{"id":7119,"date":"2024-12-01T16:47:48","date_gmt":"2024-12-01T16:47:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=7119"},"modified":"2024-12-01T16:47:52","modified_gmt":"2024-12-01T16:47:52","slug":"la-isla-de-las-abejas-por-ulises-martin-hernandez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/la-isla-de-las-abejas-por-ulises-martin-hernandez\/","title":{"rendered":"&#8220;La isla de las abejas&#8221; Por Ulises Mart\u00edn Hern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"381\" height=\"381\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-isla-de-las-abejas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7121\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-isla-de-las-abejas.jpg 381w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-isla-de-las-abejas-300x300.jpg 300w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-isla-de-las-abejas-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 381px) 100vw, 381px\" \/><figcaption>Cortes\u00eda Baile del Sol<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Presentamos en la Revista Trasdemar la colaboraci\u00f3n del autor Ulises Mart\u00edn Hern\u00e1ndez (La Laguna, Tenerife) Profesor Titular en el \u00e1rea de Did\u00e1ctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de La Laguna, a quien damos la bienvenida a nuestra revista. Compartimos un relato de su libro m\u00e1s reciente &#8220;<em>La isla de las abejas<\/em>&#8221; publicado por la editorial Baile del Sol, en su colecci\u00f3n &#8220;<em>Sitio de fuego<\/em>&#8220;, en este a\u00f1o 2024. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\">Ulises Mart\u00edn se doctor\u00f3 en Historia en 1988, con la lectura de la tesis\u00a0<em>Presencia y actividades extranjeras en Canarias (1880-1919)<\/em>, y en Ciencias de la Educaci\u00f3n en 1999, con la tesis\u00a0<em>Dise\u00f1o de materiales curriculares para la ense\u00f1anza de la Historia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\">Nuestro colaborador ha combinado su labor docente con la investigaci\u00f3n en archivos nacionales y extranjeros, entre ellos el Public Record Office y la British Library. Adem\u00e1s de su participaci\u00f3n en distintos congresos, es autor de los libros\u00a0<em>Presencia y actividades extranjeras en el Valle de La Orotava. 1880-1919<\/em>,\u00a0<em>Tenerife y el expansionismo ultramarino europeo. 1880-1919<\/em>,\u00a0<em>El comercio exterior canario. 1880-1919<\/em>,\u00a0<em>Los archivos en la ense\u00f1anza de la Historia<\/em>,\u00a0<em>Cien a\u00f1os de lucha portuaria<\/em>, ATIS TIRMA (Tenerife, 2021) entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\">Asimismo, Ulises Mart\u00edn ha publicado seis vol\u00famenes de relatos hist\u00f3ricos sobre temas canarios que van desde la Antig\u00fcedad Cl\u00e1sica hasta la conquista se\u00f1orial. Incluimos el relato en nuestra secci\u00f3n &#8220;<em>El invernadero<\/em>&#8221; de narrativa contempor\u00e1nea de las islas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\">Como se indica sobre el libro de Ulises Mart\u00edn Hern\u00e1ndez en el sitio web de <em>Baile del Sol<\/em>: &#8220;<em>Entre nosotros, insulares atl\u00e1nticos no menos desencantados que otros ciudadanos occidentales, pero profundamente desconocedores de su propia historia y con una identidad desdibujada, la memoria y el recuerdo constituyen las herramientas m\u00e1s poderosas -subversivas acaso- con las que generar una consciencia individual y colectiva, as\u00ed ha ocurrido al menos desde los tiempos de Cairasco y Viana<\/em>&#8220;.