{"id":7620,"date":"2025-04-19T17:56:10","date_gmt":"2025-04-19T17:56:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=7620"},"modified":"2025-04-19T17:56:14","modified_gmt":"2025-04-19T17:56:14","slug":"el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/","title":{"rendered":"&#8220;El infierno soy yo&#8221; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"978\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1-978x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7621\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1-978x1024.jpg 978w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1-286x300.jpg 286w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1-768x804.jpg 768w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1-1467x1536.jpg 1467w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1.jpg 1952w\" sizes=\"(max-width: 978px) 100vw, 978px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Desde la Revista Trasdemar presentamos la nueva colaboraci\u00f3n del autor Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa (Puerto Rico), con el relato titulado\u00a0<em>&#8220;El infierno soy yo&#8221;<\/em>\u00a0que incluimos en nuestra secci\u00f3n \u201c<em>Conexi\u00f3n Derek Walcott<\/em>\u201d de narrativa contempor\u00e1nea del Caribe. Nuestro colaborador es natural de San Juan y criado en El Fanguito y Barrio Obrero en Santurce. Tiene una Maestr\u00eda en estudios latinoamericanos con una concentraci\u00f3n en literatura e historia de Queens College-CUNY y un doctorado en ciencias pol\u00edticas del Graduate Center-CUNY. Su trabajo acad\u00e9mico ha sido publicado por Temple University Press, CELAC, Lexington Books y Centro Press y por varias revistas acad\u00e9micas. Su trabajo creativo ha sido publicado en las revistas Confluencia, Sargasso, Cruce, 80grados, Trasdemar, Alhucema, El Sol Latino, y el Latin American Literary Review. Una selecci\u00f3n de sus relatos est\u00e1 incluida en el libro<em>\u00a0Formas lindas de matar<\/em>\u00a0(2023)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Era Joyce hablando baba porque luego, como yo, rechaz\u00f3 su acervo religioso, aunque algunos alegan que era un <em>episcopus vagans<\/em>, un cat\u00f3lico clandestino, que son los que abandonan la iglesia cargando con su ideolog\u00eda. Yo era un ap\u00f3stata puro. Mi catolicismo no era clandestino ni nada, hab\u00eda sido deshechado por completo, y no pod\u00eda ser hijo de Dios porque Dios era no m\u00e1s un s\u00edmbolo, una entidad imaginaria poniendo palabras en la boca de un cura que luego encontr\u00e9 en las p\u00e1ginas de un libro, letra muerta<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Praying God timidly to forgive him his weakness, he crawled up on to the bed and, wrapping the blankets closely about him, covered his face again with his hands. He had sinned. He had sinned so deeply against heaven and before God that he was not worthy to be called God\u2019s child.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u2013James Joyce, <em>A Portrait of the Artist as a Young Man<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:26px\">No s\u00e9 de qu\u00e9 rayos me hablas. \u00bfQue no soy digno de ser hijo de Dios? Ser o no ser digno es un falso dilema pues yo no creo en Dios. Pero si lo que me quieres decir es que he cometido faltas imperdonables, no tengo m\u00e1s remedio que darte la raz\u00f3n. Soy v\u00edctima de la triple aflicci\u00f3n: sufro por la memoria de todos los placeres que ya no puedo disfrutar, por la pena de todos mis improperios, de los cuales no puedo arrepentirme, y por la conciencia de que el tiempo para rectificar todo lo malo que hice se ha ido para siempre. Una nueva lectura de Joyce me ha hecho pensar en esto.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa tarde la brisa del Mar Caribe se sent\u00eda tibia pero refrescante. Arturo mir\u00f3 hacia el horizonte y luego le hizo un gui\u00f1o a su amigo Juan Esteban.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Arturo, d\u00e9jame que te lo advierta: cuando mueras estar\u00e1s condenado al sufrimiento eterno, tu casa permanente ser\u00e1 el infierno.