{"id":6647,"date":"2024-07-17T18:00:59","date_gmt":"2024-07-17T18:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=6647"},"modified":"2024-07-17T18:01:03","modified_gmt":"2024-07-17T18:01:03","slug":"el-reconocimiento-por-jose-edgardo-cruz-figueroa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-reconocimiento-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/","title":{"rendered":"&#8220;El reconocimiento&#8221; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Cruz-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6648\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Cruz-768x1024.jpeg 768w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Cruz-225x300.jpeg 225w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Cruz-1152x1536.jpeg 1152w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Cruz.jpeg 1536w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption>Fotograf\u00eda cortes\u00eda del autor para Trasdemar<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Desde la Revista Trasdemar presentamos la nueva colaboraci\u00f3n del autor Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa (Puerto Rico), con el relato titulado \u201c<em>El reconocimiento<\/em>\u201d que incluimos en nuestra secci\u00f3n \u201c<em>Conexi\u00f3n Derek Walcott<\/em>\u201d de narrativa contempor\u00e1nea del Caribe. Nuestro colaborador es natural de San Juan y criado en El Fanguito y Barrio Obrero en Santurce. Tiene una Maestr\u00eda en estudios latinoamericanos con una concentraci\u00f3n en literatura e historia de Queens College-CUNY y un doctorado en ciencias pol\u00edticas del Graduate Center-CUNY. Su trabajo acad\u00e9mico ha sido publicado por Temple University Press, CELAC, Lexington Books y Centro Press y por varias revistas acad\u00e9micas. Su trabajo creativo ha sido publicado en las revistas Confluencia, Sargasso, Cruce, 80grados, Trasdemar, Alhucema, El Sol Latino, y el Latin American Literary Review. Una selecci\u00f3n de sus relatos est\u00e1 incluida en el libro<em> Formas lindas de matar<\/em> (Julio 2023)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>A lo mejor ten\u00eda pareja y era feliz, todav\u00eda viviendo en su apartamento en el Viejo San Juan. Pod\u00eda ser que regresaba de Europa y que la imagen de la torre Eiffel en su maleta no era una afectaci\u00f3n sino evidencia de que hab\u00eda estado en Francia. Era posible que trabajara en una organizaci\u00f3n sin fines de lucro o en una agencia del gobierno. Tal vez hab\u00eda ingresado en la filas del empresariado capitalista y ahora era millonaria.<\/p><p>De todas las posibilidades habidas y por haber solo una cobr\u00f3 forma concreta<\/p><cite><strong>JOSE EDGARDO CRUZ FIGUEROA<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:25px\">Para Arturo Mart\u00ednez, viajar a veces era como vomitar una comida envenenada. Era una experiencia desagradable, un despojo doloroso que produc\u00eda una sensaci\u00f3n de alivio. La espera en el aeropuerto, la ansiedad del abordaje, muchos hacin\u00e1ndose frente a la puerta de entrada como si esperar sentados significara que iban a perder su asiento, el enfado que se siente al ver tanta gente cargando con la casa a cuestas para no tener que pagar por la facturaci\u00f3n de sus maletas, o por temor a que se les pierdan, el terror que se le mete a uno por dentro cuando ve a un tipo de mil libras indic\u00e1ndote que estar\u00e1 a tu lado, desbord\u00e1ndose de su asiento para atacu\u00f1arte en el tuyo m\u00e1s de la cuenta; todo eso quedaba atr\u00e1s una vez el avi\u00f3n comenzaba su descenso, como queda atr\u00e1s un est\u00f3mago descompuesto al vomitar. Al tocar tierra y salir al terminal, la experiencia pasaba al olvido o tal vez se convert\u00eda en pie forzado para un cuento.