenaci\u00f3n se consuma en el momento de la muerte pero nadie se entera. En lo que llega la muerte, hay otras formas de enajenaci\u00f3n que cumplen el mismo prop\u00f3sito, pero no son recomendables. Mi experiencia personal, directa e indirecta, me ha llevado a estas proposiciones y ahora decido proyectarlas hacia el universo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al principio tuve muchas dudas. No sab\u00eda con certeza si iba a tener la capacidad y la est\u00e1mina necesaria para llevar a cabo mi tarea. Estuve un tiempo debatiendo conmigo mismo si mi condici\u00f3n mental me iba a permitir escribir con enfoque. No me quedaba claro si motivos subyacentes o ulteriores iban a mancillar la integridad de mi tratado. Tampoco sab\u00eda c\u00f3mo iba a organizar mis asuntos con el orden que necesitaba para dedicarme a escribir sin que otras cosas que ten\u00eda que cumplir se vieran afectadas. La cuesti\u00f3n del orden me present\u00f3 un gran reto.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mantener el orden es una tarea monumental. En el mundo no hay lugar suficiente para las cosas que se acumulan una tras otra. En la soledad el espacio se achica lo cual facilita el orden. Desde esa posici\u00f3n es m\u00e1s f\u00e1cil ejercer control sobre tus actos y tu mente. De esto qued\u00e9 convencido poco despu\u00e9s del d\u00eda en el que, pensando que no hab\u00eda mejor ciencia que la que pudiese encontrar dentro de m\u00ed, decid\u00ed estudiarme a m\u00ed mismo. Esa era la soluci\u00f3n m\u00e1s sensata al problema del orden, pens\u00e9. Si reduc\u00eda mi nivel de an\u00e1lisis, concentr\u00e1ndome en mi persona, aumentaba la posibilidad de que mi capacidad para ejercer control sobre el proceso que resolv\u00ed iniciar ser\u00eda la adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La idea de explorar la relaci\u00f3n entre sabidur\u00eda y soledad germin\u00f3 en mi mente en el a\u00f1o de 1619, bajo la m\u00e1s de las incongruentes circunstancias. Es decir, surgi\u00f3 poco antes de terminar mi servicio en el ej\u00e9rcito alem\u00e1n bajo el comando de Maximiliano el Primero, Duque de Bavaria. Mis recuerdos del Duque son ben\u00e9volos. Conmigo fue menos severo que con el resto de la tropa. Eso me record\u00f3 un par de momentos de mi infancia. Puede ser que su actitud fue una manera de reconocer que mi futuro era importante. El Duque ten\u00eda una buena educaci\u00f3n. Su erudici\u00f3n filos\u00f3fica contrastaba con la ignorancia generalizada en la tropa que comandaba. Adem\u00e1s, no ten\u00eda hijos. Conmigo pod\u00eda conversar sobre los cl\u00e1sicos y yo le di cauce a su instinto paterno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar del Duque, mi experiencia militar fue traum\u00e1tica. Nunca quise ser soldado y deb\u00ed negarme al servicio militar obligatorio, tal y como lo hicieron muchas de mis amistades. Estuve a punto de hacerlo pero un amigo de infancia se friki\u00f3 tanto al yo compartir mis intenciones que me disuadi\u00f3 del intento. Seg\u00fan \u00e9l, el riesgo que me corr\u00eda era de terminar en una c\u00e1rcel inmunda por qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo y yo, hu\u00e9rfano del sentido l\u00f3gico que luego fue tan prominente en mis escritos, segu\u00ed su consejo sin percatarme de que le daba m\u00e1s peso a la posibilidad de quedar preso que a la posibilidad de terminar muerto. Por suerte, el aire de una posible guerra no lleg\u00f3 a condensarse y termin\u00e9 mi jornada cagado del miedo pero ileso.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s del servicio militar anduve un tiempo por Francia. Esa fue una experiencia singular y extraordinaria pues all\u00ed conoc\u00ed a la mujer que me llen\u00f3 de felicidad como ninguna. Nuestro romance fue turbulento, mucho m\u00e1s impetuoso que el que tuve con la madre de Francine, mi hija \u00fanica. Ella estaba casada y le ten\u00eda miedo a su esposo. Durante el tiempo que estuvimos juntos m\u00e1s de mil veces me repiti\u00f3 su promesa de dejarlo para estar conmigo, pero no la cumpli\u00f3. Cuando la conoc\u00ed yo estaba ocupado escribiendo lo que termin\u00f3 siendo <em>El discurso