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Ay Juan Esteban, no me hagas re\u00edr que tengo una muela en traje de ba\u00f1o. El infierno no viene despu\u00e9s de la muerte; el infierno no es un sitio, el infierno soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Tres d\u00edas antes de hacer la primera comuni\u00f3n, mi madre supo que no hab\u00eda ido a ninguna de las clases. No s\u00e9 c\u00f3mo se enter\u00f3. En ese momento pens\u00e9 que era omnisciente. Pero luego comprend\u00ed que yo mismo me hab\u00eda delatado. Para negar esa debilidad borr\u00e9 de mi memoria la causa de su descubrimiento. Tambi\u00e9n olvid\u00e9 su reacci\u00f3n pero me imagino que fue de furia. Posiblemente me cay\u00f3 encima, pero a lo mejor lo hizo con cuidado, asegur\u00e1ndose de no dejar marcas en mi cuerpo. Tiene que haber sido as\u00ed pues no recuerdo tener se\u00f1ales de agresi\u00f3n en mi piel despu\u00e9s de su descubrimiento y cuando fuimos a la iglesia para hablar con el cura no me sent\u00eda mal ni adolorido.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">De mi casa en la calle 7 en Barrio Obrero a la iglesia Del Carmen en la avenida Borinquen era un pasito pero el trayecto me pareci\u00f3 interminable. Me imagino que mami estaba iracunda y decepcionada a la misma vez. Quiz\u00e1s no fue as\u00ed pero ahora me veo a su lado, caminando tieso y ella hal\u00e1ndome por una oreja como si yo fuese un perrito que no quiere salir a caminar. No s\u00e9 si sac\u00f3 una cita para ventilar mi caso o si fuimos a la iglesia de improviso asumiendo que el cura estar\u00eda ah\u00ed y listo para atendernos. Estoy seguro de que entramos por la puerta de enfrente. La iglesia estaba vac\u00eda y mami habl\u00f3 con el cura al lado del confesionario.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Este sinverg\u00fcenza no fue ni a una de las clases preparatorias y estamos a dos d\u00edas de la primera comuni\u00f3n, le dijo al cura. Yo miraba para abajo, avergonzado, denegando para m\u00ed la acusaci\u00f3n de mi madre; estaba equivocada: todav\u00eda me quedaba al menos un poquito de verg\u00fcenza. Pero no s\u00e9 si era verg\u00fcenza por haber mentido, por pretender que iba a las clases, por enga\u00f1ar a mi madre o por ser tan est\u00fapido al creer que no me iban a coger en pifia, al no pensar que cuando llegara el d\u00eda de la comuni\u00f3n el cura le iba a decir a mami que no pod\u00eda hacerla pues nunca me hab\u00eda visto en las clases.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Lo confieso: parado frente al cura, que desde la altura de mis nueve a\u00f1os me parec\u00eda un gigante, una torre de tela negra con un cuadrito blanco en el cuello, una calva sim\u00e9trica y un acento espa\u00f1ol, estaba cag\u00e1ndome del miedo, seguro de que me iba a pasar lo peor por mi imprudencia, de que el cura me iba a desterrar del reino de los cielos y de que despu\u00e9s de la cita, confiada de que nadie se dar\u00eda cuenta del da\u00f1o pues estar\u00eda confinado en la casa, mi madre me dar\u00eda una pela que me esbaratar\u00eda los huesos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">No fue as\u00ed. El cura le dijo a mi madre: no se preocupe, que se arrodille ah\u00ed y que reze tres Padres Nuestros y dos Ave Mar\u00edas y tra\u00edgalo el domingo a las nueve. Acu\u00e9rdese de que tiene que venir vestido todo de blanco y que el misal tambi\u00e9n tiene que ser blanco.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">As\u00ed de f\u00e1cil. Ruedita &#8216;e \u00f1ame, amarillo en boca \u2018e vieja, un bil\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">No s\u00e9 si mi madre reaccion\u00f3 con sorpresa, alivio o satisfacci\u00f3n. Quiz\u00e1s sinti\u00f3 las tres cosas a la vez. Nunca lo hablamos pues en su repertorio no hab\u00eda lugar para conversaciones con sus hijos y mucho menos con uno tan embustero como yo. Tampoco me dio ninguna pela. Si me inflingi\u00f3 alg\u00fan castigo no lo recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Yo s\u00ed que lo sent\u00ed todo: primero estupefacci\u00f3n y luego un alivio bien grande. Despu\u00e9s, la satisfacci\u00f3n de haberme salido con la m\u00eda. Tambi\u00e9n desprecio y burla hacia mis idiotas compa\u00f1eros pues yo hab\u00eda llegado con ellos a la meta sin participar de la carrera. \u00a1Qu\u00e9 pendejos!, pens\u00e9 lleno de soberbia.