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro, con el aterrizaje no paraba la cosa pues entonces tocaba bajar al \u00e1rea de los carruseles a esperar por las maletas. Ese era otro momento de ansiedad pasajera ante la posibilidad de que tu equipaje hubiese sido puesto en el avi\u00f3n incorrecto y en vez de llegar contigo a San Juan terminara dando vueltas incesantemente en un carrusel en Jamaica o en las Islas V\u00edrgenes o en los c\u00edrculos conc\u00e9ntricos que llevan del Purgatorio al Infierno. Eso le hab\u00eda pasado un par de veces pero sin mayores consecuencias que no tener un calzoncillo y una camiseta limpia que ponerse al d\u00eda siguiente. Las l\u00edneas a\u00e9reas eran muy eficientes haci\u00e9ndole llegar a los pasajeros las maletas mal puestas. Arturo una vez lleg\u00f3 a conocer a un tipo cuyo negocio era recoger maletas extraviadas para llev\u00e1rselas a sus due\u00f1os. En el capitalismo hasta la deficiencia m\u00e1s m\u00ednima en el funcionamiento de una corporaci\u00f3n pod\u00eda crear un hueco que lo rellenaba una nueva empresa.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de escribir la oraci\u00f3n anterior Arturo quiso borrarla. No quer\u00eda desviarse haciendo comentarios de tipo pol\u00edtico o social. Pero despu\u00e9s de achinar los ojos y apretar los dientes prosigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Por m\u00e1s efectivo que sea ese proceso de crear externalidades que se desdoblan para producir oportunidades econ\u00f3micas, el capitalismo se puede cagar en su madre en lo que a m\u00ed respecta, pens\u00f3. Despu\u00e9s de todo, la empresa de recuperar maletas que el tipo ese hab\u00eda creado le dio un suplemento salarial que no fue suficiente una vez perdi\u00f3 su trabajo regular. Es decir, lo que el capitalismo te da hoy, puede ser que ma\u00f1ana te lo quite.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Arturo esboz\u00f3 una sonrisa cargada de iron\u00eda al darse cuenta de lo que hab\u00eda hecho. El comentario que quer\u00eda evitar entr\u00f3 por la puerta de atr\u00e1s aunque no por ello resultaba menos evidente. Sab\u00eda que ese subterfugio no iba a enga\u00f1ar a nadie pero se conformaba con que sus lectores comprendieran que aunque no pod\u00eda prescindir de incursiones did\u00e1cticas en su narrativa, al menos pod\u00eda dejar claramente establecido que no le gustaba, que pensaba que la pr\u00e9dica pol\u00edtica o social no era una funci\u00f3n literaria.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, \u00bfc\u00f3mo dar cuenta de lo que le hab\u00eda pasado en su m\u00e1s reciente viaje si lo que iba a decir ten\u00eda que ver con su experiencia pol\u00edtica? La soluci\u00f3n a su dilema estaba en el recurso a la imaginaci\u00f3n, aunque todo lo que dijera tuviese un referente concreto en la realidad. Su amiga Ileana le hab\u00eda dicho que la capacidad amatoria era la fuerza que transitaba en su trabajo creativo. Pero ahora, \u00e9l no estaba interesado en desmenuzar una experiencia rom\u00e1ntica. Seg\u00fan ella, la isla era su met\u00e1fora y su teor\u00eda era volver a empezar. \u201cBueno seg\u00fan yo no\u201d, le dijo Ileana cuando ley\u00f3 el primer borrador de este relato, \u201cpues lo que hice fue citarte\u201d. Arturo hizo una mueca y decidi\u00f3 que independientemente de su origen, la descripci\u00f3n ten\u00eda relevancia inmediata. Era la esencia de lo que se propon\u00eda relatar al hablar del viaje que acababa de realizar. En este caso, su contexto era una mezcla de aeropuertos y nubes en el aire y la experiencia que hab\u00eda tenido contuvo la posibilidad de un comienzo nuevo aunque solo por un momento pues a fin de cuentas termin\u00f3 en nada.