del m\u00e9todo<\/em> y esperando por ella pospuse mi trabajo por seis a\u00f1os. Fueron a\u00f1os de felicidad y desespero, de ansia y frustraci\u00f3n, de alegr\u00eda y de rabia. Yo me dec\u00eda constantemente que ten\u00eda que hacer algo para salir del limbo en el que est\u00e1bamos pero no sab\u00eda cu\u00e1l era la f\u00f3rmula, el encantamiento, el chasquido de los dedos acompa\u00f1ado de la palabra m\u00e1gica que pod\u00eda revivir el punto muerto en el que nos encontr\u00e1bamos. A fin de cuentas, todo qued\u00f3 en nada y ella me dej\u00f3. Cuando sali\u00f3 por la puerta de mi casa, despu\u00e9s de darme la copia de la llave que hab\u00eda hecho para ella, qued\u00e9 con la boca abierta y los brazos cruzados. Ese momento luego fue capturado magistralmente por un compositor puertorrique\u00f1o, en la letra de la canci\u00f3n &#8220;La foto que falt\u00f3&#8221;, que sali\u00f3 en un disco de un cantante de nombre V\u00edctor Manuelle. La canci\u00f3n dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Pero&nbsp;te&nbsp;falt\u00f3&nbsp;una&nbsp;foto&nbsp;por&nbsp;tomarme<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>cuando&nbsp;cruzaste&nbsp;la&nbsp;puerta&nbsp;y&nbsp;te&nbsp;marchaste<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>una&nbsp;foto&nbsp;de mi&nbsp;llanto<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>de&nbsp;mi&nbsp;pena&nbsp;y mi&nbsp;quebranto<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>esa&nbsp;que&nbsp;no&nbsp;tiene&nbsp;nadie<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">C\u00f3mo esa informaci\u00f3n y la letra de la canci\u00f3n llegaron a m\u00ed es un misterio y puede que sea una alucinaci\u00f3n de las muchas que me aflijen constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya sin ella, no fue f\u00e1cil continuar la tarea de estudiarme a m\u00ed mismo pues no encontraba c\u00f3mo alejarme de aquel ambiente Parisino que me sedujo al instante. Por casi una d\u00e9cada estuve deambulando por varios caminos, distra\u00eddo por una cosa detr\u00e1s de otra. Estuve en prost\u00edbulos y hoteles de mala muerte, buscando amores ciegos y reposo callado. En la lista de mis predilecciones primero estuvo la medicina, luego la qu\u00edmica y la \u00f3ptica. Entre viaje y viaje me distra\u00eda dando discursos en reuniones de te\u00f3logos y fil\u00f3sofos. Una que otra vez escrib\u00eda sin mucho entusiasmo, pensando que entre Arist\u00f3teles y Santo Tom\u00e1s de Aquino ya se hab\u00eda dicho todo. Cuando me dispuse a publicar la s\u00edntesis filos\u00f3fica que pensaba iba a ser la base del pensamiento cristiano, me di cuenta de que si lo hac\u00eda me iba a estrellar contra la pared del pensamiento ortodoxo. En ese momento fue que decid\u00ed que mi encierro ten\u00eda que ser total, cosa de poder concentrarme en producir una obra maestra.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi primer problema fue encontrar la manera de convencer al mundo de que la sabidur\u00eda comienza en el momento en que deshechamos todo lo que hasta ese momento hemos cre\u00eddo. Ese punto de partida es a simple vista inconcebible pues requiere una abstracci\u00f3n total de la realidad externa al individuo y una concentraci\u00f3n absoluta en el entorno m\u00e1s aut\u00e9ntico e inaccesible de un ser humano: su mente, aislada de todo est\u00edmulo, excepto el de s\u00ed misma. Pero m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan que eso es lograr la separaci\u00f3n deseada a trav\u00e9s de los sentidos. Es como tratar de olvidar a la mujer m\u00e1s querida mientras la acaricias. La \u00fanica manera de resolver esa contradicci\u00f3n es recurriendo a la ilusi\u00f3n y, si fuese necesario, al enga\u00f1o. Es decir, haci\u00e9ndole creer a la gente que el punto de partida de la comunicaci\u00f3n entre un individuo y otro es la soledad entre uno y los dem\u00e1s. Esa t\u00e1ctica no me era extra\u00f1a pues fue a trav\u00e9s de un enga\u00f1o que pude sostener la idea de la separaci\u00f3n del cuerpo y la mente: cuando le dije a Isabel de Bohemia que hab\u00eda soslayado la menci\u00f3n de la interacci\u00f3n entre cuerpo y mente en uno de mis escritos