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los gavieros atalayaron sin \u00e9xito el horizonte y\u00a0ya no hubo quien pusiera freno a las especulaciones: unos dijeron que la Isla de las Siete\u00a0 Ciudades se encontraba hacia barlovento, otros que si entre las nubes del poniente hab\u00edan\u00a0 divisado la Isla de Brasil. No falt\u00f3 quien quisiera probar la legendaria miel de San\u00a0 Borond\u00f3n, conocido remedio a todos los males, y Manuel se vio obligado a proteger las\u00a0 colmenas del asalto de los m\u00e1s atrevidos<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:25px\"><strong>A <\/strong>medianoche embarc\u00f3 entre los \u00faltimos viajeros, con las cuatro colmenas bien cerradas\u00a0 para no perder las abejas y luego, una por una, las fue amarrando en el comb\u00e9s, junto a\u00a0 las bordas. Pronto se retir\u00f3 al rinc\u00f3n habilitado por el contramaestre, al raso, muy cerca\u00a0 de los grumetes, pero apenas pudo conciliar el sue\u00f1o y antes del amanecer ya se\u00a0 encontraba despierto, as\u00ed que volvi\u00f3 a las faenas de la cera y la limpieza de las\u00a0 herramientas. Una hora despu\u00e9s subi\u00f3 a la cubierta y observ\u00f3 que el \u00faltimo vestigio de\u00a0 tierra se hab\u00eda desvanecido; entonces decidi\u00f3 abrir las biqueras. Los enjambres levantaron el vuelo camino del horizonte mientras el buque se manten\u00eda al pairo, pero a\u00fan no hab\u00edan\u00a0 pasado tres horas cuando las primeras abejas regresaron desorientadas por las\u00a0 dimensiones inabarcables del oc\u00e9ano, sin haber tropezado una flor donde posarse.\u00a0 Entonces volvi\u00f3 a sumergirse en las bodegas, anduvo revolviendo botijas y calderos y\u00a0 cuando, por fin, hubo terminado regres\u00f3 a la cubierta para convidarlas con el alm\u00edbar de los meses ruines, el brumoso febrerillo o el septiembre riguroso y tard\u00edo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El gobernador se present\u00f3 a mediod\u00eda con la camisa limpia y un traje nuevo.&nbsp; Acudi\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de sus hijos y la se\u00f1ora gobernadora, toda la familia acicalada y dispuesta para el paseo del domingo. Cogidos de la mano se dirigieron a \u00e9l: -\u00bfCu\u00e1ntas se perdieron? -pregunt\u00f3 el se\u00f1or.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&#8211; Ninguna todav\u00eda. Sepa su merced que la abeja es el animal m\u00e1s inteligente de la&nbsp; creaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Pues alim\u00e9ntelas bien, que a\u00fan queda m\u00e1s de un mes para llegar a La Espa\u00f1ola. -\u00bfY mis matas, querido? -pregunt\u00f3 la gobernadora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Pronto las subir\u00e1n. Ya est\u00e1n en ello! -respondi\u00f3 el marido y dando la vuelta se&nbsp; encamin\u00f3 hacia la toldilla seguido por la mujer y las tres hijas, mientras el ni\u00f1o se quedaba atr\u00e1s queriendo saber, hipnotizado por el ir y venir de las abejas. La madre lo llam\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Josepe! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s? \u00a1Ven con nosotros! -pero la curiosidad pudo m\u00e1s: -Dime Manuel, \u00bfellas te conocen?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Por supuesto. Las abejas saben que soy su amigo. Pero ven, no tengas miedo\u2026 &#8211; y destapando el corcho le mostr\u00f3 la filigrana blanca de los panales nuevos, dorados por&nbsp; la miel, bajo el incesante bullir de los insectos. Luego, como si estuviera jugando,&nbsp; introdujo la mano desnuda dentro del tronco y sac\u00f3 un dedo untado de miel, sonri\u00f3 y se&nbsp; la dio a probar mientras las abejas revoloteaban a su alrededor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Por la tarde volvi\u00f3 con m\u00e1s preguntas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Manuel, \u00bft\u00fa crees que yo puedo ser amigo de las abejas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Claro que s\u00ed. A ellas les gusta hablar con todo el mundo, lo que pasa es que muy&nbsp; pocos les prestan atenci\u00f3n. Pero yo hablo con las abejas todos los d\u00edas. -\u00bfY qu\u00e9 te cuentan?