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cosa comenz\u00f3 en el aeropuerto de Orlando cuando not\u00f3 a una mujer con el pelo pintado de ese negro que en algunos casos termina con un matiz rojizo que revela su artificialidad. Estaba parada a distancia de los asientos en el \u00e1rea de entrada al avi\u00f3n, como si quisiera mantenerse al margen del resto de los pasajeros. Llevaba el pelo hasta los hombros. Sus cejas eran negras y no delataban el pasar del tiempo. Vest\u00eda de chaqueta y pantal\u00f3n blanco y sus zapatos, tambi\u00e9n negros como sus cejas, eran de taco bajo. No llevaba cartera ni maletita. Artur\u00f3 la not\u00f3 de pasada y no pens\u00f3 m\u00e1s. Bueno, quiz\u00e1s en su mente se registr\u00f3 un chin chin de reconocimiento pero fue tan breve como el chispazo de un encendedor que no prende. Todo esto qued\u00f3 grabado en su mente de modo sub-consciente.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">No sab\u00eda si pens\u00f3 en ella con familiaridad o con la atracci\u00f3n que le causaban pr\u00e1cticamente todas la mujeres maduras que le sal\u00edan al paso. Si en ese momento hubo un reconocimiento, fue vago e impreciso. Fue interesante que aunque estuvo en esa \u00e1rea de pasajeros por cuatro horas, esperando como ella por el avi\u00f3n que los llevara a San Juan, no volvi\u00f3 a notarla hasta que llegaron a la isla. No la vio entrar al avi\u00f3n pero estaba seguro que le toc\u00f3 un asiento en la parte de atr\u00e1s. \u00c9l estaba en la fila cuatro y fue de los primeros en salir. En ese grupo ella no estaba.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como sali\u00f3 r\u00e1pido del avi\u00f3n, lleg\u00f3 primero que nadie al carrusel para recoger su equipaje. Antes de que la cinta comenzara a girar vio llegar a la mujer. Ella se par\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l, otra vez a distancia de todos los que poco a poco se aglutinaron cerca del carrusel, lo cual quiz\u00e1s era un rasgo de su personalidad. Ah\u00ed fue que Arturo pens\u00f3 en ella con m\u00e1s detenimiento. Ahora estaba seguro que su mirada no era lujuriosa. Lo que sent\u00eda era la curiosidad que genera un recuerdo d\u00e9bil e inesperado. Lo que buscaba era un reconocimiento pleno, una reconstrucci\u00f3n cabal del candungo de experiencias con las que asociaba a esa mujer que esperaba con \u00e9l que la cinta empezara a moverse para ponerle punto final al viaje y escribir la primera oraci\u00f3n del recuento de su estancia. En esa primera oraci\u00f3n, Arturo quiso escribir el nombre de ella pero no lo recordaba.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arturo estaba seguro que la mujer hab\u00eda estado afiliada al Partido Socialista Puertorrique\u00f1o durante los a\u00f1os 70. No estaba seguro si era Peruana o de Bolivia pero sus rasgos eran claramente ind\u00edgenas. La recordaba con el pelo lacio m\u00e1s largo que ahora pero sin las muestras de deterioro que causan los a\u00f1os y el uso cont\u00ednuo de tintes para ocultar las canas. En esa \u00e9poca fumaba constantemente y estaba un poquito jorobada. Esa mala postura no le quitaba en nada su encanto. Ahora se ve\u00eda m\u00e1s enderezada. La mir\u00f3 varias veces, cambiando la vista cuando sus miradas se cruzaban. Luchaba por convencerse que era ella: una muchacha chaparrita que quiz\u00e1s se llamaba Paula. Pens\u00f3 decirle: yo te conozco pero no me acuerdo de