para convencer a mis lectores de que eran dos cosas distintas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfC\u00f3mo fue que pude decir que la \u00fanica y verdadera ciencia era la de uno mismo? La respuesta a esa pregunta la hab\u00eda formulado de antemano. Es decir, fue una variaci\u00f3n de <em>cogito, ergo sum, <\/em>que vino a ser la proposici\u00f3n m\u00e1s famosa de mi carrera. En otras palabras, en mi caso, la respuesta hizo posible que me hiciera la pregunta. Esa es la esencia de mi m\u00e9todo y es de esa manera que llegu\u00e9 a entender que el punto de partida de la sabidur\u00eda es la soledad. Encerrado en mi cuarto, contemplando la esencia de m\u00ed mismo, aislado del recuerdo amoroso que me atormentaba, comprend\u00ed que todo comienza en el momento en que clavas tu mirada en el sustrato oscuro de tu mente. Es decir, ese segundo desde donde concibes la ausencia de todo lo que has cre\u00eddo hasta ese instante, marca el principio del conocimiento. Desde esa plataforma cobras conciencia de t\u00ed mismo y del mundo externo, percibes la estabilidad de los objetos que te rodean, a la vez que te das cuenta de su movimiento. Con tu mente atrapas lo que huye, espantas lo que te atormenta, abrazas lo que nadie aguanta, e imaginas el porvenir, pero siempre solo, aislado y en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiz\u00e1s pens\u00e9 estas cosas, de esta manera tan peculiar, porque sustitu\u00ed el amor de ella con el amor de m\u00ed mismo. Digo esto nada m\u00e1s que para que mi sistema cuadre, para que su l\u00f3gica sea irrefutable, aunque no lo crea. Solo en esa nota puedo decir que en la vida amar en primera persona es necesario aunque sea insuficiente. Despu\u00e9s de todo el YO es solo un punto de partida, la variable que permite la extensi\u00f3n del pensamiento desde la singularidad hasta el pluralismo. Esa comuni\u00f3n es como la del r\u00edo y el mar: es natural e inevitable y su direcci\u00f3n es un\u00edvoca e irreversible. Quiz\u00e1s por no aferrarme a esa idea fue que la perd\u00ed. \u00bfA qui\u00e9n me refiero,? se preguntar\u00e1 el lector que no est\u00e1 al tanto de los detalles de mi vida. Lo que pasa es que todos me conocen como fil\u00f3sofo pero mi historia como hombre nunca ha sido objeto de gran atenci\u00f3n. Pero eso termina aqu\u00ed, ahora, cuando en medio de un desquicio y una tortura mental con la que llevo a\u00f1os bregando, me he propuesto explicar de d\u00f3nde sale mi idea de la relaci\u00f3n entre sabidur\u00eda y soledad. Germinar esa idea me ha costado muy caro. El precio que vengo pagando es un confinamiento maligno del cual he intentado escapar varias veces sin lograrlo, no tanto por el confinamiento en s\u00ed sino por su causa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay quien piensa que tuve dos amores: con la Reina Cristina de Suecia y con la Princesa Isabel de Bohemia. Pero eso no es cierto. Antes de ellas hubo otra, la que conoc\u00ed en Francia, que me dej\u00f3 en la soledad de la que aqu\u00ed escribo y que creo que es el principio de todas las cosas. La madre de mi hija no cuenta pues ella era no m\u00e1s una criada que accidentalmente me regal\u00f3 una carga. Esa es la parte de mi vida que hasta ahora nadie conoce. La gente sabe de m\u00ed porque revolucion\u00e9 el mundo de la filosof\u00eda. Mi comparaci\u00f3n del mundo humano con el de las m\u00e1quinas fue un adelanto en la epistemolog\u00eda humana del momento. Pero detr\u00e1s de todos mis logros intelectuales est\u00e1 el abandono de esa mujer francesa, que no me dio nada m\u00e1s que pasi\u00f3n y agon\u00eda, cuyo abandono me llev\u00f3 a un encierro m\u00e1s prolongado que el que gener\u00f3 el <em>Discurso del m\u00e9todo. <\/em>Ha sido un enclaustramiento total y nefasto del que todav\u00eda no me libero. He dicho que he tratado de hacerlo pero a veces pienso que me merezco esta condena aunque como el acusado de Kafka no pueda decir con certeza por qu\u00e9. \u00bfKafka? \u00bfEn qu\u00e9 siglo vivo?