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">&nbsp;Ahora, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s del suceso, con los pies en la arena y una Medalla en la mano, al mirarme vestido de blanco, arrodillado, con el misal blanco en mis manos y un crucifijo blanco en el coj\u00edn sedoso de un reclinatorio blanco, con una expresi\u00f3n estudiosa, noble y angelical, me cargo de iron\u00eda y decepci\u00f3n. Oigo al cura de espaldas al altar decir, <em>el cuerpo de Cristo. <\/em>En silencio respondo: <em>a la vida eterna, am\u00e9n. Otra vida, llena de gracia y virtud y felicidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Al comulgar, por un momento alucin\u00e9. Desde la cruz, Jesucristo levant\u00f3 la cabeza y mir\u00e1ndome a los ojos se ech\u00f3 a re\u00edr. Los \u00e1ngeles que flotaban a sus lados se miraban unos a otros con ce\u00f1os fruncidos. La virgen bot\u00f3 una l\u00e1grima cristalina por un solo ojo, como en las pel\u00edculas, no s\u00e9 si de tristeza o piedad.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\"><em>&nbsp;<\/em>El cuerpo me tembl\u00f3. No puede ser, no lo puedo creer. \u00a1Qu\u00e9 farsa, qu\u00e9 hipocres\u00eda!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Yo no lo supe de inmediato, pero el d\u00eda de mi primera comuni\u00f3n fue cuando me convert\u00ed en ateo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">El serm\u00f3n del cura antes de la comuni\u00f3n me dej\u00f3 perplejo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\"><em>Razonando solo como un humano puede hacerlo, nos sorprende que Dios pueda castigarnos eternamente por un solo pecado. La raz\u00f3n de esto es la ceguera que produce la ilusi\u00f3n de la carne y la oscuridad del entendimiento la cual impide que entendamos cu\u00e1n lascivo es el pecado mortal. En esa oscuridad no vemos la realidad del pecado venial que es tan grosero y repugnante que aun si el Creador pudiese acabar con el mal y la miseria, con las guerras, las enfermedades, el robo, el crimen, la muerte, el asesinato con la condici\u00f3n de admitir la comisi\u00f3n impune de un solo pecado venial, ese Dios omnipotente no podr\u00eda hacerlo porque el pecado, no importa cu\u00e1l sea, es una violaci\u00f3n de su ley y Dios no ser\u00eda Dios si no castigara al violador de su ley <\/em>(Joyce 102)<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\"><em>Me cago en su puta madre, <\/em>pens\u00e9. Si Dios es omnipotente, \u00bfpor qu\u00e9 no puede acabar con todo eso? Si lo que el cura dice es cierto, \u00bfqu\u00e9 hago aqu\u00ed con este misal en mis manos, vestido de blanco, presumiendo de una pureza que no tengo? \u00bfPor qu\u00e9 Dios no me fulmina en este instante? Mir\u00e9 hacia la b\u00f3veda de la iglesia y en silencio dije: te doy un minuto para que me mates y me condenes al infierno. Fue un momento de orgullo rebelde, el tipo de rebeli\u00f3n que hizo que Lucifer y su cohorte de \u00e1ngeles sublevados fuesen expulsados del cielo. Un pecado instant\u00e1neo como el que hizo que Ad\u00e1n y Eva fuesen condenados a vivir en un mundo lleno de sufrimiento y muerte. Y entonces, el conteo regresivo: diez, nueve, ocho, siete\u2026 y al llegar a cero, nada; all\u00ed estaba yo, todav\u00eda arrodillado abriendo la boca para recibir la hostia mientras el cura dec\u00eda, <em>el cuerpo de Cristo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">El serm\u00f3n hab\u00eda sido una advertencia vac\u00eda, un fragmento de literatura en la novela de un artista joven e inexperto. Era la transcripci\u00f3n de Joyce de un serm\u00f3n que era igualito al que yo escuch\u00e9. Era Joyce hablando baba porque luego, como yo, rechaz\u00f3 su acervo religioso, aunque algunos alegan que era un <em>episcopus vagans<\/em>, un cat\u00f3lico clandestino, que son los que abandonan la iglesia cargando con su ideolog\u00eda. Yo era un ap\u00f3stata puro. Mi catolicismo no era clandestino ni nada, hab\u00eda sido deshechado por completo, y no pod\u00eda ser hijo de Dios porque Dios era no m\u00e1s un s\u00edmbolo, una entidad imaginaria poniendo palabras en la boca de un cura que luego encontr\u00e9 en las p\u00e1ginas de un libro, letra muerta.