tu nombre, a ver qu\u00e9 pasaba. Debati\u00f3 si se le acercaba o no y al voltearse para mirarla ya no estaba. Gir\u00f3 su cuerpo en rotaci\u00f3n completa y al cerrar el c\u00edrculo la vio a su izquierda recogiendo su maleta. Era una maleta de veinticinco pulgadas forrada con una tela finita como la de una cortina transl\u00facida, ilustrada con im\u00e1genes de distintos lugares, incluyendo la imagen de la torre Eiffel. Ese detalle le pareci\u00f3 cursi. Halando la maleta se dirigi\u00f3 a la salida mirando solo hacia el frente. Cuando Arturo agarr\u00f3 la suya y sali\u00f3 del terminal, la busc\u00f3 con la vista. Exclam\u00f3 para s\u00ed, \u00a1diablo, desapareci\u00f3 bien r\u00e1pido!<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfQu\u00e9 significaba reconocer a alguien? Estudiando a Plat\u00f3n, Arturo hab\u00eda aprendido que la palabra \u201crep\u00fablica\u201d, en su origen grecolatino, se refer\u00eda a la <em>res publica <\/em>o la cosa p\u00fablica o popular, es decir, lo que le pertenece al estado o al pueblo. En ese sentido, <em>re<\/em>conocer era \u201cconocer la cosa\u201d, y en este caso la cosa pod\u00eda ser p\u00fablica o privada. Conocer, en su sentido b\u00edblico, implicaba intimidad sexual, lo que convert\u00eda \u201cla cosa\u201d, al reconocerla, en p\u00fabica, si el sentido de \u201cre\u201d era \u201cincidir de nuevo\u201d, en vez de \u201cla cosa\u201d.&nbsp; De manera que en nuestros d\u00edas, <em>reconocer<\/em> pod\u00eda entenderse como recuperar o repetir la experiencia del amor sexual.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Nada de esto le aplicaba a la mujer que pudo llamarse Paula. La relaci\u00f3n de Arturo con ella hab\u00eda sido fugaz y estrictamente pol\u00edtica. Nunca supo nada m\u00e1s all\u00e1 de su origen natal y su nombre, que ahora olvidaba. Si la reconoc\u00eda era solo porque la hab\u00eda visto antes en aquellos d\u00edas de izquierdismo que hoy eran, de seguro para \u00e9l y quiz\u00e1s para ella tambi\u00e9n, cosa del pasado; un recuerdo m\u00e1s distante que la distancia que lo separaba del momento actual.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al salir del aeropuerto, Arturo sigui\u00f3 pensando en ella. Se convenci\u00f3 de que fue mejor no acerc\u00e1rsele pues \u00e9l pod\u00eda haber sido la causa de una experiencia desagradable. No porque le hubiese causado alg\u00fan da\u00f1o sino m\u00e1s bien porque representaba un dolor pol\u00edtico como el que revel\u00f3 padecer Meyer Shapiro al confesar que lo \u00fanico que sent\u00eda en la vida era el fracaso del socialismo. Hablarle presupon\u00eda que ambos iban a reaccionar complacidos de verse, de reconocerse despu\u00e9s de tanto tiempo. Eso a su vez presupon\u00eda que evocar\u00edan un recuerdo placentero lo cual, dada la experiencia desgraciada del izquierdismo puertorrique\u00f1o, no se pod\u00eda dar por sentado. Hab\u00eda una posibilidad de que la flama de esperanzas y objetivos ut\u00f3picos que les hab\u00eda encendido todav\u00eda ardiera. Pero para Arturo eso era un prospecto nulo. Para ella, qui\u00e9n sabe. Si Arturo hab\u00eda cambiado, no era razonable que \u00e9l esperara que ella siguiera siendo la misma, aunque le constaba que hab\u00eda gente del movimiento que por creer que un radicalismo menguado por la experiencia y los a\u00f1os era una traici\u00f3n, no aceptaban esa posibilidad para ellos ni para nadie. Cuando le\u00edan su relatos, algunos de esos dec\u00edan con desprecio, \u201cMira \u00e9ste, se cree que es Elia Kazan, usando la ficci\u00f3n para redimir sus pecados\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro, al