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi romance con la Reina Cristina fue de f\u00e1bula. En su palacio tuvimos muchos encuentros t\u00f3rridos que me hicieron posponer mis disquisiones filos\u00f3ficas por per\u00edodos prolongados de tiempo. A ella se le conoce como la Reina Intelectual por su activo mecenazgo de las artes y las letras. Era m\u00e1s fea que Severa, que ten\u00eda la cara como una pantera, pero al contrario de la damisela de Cortijo, no ten\u00eda el cuerpo como una nevera (otra referencia que no s\u00e9 de d\u00f3nde me sale. \u00bfDescartes era cocolo?). Hay quienes la acusan de haberme causado la muerte gracias a su deseo de verse conmigo temprano en las horas de la madrugada durante un invierno inclemente pero yo no estoy de acuerdo. Peor fue el exceso de vino y tabaco pero tampoco puedo quejarme de eso pues en ese momento nadie estaba al tanto de los efectos nocivos de fumar y beber y solo digo que ambas cosas agravaron lo que quiz\u00e1s fue una condici\u00f3n pre-existente.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la pintura de Cristina por S\u00e9bastien Bourdon, hasta el caballo es m\u00e1s lindo que ella. Pero lo que ocultan su atuendo de mangas abombachadas y talle holgado en ese cuadro es un cuerpo salvaje, sedoso y curvil\u00edneo, que yo fui el \u00fanico en saborear. Sus labios espesos eran de locura aunque para poder disfrutar de sus besos era mejor taparle la cara. El cuadro de Jacob Ferdinand Voet la representa m\u00e1s atractiva pero me consta que es una idealizaci\u00f3n. Yo s\u00e9 que yo, el amor de su vida, fui quien hizo posible que desarrollara su intelecto a tal nivel que muchos decidieron llamarla la &#8220;Minerva del Norte&#8221;, pero no puedo probarlo. Tengo que conformarme con aparecer en los registros oficiales de la historia simplemente como alguien que fue una de sus influencias intelectuales. Aunque se rumoraba que ella ten\u00eda tendencias de transg\u00e9nero, lo cual era un sacrilegio en su \u00e9poca, la verdad es que de ni\u00f1o u hombre no ten\u00eda nada. En la cama era una bestia y le gustaba que la trataran como se trata a una mujer que no tiene dudas de su feminidad<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con Isabel de Bohemia fue un tanto diferente. Nuestro romance fue, como el que tuve con la mujer de Francia, clandestino pues cuando nos enamoramos ella estaba envuelta con el rey de Polonia y aunque las malas lenguas dicen que rechaz\u00f3 su propuesta de matrimonio porque no estaba dispuesta a convertirse al catolicismo, la verdad es que lo hizo por m\u00ed. Muchos piensan que nuestra relaci\u00f3n fue puramente intelectual y que nos peleamos por concebir de modos diferentes la relaci\u00f3n entre el cuerpo y la mente. Es cierto que no coincid\u00edamos en eso pero esa diferencia no ten\u00eda ning\u00fan efecto en la cama y cuando hac\u00edamos el amor su Calvinismo desaparec\u00eda por completo. Conmigo siempre tuvo la mayor de las confianzas y una vez en medio del ardor de un orgasmo me dijo con un gemido quejumbroso que estaba dispuesta a morir por m\u00ed. Despu\u00e9s que la dej\u00e9 me dijo que se iba a meter a un convento pero no me consta que lo hiciera. A veces me arrepiento de haber sido un tanto equ\u00edvoco con ella pero con tal de seducirla me sent\u00eda dispuesto a decirle cualquier cosa, a explicar mis ideas de forma tendenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ambas fueron para m\u00ed un escape. Necesitaba enterrarme vivo para olvidar el abandono de la que antes que ellas hab\u00eda sido la m\u00e1s grande de mis pasiones, la que me llev\u00f3 a la locura en la que hoy me encuentro. Con ellas logr\u00e9 olvidar mis penas pero solo durante el tiempo que las tuve que no fue permanente. Cuando Cristina empez\u00f3 a vestirse como un macho, nada m\u00e1s que por joder, a m\u00ed la broma no me cay\u00f3 bien y por esa raz\u00f3n y otras de las que prefiero no hablar, termin\u00e9 alej\u00e1ndome. Yo tuve la suerte de conocer a Isabel antes de que la bautizaran con el apodo de &#8220;La Griega&#8221;. As\u00ed se reconoci\u00f3 su extraordinaria competencia lingu\u00edstica pero ese espaldarazo se le subi\u00f3 a la cabeza y opac\u00f3 sus impulsos sexuales. El punto final de nuestro romance fue la depresi\u00f3n en la que cay\u00f3 a consecuencia de