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">No s\u00e9 si mami pens\u00f3 que yo estaba irremediablemente condenado por mi transgresi\u00f3n. Imagino que no pues orden\u00f3 la foto de mi primera comuni\u00f3n y la guard\u00f3 supongo que sinti\u00e9ndose si no orgullosa al menos satisfecha con el acontecimiento. Si mami pod\u00eda perdonarme, \u00bfpor qu\u00e9 Dios no pod\u00eda hacerlo? Era una pregunta irreverente pues en ella Dios quedaba subordinado a mami. Pero yo nunca supe si ella me perdon\u00f3. Eso s\u00ed, la vida sigui\u00f3 su curso y al cabo de poco tiempo (dos a\u00f1os para ser exacto) volv\u00ed a ver ecos de Joyce en mi experiencia. Como su artista joven, me vi en la iglesia confes\u00e1ndome. Dice Joyce anticipando mi experiencia (he alterado un poco su texto):<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfCu\u00e1nto hace que no te confiesas hijo m\u00edo?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Hace mucho Padre.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfUn mes, mi hijo?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">M\u00e1s de un mes, Padre.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfTres meses, mi hijo?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Mucho m\u00e1s, Padre.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfSeis meses?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Un a\u00f1o, Padre.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfY qu\u00e9 recuerdas desde entonces?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">No he ido a misa, no he rezado, he mentido.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfAlgo m\u00e1s, mi hijo?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">He cometido actos impuros.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfSolo o acompa\u00f1ado?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Solo, Padre.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00bfQu\u00e9 edad tienes, mi hijo?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Once, Padre.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Ay mi hijo, reza dos Padres Nuestros y tres Ave Mar\u00edas. V\u00e9te y no peques m\u00e1s que el precio del pecado es la condena infinita en el infierno. Dios es misericordioso pero si pecas y se te olvida confesarte, si tu arrepentimiento no es sincero, tu castigo ser\u00e1 eterno. Ru\u00e9gale a la Virgen Mar\u00eda que te proteja y te ayude a mantenerte puro como la lluvia fresca, que te ayude a superar la tentaci\u00f3n para que no termines en el infierno. Vive tu vida a la altura de lo que Dios espera de t\u00ed. Es la \u00fanica manera de ganarte la recompensa que conlleva ser hijo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Palabras vacuas, \u00bfpalabras muertas?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Despu\u00e9s, mi abuela me advirti\u00f3 que martillar durante el viernes santo era como clavar a Cristo en la cruz. Si lo hac\u00eda, me dijo, mis manos botar\u00edan sangre. Yo, incr\u00e9dulo, desafiante y a escondidas me puse a martillar detr\u00e1s de la casa y no pas\u00f3 nada. Conclu\u00ed que la religi\u00f3n era una mierda.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">As\u00ed describe Joyce la condena en el infierno: tormento f\u00edsico, tormento espiritual, la p\u00e9rdida de la luz divina, la corrupci\u00f3n de la carne y la p\u00e9rdida del alma, la concatenaci\u00f3n de los pecados, la dimensi\u00f3n de uno aumentando la dimensi\u00f3n de otro y as\u00ed sucesivamente, la agudizaci\u00f3n de los sentidos de modo que el sufrimiento se siente con mayor intensidad, la compa\u00f1\u00eda de otros torn\u00e1ndose en tormento, el odio al conocimiento, a la luz, la tortura que no cesa extendi\u00e9ndose en el tiempo, dolor para siempre, la comprensi\u00f3n de que el mal que te aqueja es autoinflingido, saber que uno pudo arrepentirse y no lo hizo, remordimiento eterno, para siempre en el infierno, jam\u00e1s en el cielo, consumido por el fuego, corro\u00eddo por alima\u00f1as, la mente repleta de nubes oscuras y desespero, incapaz de sentir alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Todo eso fui yo antes de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">El Se\u00f1or te llama, dijo el cura, t\u00fa le perteneces. Por su obra y gracia, saliste de la nada. Te ama como nadie puede amarte. Sus brazos est\u00e1n abiertos, d\u00e1ndote la bienvenida. \u00bfHas pecado? No importa. Ac\u00e9rcate a Dios, vano pecador errante. Este es el momento de hacerlo, esta es la hora.