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Seg\u00fan\u2026 a veces nos ponemos a hablar del tiempo, que si va a llover o no, que&nbsp; cu\u00e1nto va a durar el verano, esas cosas. Otras veces hablamos de la flor que m\u00e1s les gusta,&nbsp; de la miel que van a darme, de la cera m\u00e1s blanca&#8230; Siempre encontramos algo de lo que hablar. Por la ma\u00f1ana apenas tenemos tiempo de decirnos hola y adi\u00f3s porque est\u00e1n muy&nbsp; ocupadas, pero por la tarde, cuando salen a orearse, nos sentamos a conversar de cualquier&nbsp; cosa. Ayer mismo les cont\u00e9 que \u00edbamos a hacer un viaje muy largo a una isla donde no&nbsp; hay abejas, seg\u00fan dice el gobernador. Y que ellas ser\u00edan las primeras en llegar, eso les&nbsp; cont\u00e9.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00bfY qu\u00e9 te respondieron?<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Pues no les gust\u00f3 la idea. \u00bfHay flores en el mar?, me preguntaron. \u00bfDe qu\u00e9 vamos&nbsp; a vivir? Pero yo les dije que no se preocuparan porque Manuel cuidar\u00eda de ellas durante&nbsp; el viaje y que all\u00e1, en el para\u00edso, que no otra cosa es La Espa\u00f1ola, encontrar\u00edan las flores&nbsp; m\u00e1s hermosas del mundo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Por la ma\u00f1ana la cubierta se pobl\u00f3 de gente: el pasaje, los ni\u00f1os, la mujer del&nbsp; gobernador, todos andaban ocupados subiendo jardineras y macetas de las bodegas,&nbsp; mientras la tripulaci\u00f3n dejaba hacer de mala gana, sin poder ocultar su contrariedad ante&nbsp; aquella inesperada intromisi\u00f3n en sus dominios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Qu\u00edteme usted ese tiesto de ah\u00ed, se\u00f1ora, que no puedo largar la escota! -gritaba&nbsp; irritado uno de los marineros. M\u00e1s all\u00e1, sobre la regala, protestaba otro: -\u00a1No le estoy diciendo que se aparte. Que tengo que guindar el juanete! -\u00bfPero a d\u00f3nde va usted con esas matas? \u00bfNo ve que estoy levando el papahigo? Y as\u00ed transcurri\u00f3 toda la ma\u00f1ana, hasta que las plantas trepadoras y los&nbsp; rododendros, las cal\u00e9ndulas y los romeros, todas aquellas matas reci\u00e9n trasplantadas estuvieron colocadas en su sitio y el barco qued\u00f3 tapizado como una pradera flotante en&nbsp; alta mar. La idea hab\u00eda sido del gobernador:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Para que no se mueran de hambre! -repet\u00eda convencido. Hab\u00eda empe\u00f1ado su&nbsp; palabra ante la reina, el inter\u00e9s de la Corona estaba en juego, y ahora que lo hab\u00edan&nbsp; nombrado gobernador de La Espa\u00f1ola \u00e9l mismo se asegurar\u00eda de que las abejas llegaran&nbsp; vivas a su destino.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Josepe volvi\u00f3 por la tarde. Tra\u00eda cara de preocupaci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Dijo mi padre que esta noche habr\u00e1 tormenta. \u00bfEs verdad?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-S\u00ed, las abejas me lo han dicho. Todas han vuelto a su casa: \u00a1Bejita, bejita, entra&nbsp; en tu casita! As\u00ed les cant\u00e9 y volvieron todas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00bfY qu\u00e9 vas a hacer?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Los corchos est\u00e1n bien sujetos, ya lo comprob\u00e9. Ahora ay\u00fadame a cubrirlos, as\u00ed&nbsp; no se mojar\u00e1n cuando llueva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Pero, \u00bfy si les entra agua?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-M\u00e1s tarde les cerramos la puerta. En su casa est\u00e1n a salvo y las abejas lo saben.&nbsp; Por eso viven en ella; si no les gustara ya se habr\u00edan ido. No te preocupes. Qu\u00e9date aqu\u00ed&nbsp; y habla con ellas. Esa que ves en la entrada de la casa es la portera y se ocupa de cuidar a toda la familia. Cuando ve que alg\u00fan peligro amenaza la colmena enseguida se pone en&nbsp; guardia y da la voz de alarma. Ahora est\u00e1 vigilando, sabe que estamos aqu\u00ed y nos mira,&nbsp; pero est\u00e1 tranquila porque conf\u00eda en nosotros. \u00a1Bejita, bejita, entra en tu casita!