la conducta criminal de su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vez terminados esos <em>affairs, <\/em>regres\u00e9 a mi empe\u00f1o filos\u00f3fico. Todav\u00eda no hab\u00eda intu\u00eddo la relaci\u00f3n estrecha que existe entre la sabidur\u00eda y la soledad pero aislado como estaba de todo y de todos, viv\u00eda la relaci\u00f3n en carne propia. La prueba de eso es la que termin\u00f3 siendo mi obra maestra, la contribuci\u00f3n m\u00e1s grande que se hizo en el mundo intelectual europeo en el siglo 17. Eso no fue f\u00e1cil, dada la pesadumbre que sent\u00eda por mis fracasos amorosos. Pero estoy convencido de que el abandono definitivo de la mujer de Francia me sirvi\u00f3 de lecci\u00f3n y me ayud\u00f3 a no caer en otras trampas rom\u00e1nticas. Ya curado en salud pero a\u00fan as\u00ed un poco trastornado, dando muestras incipientes de la locura que terminar\u00eda enclaustr\u00e1ndome, me propuse acabar la obra interrumpida por la francesa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por m\u00e1s que trat\u00e9 no pude dar marcha atr\u00e1s una vez gener\u00e9 la idea de la relaci\u00f3n entre soledad y sabidur\u00eda, primero el ser abandonado y despu\u00e9s de mis experiencias con Cristina e Isabel. Qued\u00e9 comprometido con un curso de pensamiento y acci\u00f3n y como Plat\u00f3n, ten\u00eda que ejecutarlo por las buenas o las malas, aunque ello implicara hacer que la realidad reflejara mi grandiosa idea en vez de ajustar mi idea seg\u00fan lo dictara la realidad. La realidad me dec\u00eda que mi soledad era brutal, despiadada, cruel, pero yo insist\u00ed en buscarle la vuelta para no volverme loco y continuar mi intento filos\u00f3fico. Ten\u00eda que llevar mi estrategia Plat\u00f3nica a su consecuci\u00f3n natural, aunque la lucha que sosten\u00eda con el recuerdo de ella, la que se march\u00f3 diciendo que me amaba m\u00e1s que a nadie, terminara mat\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si no pas\u00e9 a mejor vida, como se alega que sucede cuando uno muere, fue porque luch\u00e9 tenazmente contra el influjo depresivo que se virti\u00f3 en m\u00ed al ser abandonado. Dicen los sic\u00f3logos que para combatir la depresi\u00f3n es importante actuar opuesto a lo que te incitan las emociones. As\u00ed, cuando quer\u00eda quedarme en la cama todo el d\u00eda, me levantaba y sal\u00eda a la calle y no volv\u00eda a tocar el <em>mattress<\/em> hasta las tantas. Si no ten\u00eda ganas de ba\u00f1arme, me daba tres duchazos. La tentaci\u00f3n de sentarme en una silla y no hacer nada la contrarrestaba poni\u00e9ndome a escribir hasta que me salieran callos en el dedo con el que aguantaba la pluma o el l\u00e1piz (en el siglo 17 no hab\u00edan ordenadores). Mi estrategia era pensar la realidad y hacerla que se conformara a las ideas que m\u00e1s promesa ten\u00edan de sacarme de mi atasco.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi prueba ontol\u00f3gica de la existencia de Dios fue un buen ejemplo de esa estrategia y otra ilustraci\u00f3n del fundamento te\u00f3rico de mi existencia: para comprobar que Dios existe basta con pensar que existe. Por eso es que s\u00e9 que la mujer que perd\u00ed est\u00e1 viva, aunque no la he visto en m\u00e1s de diez a\u00f1os. Mientras piense en ella su realidad ser\u00e1 irrevocable. Eso me consuela. Lo que me atormenta es que quisiera amarla y ella vive pero no est\u00e1. Ella se levanta todas las ma\u00f1anas y sale a trabajar, hace compra, limpia su casa, mira pel\u00edculas desnuda en la cama, que era algo que me encantaba cuando est\u00e1bamos juntos (aunque ahora me pregunto c\u00f3mo lo hicimos, quiz\u00e1s nos transportamos en el tiempo al siglo 20, quiz\u00e1s es que de verdad estoy loco), y despu\u00e9s de completar su ciclo normal de actividades, se dispone a repetir su rutina como las manecillas de un reloj. Tener conciencia de que su vida es como la marea, que viene, se va, y regresa al mismo lugar; de que vivo sin poder mojarme en sus aguas, me abruma. Esto lo pens\u00e9 antes de que se le ocurriera a Sylvia Rexach (otra referencia inexplicable) pero no la voy a acusar de plagio.