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Pude haber cumplido su mandato pero no lo hice y ahora menos pues para qu\u00e9 si hac\u00eda tiempo que era ateo. De las siete gracias del Esp\u00edritu Santo, me faltaron dos, la piedad y el temor a Dios, y como Dios era todo o nada, las otras cinco no pod\u00edan absolverme. En mi infierno, la sabidur\u00eda, el entendimiento, el consuelo, la fortaleza y el conocimiento por si solos no contaban para nada. Ser ateo era vivir sin esperanza de otra vida despu\u00e9s de la muerte. Pod\u00eda pensar que la muerte no era el fin, que era una transformaci\u00f3n que me permitir\u00eda volver con otro viso, pero si esa otra forma no inclu\u00eda la conciencia de lo vivido no val\u00eda la pena. Como el fil\u00f3sofo que se entregaba a su trabajo febrilmente para combatir las ganas de no trabajar, me enfrasqu\u00e9 con ardor en mis lecturas para superar las pocas ganas que ten\u00eda de leer. Le di prioridad a los libros que una vez me parecieron dif\u00edciles o inescrutables. El de Joyce hab\u00eda sido el primero y por mucho tiempo fue el \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Despu\u00e9s de tratar de leer a Joyce sin \u00e9xito treinta a\u00f1os atr\u00e1s, le di otra oportunidad y ahora lo entend\u00ed perfectamente. El artista joven era yo, sin saberlo. Como \u00e9l, yo hab\u00eda pecado y, endurecido e impenitente, me hab\u00eda puesto la m\u00e1scara de la santidad para ocultar la corrupci\u00f3n que viv\u00eda a diario, corrupci\u00f3n anticipada y plasmada en aquella foto beata del d\u00eda de la primera comuni\u00f3n. Por un tiempito quise ser un santo pero no pude resistir el llamado de la vida secular y ech\u00e9 esa aspiraci\u00f3n a un lado. A los pecados que confes\u00e9 luego a\u00f1ad\u00ed no solo desear la mujer del pr\u00f3jimo sino tambi\u00e9n cometer actos impuros con varias. Estuve dispuesto a matar por una causa, decid\u00ed que era mejor no matar y luego le quit\u00e9 la vida a varios. Al amante de mi esposa le ca\u00ed encima a batazos, le cort\u00e9 la cabeza y le pegu\u00e9 fuego a su casa con el cad\u00e1ver adentro. No me arrepent\u00ed de nada pero viv\u00ed atormentado, cargando un sentimiento de culpa inmenso.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Antes de leer a Joyce, en el momento en que el cura se hizo de la vista larga ante mi transgresi\u00f3n, facilitando con unos rezos mi primera comuni\u00f3n, supe que despu\u00e9s de la muerte no habr\u00eda ni cielo ni infierno. Su lectura me hizo comprender que antes de mi muerte el cielo hab\u00eda estado a mi alcance. Para llegar a sus puertas no necesitaba ser un santo, no ten\u00eda que ser un ejemplo inmaculado de devoci\u00f3n. Repasando el serm\u00f3n transcrito en su libro y la descripci\u00f3n de los martirios que un pecador impenitente pod\u00eda esperar, se me revel\u00f3 una verdad esencial: el infierno no era una realidad metaf\u00edsica pues exist\u00eda en la Tierra. En vez de un sitio era una verdad abstracta que se torn\u00f3 en realidad subjetiva pero concreta: no era posible evitarlo pues el infierno era yo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">La revelaci\u00f3n fue s\u00fabita, como suelen serlo todas. No la esperaba. Al retomar la lectura de Joyce, despu\u00e9s de un hiato de treinta a\u00f1os, solo aspiraba a entender lo que le\u00eda ahora que manejaba mejor el ingl\u00e9s. Juan Esteban me dijo que sab\u00eda lo que me hab\u00eda pasado durante mi primer intento pues \u201cno es f\u00e1cil leer un escrito que es un <em>stream of conciousness\u201d<\/em>. Con diplomacia le dije que no, que ese libro no estaba escrito as\u00ed (excepto en las \u00faltimas cinco p\u00e1ginas de la edici\u00f3n de Wordsworth Classics), que ese no era el problema. \u00c9l se qued\u00f3 callado. Le dije que el libro me hab\u00eda revelado algo que iba m\u00e1s all\u00e1 del mero entendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">La reacci\u00f3n de mi amiga \u00c1ngela, que era bibliotecaria, fue casi id\u00e9ntica. A veces la vida es como los relojes: te mueves para terminar donde empezaste. Encontrarme con ella fue una delicia inesperada. En Nueva York nunca te veo, le coment\u00e9, y aqu\u00ed, a mil seiscientas millas de distancia, eres la primera persona, aparte de mi amigo Juan Esteban, con quien me encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Cuando trat\u00e9 de leer a Joyce por primera vez, yo no era biling\u00fce, le dije. Mi ingl\u00e9s era rudimentario. Por eso fue que esa primera \u201clectura\u201d fue breve, torpe y confusa.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Llegar a ese tema fue natural y sencillo aunque aqu\u00ed parezca que me lo saco de la manga. Con nosotros era igual siempre: de lo primero que habl\u00e1bamos era de literatura.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00c1ngela tampoco dijo nada cuando le cont\u00e9 la historia de mi primer encuentro con Joyce y su secuela. Le dije que durante el primer intento no llegu\u00e9 a la parte del serm\u00f3n o a la parte que describ\u00eda lo que se sufre en el infierno. Ella sonri\u00f3 asintiendo como lo hacen los que fingen haber le\u00eddo el libro que uno le comenta. Me resultaba dif\u00edcil creer que no hubiese le\u00eddo a Joyce pero me lo cuestion\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Durante mi nueva lectura supe que su personaje descubre que est\u00e1 a la merced de imperfecciones infantiles que amenazan con descarrilarlo. La duda lo agita. Se siente espiritualmente desolado. Escucha una voz que le dice: <em>inter ubera mea commorabitur<\/em>; es la voz de la tentaci\u00f3n de la carne, una voz mel\u00f3dica que le induce a entregarse pensando que su consentimiento es muestra de su poder. Pero ese mismo poder le salva y admira la fuerza de su voluntad con la satisfacci\u00f3n suprema de no haber sucumbido al arrullo del pecado.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Conmigo no fue as\u00ed. Nunca pas\u00e9 la llamada &#8220;prueba de los santos&#8221;. Termin\u00e9 ahogado en una inundaci\u00f3n de tentaciones. A pesar de ese fallo y de que ahora yo era ateo, \u00bfpod\u00eda mi primera comuni\u00f3n protegerme de una posible condena eterna en caso de estar equivocado sobre la existencia del cielo y el infierno? No le hice esa pregunta a \u00c1ngela y cuando le dije que mi experiencia suger\u00eda que yo era el infierno, volvi\u00f3 a sonre\u00edrse y se ajust\u00f3 los espejuelos. La &#8220;conversaci\u00f3n&#8221; termin\u00f3 en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Voy a comprar una Medalla, le dije a modo de despedida. El kioskito a la orilla de la playa estaba repleto. Habl\u00e1bamos en voz alta pero nadie sab\u00eda lo que est\u00e1bamos diciendo. Me mostr\u00f3 una botella de Pepsi-Cola y me dijo, es lo mismo que estoy haciendo pero ya vez, prefiero un refresco. Sus ojos azules parpadearon y en ese momento sent\u00ed que me sumerg\u00eda en el mar. \u00c1ngela portaba un mo\u00f1o muy severo que me hizo imaginar la sorpresa y excitaci\u00f3n de verla con el pelo suelto. Volv\u00ed a escuchar la frase del poema b\u00edblico traducida al espa\u00f1ol: <em>\u00e9l morar\u00e1 entre mis pechos.<\/em> \u00c1ngela se volte\u00f3 y deposit\u00e9 mis ojos en sus nalgas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">&nbsp;La dese\u00e9 pero sab\u00eda que nada iba a pasar aunque no por la fuerza de mi voluntad; yo estaba dispuesto a pecar. <em>Inter ubera mea commorabitur<\/em> era una antesala de las muchas que me hab\u00edan llevado a mi descubrimiento: el infierno era yo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Cuando nos toc\u00f3 pagar, la cajera, que ten\u00eda un collar de Mardi Gras, nos dijo \u201cy ma\u00f1ana es mi\u00e9rcoles de ceniza\u201d. Era negra, bastante mayor, pero con una cara desprovista de arrugas y el pelo arreglado en trenzas. No lo sab\u00eda, le contest\u00e9, mi catolicismo hace tiempo que est\u00e1 obsoleto.