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El temporal porfi\u00f3 toda la noche. Las olas rebasaron la borda y barrieron la&nbsp; cubierta. Manuel no se alej\u00f3 un instante de las colmenas, pero los nudos resistieron y a&nbsp; las seis de la ma\u00f1ana, cuando a\u00fan no hab\u00eda amanecido, el cielo por fin se despej\u00f3 y la mar&nbsp; qued\u00f3 completamente en calma. Con las primeras luces del d\u00eda una brisa de levante&nbsp; hinch\u00f3 las velas y el nav\u00edo dej\u00f3 atr\u00e1s el escenario de la tormenta. El grito del maestre&nbsp; convoc\u00f3 a zafarrancho, los marineros remendaron las aver\u00edas y pusieron en orden la&nbsp; embarcaci\u00f3n, la gobernadora, m\u00e1s resuelta que nunca, se pel\u00f3 las u\u00f1as enderezando&nbsp; tiestos, devolviendo la tierra perdida a las macetas, resucitando con mimos y caricias las&nbsp; matas que el temporal hab\u00eda dejado malheridas. A sus \u00f3rdenes se aplic\u00f3 el resto del pasaje&nbsp; con tanto br\u00edo que antes del mediod\u00eda ya luc\u00eda de nuevo la embarcaci\u00f3n como si nunca&nbsp; hubiera sufrido la furia de los elementos. Entonces son\u00f3 la llamada de uno de los grumetes,&nbsp; en voz alta, cantando:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Tabla, tabla! Se\u00f1or capit\u00e1n y maestre y buena compa\u00f1a, tabla puesta, vianda&nbsp; presta. \u00a1Viva el rey de Castilla por mar y por tierra! Quien le diera guerra, que le corten&nbsp; la cabeza; quien no dijere am\u00e9n, que no le den a beber. \u00a1Tabla en buen hora, quien no&nbsp; viniere que no coma!<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Y en un santiam\u00e9n se abalanzaron los marineros sobre los manteles, cada cual&nbsp; sentado en el suelo a su manera, con el cuchillo en la mano dispuestos a trinchar el&nbsp; pescado o un hueso revestido de nervios mal cocidos, mientras el capit\u00e1n y las autoridades&nbsp; despachaban aquella raci\u00f3n en mesa aparte, brindando a gusto con el mismo vino, viejo&nbsp; y ruin, pero menos bautizado. Antes de correr a la mesa, Manuel abri\u00f3 las biqueras y los&nbsp; enjambres se elevaron rodeando velas y jarcias, zumbando cada vez m\u00e1s alto en busca&nbsp; del sol.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Durante aquellos d\u00edas Josepe aprendi\u00f3 a hablar con las abejas: supo cuando ten\u00edan&nbsp; calor porque hac\u00edan la barba fuera de los corchos, si ten\u00edan fr\u00edo porque la portera apenas&nbsp; asomaba las antenas, descubri\u00f3 nidos y maestriles, supo las horas del d\u00eda con asombrosa&nbsp; exactitud observando la actividad de las abejas, aprendi\u00f3 a distinguir las viejas de las&nbsp; j\u00f3venes porque \u00e9stas, inseguras todav\u00eda, apenas se alejaban de la colmena. Una ma\u00f1ana&nbsp; los cuatro enjambres alzaron el vuelo y se perdieron de vista camino del horizonte.&nbsp; Manuel hizo las comprobaciones necesarias y fue en busca del gobernador:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Sepa su merced que las abejas han descubierto tierra -anunci\u00f3 sonriendo. -\u00bfC\u00f3mo se te ocurre? \u00a1Buena es esa! Si todav\u00eda nos quedan dos semanas de viaje&nbsp; para llegar a las Indias.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Pues se han marchado todas en busca de flores. Puede usted venir y ver\u00e1 que no&nbsp; le enga\u00f1o -respondi\u00f3 Manuel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Est\u00e1 bien. Vamos a ver qu\u00e9 dice el piloto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Subieron al alc\u00e1zar, tomaron la altura, uno estim\u00f3 dieciocho grados, otro dijo que&nbsp; veintisiete. Luego calcularon las leguas recorridas, que si trescientas, que si trescientas&nbsp; cincuenta. El piloto extendi\u00f3 las cartas de marear, localiz\u00f3 un punto perdido en medio de&nbsp; los vientos y proclam\u00f3, por fin:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Estamos aqu\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Pero si