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al principio dije que mis proposiciones son en parte el resultado de mi experiencia. Pero eso no significa que lo que pienso tiene un sustrato emp\u00edrico. No se trata de vivir para poder pensar sino todo lo contrario. En ese sentido, la presencia de im\u00e1genes militares en mis escritos se ha malinterpretado. Es cierto que fui soldado, pero las im\u00e1genes que he usado no tienen nada que ver con mi experiencia. La verdad es que mi pensamiento siempre ha sido primero y es por eso que insisto que la sabidur\u00eda es producto de la soledad, aunque sea la soledad del invividuo reflexionando sobre la realidad concreta. Por ejemplo, dicho en ingl\u00e9s, mi realidad concreta es <em>a figment of my imagination, <\/em>un producto de mi imaginaci\u00f3n. Es el resultado de mi concentraci\u00f3n inamovible en un punto fijo en la distancia m\u00e1s cercana de mi cuarto acolchonado.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicho de otro modo, y para darle a mi disquisici\u00f3n un tono sociol\u00f3gico, si es cierto que las masas nunca logran nada, que todo acontecimiento original y creativo es producto del esfuerzo individual, aun cuando el individuo sea parte de una masa de gente, entonces no puede haber duda de la verdad de mi propuesta. YO vengo antes que ELLOS, aunque mi YO quede constitu\u00eddo por una idea que, como el agua que se derrama de un jarro, primero sale en un hilito y luego se esparce en vertientes, como el delta de un r\u00edo desembocando en el oc\u00e9ano. \u00bfCu\u00e1l es la idea que me constituye? \u00bfDe d\u00f3nde sale el <em>cogito <\/em>que culmina en el <em>sum? <\/em>Esa idea tiene cuerpo y nombre y su nombre y cuerpo podr\u00edan ser los m\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed, alguien podr\u00eda decir: Descartes es el producto \u00fanico de Descartes, encerrado en su habitaci\u00f3n escribiendo <em>El discurso del m\u00e9todo <\/em>o <em>Las pasiones del alma<\/em>. Y si soy producto \u00fanico y reflejo de la verdad de mis ideas, la conclusi\u00f3n es inevitable: resulta inconcebible que la verdad sea m\u00faltiple y diversa porque yo no lo soy. Es por eso que el punto de partida de la sabidur\u00eda tiene que ser la soledad. Si extrapolo mi conclusi\u00f3n, la verdad cobra la forma de un recuerdo atormentado, el recuerdo de la francesa, que con su insistencia me mantiene confinado. Entonces ese principio no es solo yo pues mi yo es el resultado del romance que tuve con ella (a quien no me atrevo a nombrar por temor a que hacerlo tenga un efecto tipo caja de Pandora). Aun as\u00ed, es una verdad singular que no admite vertientes.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para llegar a esa verdad, yo segu\u00ed una ruta que pas\u00f3 a ser una f\u00f3rmula epist\u00e9mica. Fueron cuatro pasos que me ayudaron en la b\u00fasqueda del orden que necesitaba para demostrar c\u00f3mo la soledad pod\u00eda ser la base de mi conocimiento. Primero fue la intuici\u00f3n, que muchos confunden con la incertidumbre pero que en realidad es una expresi\u00f3n di\u00e1fana del pensamiento. En segundo lugar estuvo el an\u00e1lisis, que fluye de la intuici\u00f3n, desmenuzando sistem\u00e1ticamente la generalidad de lo que se intuye. La s\u00edntesis le sigui\u00f3 los pasos a la intuici\u00f3n y al an\u00e1lisis, reconstituyendo las verdades obtenidas hasta ese momento en un orden jer\u00e1rquico, de la m\u00e1s sencilla a la m\u00e1s compleja. Luego vino la deducci\u00f3n, que nos permite establecer las implicaciones de la verdad atisbada en la soledad y el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Formular ese m\u00e9todo me dio mucho trabajo. Ahora no s\u00e9 en qu\u00e9 cuarto estaba encerrado cuando lo conceb\u00ed. Y qu\u00e9 pena que cuando estuve dispuesto a compartirlo no ten\u00eda a nadie a mi lado. La francesa se hab\u00eda marchado. Como dije antes, la criada no cuenta y por eso nunca la extra\u00f1\u00e9. Cristina e Isabel eran una memoria que invocaba con las luces de la ma\u00f1ana entrando en mi cuarto, reflejos p\u00e1lidos de su esencia. Ellas eran luces opacas, destellos azules y plateados, como suele ser la luz en los versos de