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">\u00c1ngela sigui\u00f3 su camino, puso su Pepsi en la toalla que ten\u00eda tendida en la arena y se lanz\u00f3 al agua. Yo retom\u00e9 la pregunta: si el infierno exist\u00eda, no el m\u00edo sino el de Lucifer, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda salvarme de la condena eterna? Si hab\u00eda un Dios, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda ser digno de que fuera mi padre? Pens\u00e9 en el rey franc\u00e9s que decidi\u00f3 ser Protestante pues si Dios era Protestante ser\u00eda bienvenido en el cielo y si era Cat\u00f3lico ser\u00eda perdonado. Yo no ten\u00eda esa opci\u00f3n por ser ateo y adem\u00e1s no me apetec\u00eda hacer el c\u00e1lculo oportunista de ese rey. Sin respuesta clara, no s\u00e9 de d\u00f3nde me sali\u00f3 ponerme a cantar en silencio la canci\u00f3n hecha famosa por Doris Day. Que se joda, conclu\u00ed, lo que ser\u00e1, ser\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\">Regres\u00e9 a donde Juan Esteban dispuesto a seguir conversando. Si tienes raz\u00f3n y el infierno existe en la Tierra, me dijo, est\u00e1s jodido de antemano. Alzando la vista por encima del gent\u00edo, divis\u00e9 a \u00c1ngela saliendo del agua con el mo\u00f1o convertido en h\u00famedas hilachas, con venas de agua que se dibujaban en su cara, su barbilla, su cuello y sus hombros y se evaporaban antes de llegar a sus axilas y senos, dejando atr\u00e1s un rastro tenue de sal. No me importa, le dije a Juan Esteban, mientras apreciaba los muslos relucientes de ella, su figura amplia y maciza, un poco cuadr\u00e1. Juan Esteban me amonest\u00f3: m\u00edrame cuando te hablo. Le ped\u00ed disculpas y tom\u00e9 un sorbo grande de mi Medalla, acariciado por la brisa del mar.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Referencia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Joyce, James. A Portrait of the Artist as a Young Man. Wordsworth Editions Limited, 1992.<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7621,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;El infierno soy yo&quot; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;El infierno soy yo&quot; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea de las islas\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"trasdemar\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-04-19T17:56:10+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-04-19T17:56:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1952\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"2044\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\">\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"16 minutos\">\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/#website\",\"url\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/\",\"name\":\"trasdemar\",\"description\":\"Revista digital de Literaturas Insulares\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?s={search_term_string}\",\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG-2898-1.jpg\",\"width\":1952,\"height\":2044},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/#webpage\",\"url\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\",\"name\":\"\\\"El infierno soy yo\\\" Por Jos\\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2025-04-19T17:56:10+00:00\",\"dateModified\":\"2025-04-19T17:56:14+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/#\/schema\/person\/503e9aad32a05d7cc28787030b4f693e\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-infierno-soy-yo-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\"]}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/#\/schema\/person\/503e9aad32a05d7cc28787030b4f693e\",\"name\":\"Redacci\\u00f3n\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"http:\/\/1.gravatar.com\/avatar\/d2ac25c3f30a9c84b42491ac63a465ac?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Redacci\\u00f3n\"},\"sameAs\":[\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7620"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7620"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7620\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7622,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7620\/revisions\/7622"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7621"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7620"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}