ah\u00ed no hay nada! \u00bfQu\u00e9 le dije yo a usted? -recrimin\u00f3 el gobernador a&nbsp; Manuel. Pero \u00e9ste, encogido de hombros, respondi\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Yo no s\u00e9 nada de mapas ni cuadrantes, pero cuando las abejas vuelvan esta tarde&nbsp; lo ver\u00e1 su merced. Ya le dije una vez que son muy inteligentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Cada cual volvi\u00f3 a sus quehaceres y no hubo m\u00e1s discusi\u00f3n, pero el asunto\u00a0 trascendi\u00f3 al pasaje y pronto se multiplicaron las conjeturas, los marineros cruzaron\u00a0 apuestas y todos hicieron sus c\u00e1balas. A media tarde regresaron las primeras abejas, unas\u00a0 cargadas con sus bolitas de polen, otras empolvadas como afanosas molineras, y una\u00a0 incontenible excitaci\u00f3n se desat\u00f3 a bordo. El gobernador no sal\u00eda de su asombro, la\u00a0 confusi\u00f3n se apoder\u00f3 del piloto que una vez y otra se abat\u00eda desesperado sobre los mapas persiguiendo en vano una se\u00f1al de tierra y hasta les daba la vuelta, esperando encontrar\u00a0 por el env\u00e9s lo que el anverso le negaba. Los gavieros atalayaron sin \u00e9xito el horizonte y\u00a0ya no hubo quien pusiera freno a las especulaciones: unos dijeron que la Isla de las Siete\u00a0 Ciudades se encontraba hacia barlovento, otros que si entre las nubes del poniente hab\u00edan\u00a0 divisado la Isla de Brasil. No falt\u00f3 quien quisiera probar la legendaria miel de San\u00a0 Borond\u00f3n, conocido remedio a todos los males, y Manuel se vio obligado a proteger las\u00a0 colmenas del asalto de los m\u00e1s atrevidos. Como privado del habla, Josepe contemplaba\u00a0 admirado el curso vertiginoso de los acontecimientos.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Pero aquel capricho de la naturaleza apenas dur\u00f3 tres d\u00edas, los vuelos inexplicables&nbsp; cesaron sin previo aviso y el piloto dej\u00f3 un testimonio inconfundible en sus cartas de&nbsp; marear:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-text-align-left\" style=\"font-size:25px\"><strong>+&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>Aqu\u00ed est\u00e1 la Isla de las Abejas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">De todas aquellas figuraciones sobrevivi\u00f3 un persistente recuerdo alimentado por\u00a0 el asombro y la voluntad indeclinable de querer saber. La vida retorn\u00f3 pronto a la\u00a0 normalidad y los d\u00edas volvieron a transcurrir iguales, prolongados uno tras otro hasta lo\u00a0 impensable por las faenas de a bordo, medidos puntualmente por los lamentos de las\u00a0 mujeres y las guardias nocturnas: \u00a1Ah de proa, alerta, buena guardia!, cantaban los pajes\u00a0cada media hora. Todas las tardes el contramaestre inspeccionaba las bodegas, un d\u00eda\u00a0 levant\u00f3 la veda de los ratones y fumig\u00f3 las curianas con sulfuros capaces de matar a un\u00a0 caballo. El capit\u00e1n pas\u00f3 revista a cuatro pedre\u00f1ales y dos arcabuces con los que hab\u00eda previsto responder a la amenaza de los corsarios, aquellos consumados emisarios del\u00a0 miedo que acechaban a los buques en alta mar, mientras Manuel se jugaba la vida\u00a0 trepando por las escalas para capturar dos enjambres nuevos que se hab\u00edan posado en el\u00a0 mastelerillo de la mayor. Cuando baj\u00f3 a la cubierta los santigu\u00f3 y se los entreg\u00f3 a Josepe\u00a0diciendo:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-Estos son tuyos. Ya has aprendido bastante y puedes cuidarlos -al ni\u00f1o se le&nbsp; encendieron los ojos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Gracias Manuel! -respondi\u00f3, y corri\u00f3 a amarrarlos junto a las colmenas. Durante un mes los vientos favorecieron la navegaci\u00f3n y las velas hab\u00edan lucido alegres y tripudas. Despu\u00e9s de la tormenta el piloto hab\u00eda interpretado correctamente las\u00a0 rumazones del horizonte, enderezado los rumbos y acertado en todas sus decisiones, pero\u00a0 