una canci\u00f3n rom\u00e1ntica. Evocaban en m\u00ed sentimientos muy nobles y es por eso que yo prefer\u00eda darle m\u00e1s espacio en mi mente a la otra, la que me hab\u00eda abandonado, pues lo que ella siempre provoc\u00f3 en m\u00ed fue un \u00e9xtasis lujurioso y eso me gustaba m\u00e1s. No es que Cristina e Isabel no lo hicieran pero con ellas ese encanto se esfum\u00f3 bastante r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la que se fue pas\u00e9 d\u00edas que recuerdo como de gran arrebato. Tirados en la cama desnudos, yo pensaba en cuestiones filos\u00f3ficas y ella hablaba de literatura. Yo la escuchaba con una mezcla de escepticismo y eslembamiento porque algunas de sus ideas eran descabelladas pero las formulaba con tanta l\u00f3gica y convicci\u00f3n que yo no me atrev\u00eda a refutarlas. La vez que me dijo que quer\u00eda escribir la historia del universo yo pens\u00e9 que estaba loca pero no le dije nada. Mi fascinaci\u00f3n me imped\u00eda preguntarle cu\u00e1les ser\u00edan sus fuentes y cu\u00e1l su m\u00e9todo y mucho menos d\u00f3nde cre\u00eda que pod\u00eda publicar esa historia. Cuando hablaba del deseo sus pupilas se agrandaban y se le humedec\u00edan los labios. Entonces usaba mis manos en vez de las suyas para darse un gusto que la convert\u00eda en tembleque y a m\u00ed me pon\u00eda en un estado de arranque.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese estado pasamos muchos momentos. Nos mir\u00e1bamos con intensidad y luego nos bes\u00e1bamos. Ella me resum\u00eda las partes que cre\u00eda eran las m\u00e1s interesantes del libro que estuviera leyendo y yo le hac\u00eda preguntas cuando me dec\u00eda algo que no me quedaba claro. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n puse mis lecturas a un lado para leer lo que a ella le interesaba. Tambi\u00e9n fui su bibliotecario personal cuando no pagaba la matr\u00edcula a tiempo en el Coll\u00e8ge de France y no pod\u00eda sacar libros porque le pon\u00edan su cuenta en <em>hold<\/em>. Una noche la ayud\u00e9 a terminar de escribir un <em>paper<\/em> que necesitaba entregar al otro d\u00eda y en otras ocasiones ella ensayaba conmigo las presentaciones que le tocaban dar en clase. Yo era su p\u00fablico m\u00e1s atento y ella se aprovechaba.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo la extra\u00f1o tanto a pesar de que otros que la conocieron me han dicho que era una mujer com\u00fan y corriente. Creo que se equivocan y es porque no la conocieron como yo. Conmigo ella siempre exhibi\u00f3 sus cualidades m\u00e1s excepcionales. Por un tiempo hizo que me interesara m\u00e1s en la literatura que en la filosof\u00eda. Cuando yo compart\u00eda mi inseguridad frente al reto de escribir un tratado filos\u00f3fico de cara a lo que ya hab\u00edan dicho Arist\u00f3teles y Santo Tom\u00e1s de Aquino, ella se re\u00eda a carcajadas notando con desprecio que Arist\u00f3teles era un mis\u00f3gino esclavista que los \u00e1rabes nunca debieron recuperar. De Santo Tom\u00e1s de Aquino admiraba su razonamiento sobre la guerra justa pero dec\u00eda que yo no deb\u00eda sentirme amedrentado frente a su obra pues hab\u00edan muchas cosas sobre las cuales \u00e9l no hab\u00eda escrito nada; es decir, que en el campo filos\u00f3fico todav\u00eda hab\u00eda mucha tela de d\u00f3nde cortar.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo la escuchaba con aire de enso\u00f1aci\u00f3n sin pensar que en vez de escucharla deb\u00eda estar escribiendo. Lo hice sin saber que al fin y al cabo me iba a dejar colgando de las u\u00f1as en el borde de un precipicio interminable. Como ya he dicho, despu\u00e9s se aparecieron Cristina e Isabel y por un tiempito me hicieron olvidar. Lo que no pudieron prevenir \u00e9stas fue la locura que poco despu\u00e9s de terminar mi obra maestra me jal\u00f3 por las gre\u00f1as y me arrastr\u00f3 hasta las cuatro paredes en las que me encuentro sin saber lo que el futuro me depara.