ahora, de un modo inesperado, el buque se hab\u00eda detenido en alta mar como sujeto por\u00a0 una mano invisible. La calma duraba ya una semana y el agua y las provisiones comenzaron a agotarse. El s\u00e1bado, durante la oraci\u00f3n, frente al altar improvisado con\u00a0 im\u00e1genes y velas encendidas, el maestre ofici\u00f3 una salve y los marineros cantaron una\u00a0 letan\u00eda para conjurar el menosprecio del viento. La rogativa concluy\u00f3 con un ave mar\u00eda y\u00a0 despu\u00e9s de dar las buenas noches todos se fueron a dormir, salvo el capit\u00e1n y el\u00a0 gobernador, que hab\u00edan perdido el sue\u00f1o y deambulaban por la cubierta como dos\u00a0 penitentes. Manuel, en cambio, revisaba las colmenas sin dejar de silbar, contagiado por\u00a0 la mansedumbre de las abejas:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">-\u00a1Bejita, bejita, entra en tu casita!&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El domingo por la ma\u00f1ana se despertaron mareados por un aroma de jazmines y\u00a0 heliotropos. En ropa de cama subieron todos a trompicones, perdiendo en el camino calzas\u00a0 y chinelas, para ver lo que ocurr\u00eda. Josepe fue el m\u00e1s \u00e1gil y subi\u00f3 el primero, a\u00a0 continuaci\u00f3n llegaron la gobernadora y el resto del pasaje. Todos abrieron la boca,\u00a0 at\u00f3nitos, cuando pusieron el pie sobre la cubierta y miraron a su alrededor: la vegetaci\u00f3n\u00a0 de las jardineras y los tiestos hab\u00eda enloquecido durante la noche y una fronda insolente\u00a0 y vivaz cubr\u00eda el comb\u00e9s, mientras, un poco m\u00e1s all\u00e1, el alc\u00e1zar de popa se hab\u00eda\u00a0 transformado en una p\u00e9rgola de la que colgaba una espesa madreselva, y m\u00e1s arriba, por\u00a0 encima de sus cabezas, las hiedras se enredaban en los m\u00e1stiles y trepaban por los cabos. El continuado rigor de la calma y el aumento de la temperatura, desatada durante la noche\u00a0 al cruzar los umbrales del tr\u00f3pico, hab\u00edan obrado aquel prodigio. Profiriendo las\u00a0maldiciones propias del oficio, los marineros apartaban las ramas que entorpec\u00edan las maniobras, mientras la gobernadora se obstinaba en recordarles que tuvieran cuidado con\u00a0 las matas. Contra la voluntad de la se\u00f1ora hubo que cortar a machetazos un macizo de\u00a0 mara\u00f1uelas que ya colgaban por la borda, no fuera que treparan por \u00e9l la cangrejilla y los\u00a0 percebes. Manuel y Josepe retiraban las hojas y las flores que hab\u00edan cubierto los corchos,\u00a0 mientras los p\u00e1jaros constru\u00edan sus nidos en las ramas m\u00e1s altas y las abejas, m\u00e1s\u00a0 atareadas que nunca, zumbaban sin cesar.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El pasaje no tard\u00f3 en adaptarse al nuevo escenario: unos y otros hab\u00edan o\u00eddo\u00a0 historias asombrosas sobre el crecimiento de los \u00e1rboles o la multiplicaci\u00f3n de las\u00a0 cosechas bajo el clima sofocante del Caribe y pronto comprendieron que aquella repentina\u00a0fecundidad era un anticipo de lo que les aguardaba a su llegada. Las mujeres se mostraron incapaces de elegir entre tantas flores aquellas que quer\u00edan prender en sus cabellos y los\u00a0 hombres perd\u00edan el tiempo disputando de abonos y podas de invierno, de c\u00f3mo combatir\u00a0 las malas hierbas y ordenar los riegos. Cuando el gobernador se despert\u00f3, ya bien\u00a0 avanzada la ma\u00f1ana, no pudo dar cr\u00e9dito a lo que estaba contemplando, se frot\u00f3 los ojos,\u00a0 busc\u00f3 una explicaci\u00f3n entre sus acompa\u00f1antes y, como vio que todos se encog\u00edan de\u00a0 hombros, march\u00f3 hacia la proa y permaneci\u00f3 all\u00ed durante horas, aquejado de una\u00a0 melancol\u00eda enfermiza y brumosa, enhebrando a ratos seguidillas y rondones, un romance\u00a0 tras otro, como si aquella fragancia de alta mar le hubiera arrebatado el juicio. A \u00faltima\u00a0 hora una brisa mansa del noreste refresc\u00f3 la tarde y el buque, empavesado hasta las cofas\u00a0 de p\u00e1mpanos y flores, puso rumbo hacia el poniente.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Mart\u00edn habla con las abejas\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">lenguaje de las abejas<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"205\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMG-20241124-WA0002.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7120\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMG-20241124-WA0002.jpg 205w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMG-20241124-WA0002-195x300.jpg 195w\" sizes=\"(max-width: 205px) 100vw, 205px\" \/><figcaption>Ulises Mart\u00edn \/ Cortes\u00eda del autor para Trasdemar<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La vuelta al pasado es una de las respuestas con las que el hombre contempor\u00e1neo reacciona ante el progresivo desencantamiento del mundo, usando la expresi\u00f3n acu\u00f1ada por Max Weber. Frente a la crisis de las narrativas tradicionales (religiosas, ideol\u00f3gicas o tecno-cient\u00edficas), la cultura en su m\u00e1s amplia extensi\u00f3n y, con ella, la historia en sus diversos formatos, incluido el literario, constituyen mecanismos compensatorios que dotan de significaci\u00f3n a la existencia porque facilitan la comprensi\u00f3n de la realidad y la definici\u00f3n de los imaginarios identitarios, pero tambi\u00e9n porque el territorio del mito y la narrativa hist\u00f3rica se convierten en los \u00fanicos espacios donde a\u00fan es posible una forma de ser y de estar ya del todo incompatibles con el mundo actual.<\/p><p>Entre nosotros, insulares atl\u00e1nticos no menos desencantados que otros ciudadanos occidentales, pero profundamente desconocedores de su propia historia y con una identidad desdibujada, la memoria y el recuerdo constituyen las herramientas m\u00e1s poderosas -subversivas acaso- con las que generar una consciencia individual y colectiva, as\u00ed ha ocurrido al menos desde los tiempos de Cairasco y Viana.<\/p><p>Entre abril de 1483 (fin de la conquista de Gran Canaria) y mayo de 1494 (inicio de la conquista de Tenerife) transcurre una d\u00e9cada en la que sobresalen tres acontecimientos hist\u00f3ricos: el paso de Col\u00f3n por el archipi\u00e9lago en su primer viaje a Am\u00e9rica, la rebeli\u00f3n de los gomeros y la conquista de La Palma. Los tres hechos son reconstruidos literariamente en cuatro de los trece relatos contenidos en este volumen. Otros motivos claramente legendarios ubicados posiblemente en ese periodo, como las peripecias protagonizadas por el gomero Aguachiche, el moro Juan Camacho o la amazona palmera Guayanfanta entre otros, tambi\u00e9n han sido objeto de recreaci\u00f3n. Mujeres pioneras y desconocidas como Francisca de Gazmira e In\u00e9s Chemida son imaginadas por primera vez en sendos cuentos, como tambi\u00e9n lo han sido la regi\u00f3n de El Sus y sus pobladores en la vecina costa africana, siguiendo en este caso el rastro del viajero y ge\u00f3grafo Le\u00f3n el Africano. Por fin, la imaginaci\u00f3n del autor se despliega, casi del todo al margen de la tradici\u00f3n y la historiograf\u00eda, en relatos como La \u00faltima aventura de Don Quijote o La isla de las abejas.<\/p><cite><strong>EDITORIAL BAILE DEL SOL<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Enlace editorial: https:\/\/bailedelsol.org\/sitio-de-fuego\/684-martin-hernandez-ulises-la-isla-de-las-abejas.html<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la narrativa contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7121,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[22],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;La isla de las abejas&quot; Por Ulises Mart\u00edn Hern\u00e1ndez - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/la-isla-de-las-abejas-por-ulises-martin-hernandez\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;La isla de las abejas&quot; 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