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este peque\u00f1o espacio no quiero elaborar m\u00e1s. No me refiero a los confines de mi habitaci\u00f3n si no al n\u00famero de p\u00e1ginas que decid\u00ed era prudente usar para escribir este relato. Es una imposici\u00f3n artificial, lo s\u00e9, m\u00e1s una consecuencia de mi cansancio que de una limitaci\u00f3n verdadera. Por el momento estoy exhausto, sin idea de c\u00f3mo seguir. Quiz\u00e1s m\u00e1s adelante se me ocurra c\u00f3mo elaborar un poco m\u00e1s estas ideas. Puede ser que les a\u00f1ada memorias importantes o an\u00e9cdotas miscel\u00e1neas que ilustren mi tesis principal. A lo mejor uso como pie forzado una declaraci\u00f3n que le\u00ed recientemente en un cuento de un escritor cubano que me intrig\u00f3 bastante.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est\u00e9n atentos. Necesito escribir m\u00e1s para mantener viva la ilusi\u00f3n de que alg\u00fan d\u00eda ella regresar\u00e1 para acabar mi tormento, para sacarme de esta envoltura en m\u00ed mismo de la que ahora no puedo escapar. Mientras tanto, me pondr\u00e9 a mirar fijo a la puerta enfrente de m\u00ed, a ver si alguien la abre y me dice que ya mi calvario ha terminado. Antes de sumirme en el silencio debo decir algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En otro de mis escritos he propuesto que el trabajo de los poetas tiene m\u00e1s peso que el de los fil\u00f3sofos. Aunque cada uno utiliza recursos distintos para darnos semillas de conocimiento, ambos comparten la soledad como punto de partida\u2014el uno se impulsa desde la soledad de la imaginaci\u00f3n y el otro desde el aislamiento puro de la raz\u00f3n. S\u00f3lo me queda a\u00f1adir que detr\u00e1s de cada idea hay una realidad que es validada por su reconocimiento impl\u00edcito en la idea. Llegu\u00e9 a esta conclusi\u00f3n encerrado en mi cuarto, pensando en el amor de esa mujer tan especial que perd\u00ed y que no se me sale de la mente.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para olvidarla, aunque sea solo por un momentito, de nada me vale dirigir los ojos hacia el techo y mirar las polillas muertas dentro del cristal c\u00f3ncavo que cubre una de las bombillas de mi cuarto. Me alegro de estar en un cuarto sin luz flourescente (y vuelve con los anacronismos) pues as\u00ed no tengo que aguantar su zumbido constante. Con zumbido o sin \u00e9l, cuando me pongo a pensar en su pelo negro no hay distracci\u00f3n que me saque de esa \u00f3rbita mental. La veo claramente con los brazos desplegados hacia el frente, tir\u00e1ndose una foto contra la pared roja de su habitaci\u00f3n, diciendo mi nombre al oprimir el bot\u00f3n de la c\u00e1mara. Luego se me aparece detr\u00e1s de la cortina de cristal de su ducha, esbozando su silueta desnuda, oculta tras el vapor de agua que empa\u00f1a el cristal. Una imagen sucesiva muestra una apertura en el cristal, resultado del movimiento de su mano borrando el vapor de agua condensado. Por esa apertura semi-mojada, se atisban sus senos colgando como frutas maduras ansiosas de ser auscultadas. Yo extiendo mis manos y lo \u00fanico que puedo hacer es frotarlas contra el aire. Todo es una ideaci\u00f3n que crea mi realidad y la transforma como le viene en gana.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:28px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si ahora pienso en ella, en su amor, si pienso en esa mujer francesa de pelo negro y ojos casta\u00f1os, de labios espesos y caderas amplias, una mujer que me dec\u00eda &#8220;\u00bfque qu\u00e9?&#8221; y &#8220;te amo Chacho&#8221;, el amor y esa mujer existen. El amor y ella son abstractos pero la pasi\u00f3n de mi amor es concreta y permanente aunque sea tambi\u00e9n imaginaria. La existencia de la idea en la soledad de mi mente lo comprueba. No importa que nunca m\u00e1s sienta en los hechos el ardor de su sangre como si fuera lava y me importa poco que jam\u00e1s pueda volver a abrazarla. Quiero pensar que esas ideas aciagas son prematuras. Veremos a ver qu\u00e9 pasa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8521,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;Sabidur\u00eda y soledad&quot; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/sabiduria-y-soledad-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;Sabidur\u00eda y soledad&quot; 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