saludarse, ambos pod\u00edan haber fingido una excitaci\u00f3n moment\u00e1nea. Pod\u00edan haber compartido dos o tres palabras marcadas por esas sonrisas falsas que a veces la gente exhibe frente a una c\u00e1mara. Luego, cada cual pod\u00eda haber seguido su rumbo sin acordar volverse a ver; que fue lo que pas\u00f3 <em>sans <\/em>el saludo, las palabras y la sonrisa. Lo que hubo fue un acuerdo t\u00e1cito, asumido unilateralmente por Arturo, de que esa ma\u00f1ana en el aeropuerto ser\u00eda recordada como una oportunidad perdida para reconocer a una figura del pasado. Total, era un reconocimiento que Arturo no necesitaba. As\u00ed, su sentido de p\u00e9rdida fue intenso pero pasajero. Le molestaba dejar pasar oportunidades que promet\u00edan aventura, placer o romance, pero en este caso no ve\u00eda c\u00f3mo nada de eso pod\u00eda ser la secuela del reconocimiento de la mujer que pudo llamarse Paula. Aceptar que su mente lo embaucaba, prometi\u00e9ndole cosas que no era razonable esperar, no preven\u00eda que sus ideas locas salieran corriendo de su cabeza buscando la meta de una fantas\u00eda irrealizable. Esta vez lo hizo y las ideas locas que elucubr\u00f3 al ver a la misteriosa se quedaron pasmadas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo el tiempo de espera por las maletas, ella port\u00f3 una expresi\u00f3n fuerte, con el ce\u00f1o fruncido como si estuviera enojada. Quiz\u00e1s era una expresi\u00f3n de desagrado al ver que reconoc\u00eda a un militante del pasado izquierdista que ella prefer\u00eda olvidar. Eso era, por supuesto, una proyecci\u00f3n por parte de Arturo. Reconoci\u00f3 que su visi\u00f3n pesimista iba a determinar su decisi\u00f3n\u2013\u2013por lo cual terminar\u00eda haci\u00e9ndole caso omiso a la mujer\u2013\u2013y eso no le agradaba. Pero a saber, \u00bfcu\u00e1l habr\u00eda sido el fin de acerc\u00e1rsele si despu\u00e9s de un intercambio breve se iban a desaparecer el uno del otro? Arturo pens\u00f3 en la escena final de <em>12 Angry Men<\/em>, cuando el viejo y Henry Fonda, finalmente y al cabo de horas deliberando en un cuarto cerrado, se introducen, intercambian sus nombres y despu\u00e9s de una pausa torpe, cada cual sigue por su lado. En su caso, \u00bfqu\u00e9 clase de reconocimiento habr\u00eda sido ese, si en efecto le hubiese pasado lo mismo con la mujer que una vez quiz\u00e1s hab\u00eda sido su compa\u00f1era de militancia? No hubiese valido la pena decirle me acuerdo de t\u00ed si de ah\u00ed no iban a llegar a ninguna parte. Pero, \u00bfno hab\u00eda un punto medio entre los extremos de un reconocimiento hondo y significativo y otro llano y completamente vacuo? A veces Arturo pensaba como Raskolnikov, incapaz de situarse entre Superm\u00e1n y una cucaracha. Pero todo esto segu\u00eda siendo un ejercicio fant\u00e1stico, especulaci\u00f3n por su parte, otro giro de la visi\u00f3n negativa que proyectaba.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">A pesar de que no estaba inspirado por el deseo, Arturo no pudo evitar auscultarla m\u00e1s all\u00e1 de su chaqueta y pantal\u00f3n blanco. No ten\u00eda cintura pero su forma era agradable. Sus nalgas luc\u00edan planas pero eso quiz\u00e1s era una ilusi\u00f3n \u00f3ptica causada por sus pantalones holgados. De sus pechos no se pod\u00eda decir nada en la distancia. Sus ojos negros, que enmarcados por aquel ce\u00f1o fruncido proyectaban furia, quiz\u00e1s eran en realidad un velo que ocultaba un cerebro febril, lleno de ideas profundas. No la vio sonre\u00edr pero imagin\u00f3 que sus dientes permanec\u00edan blancos quiz\u00e1s porque hab\u00eda dejado de fumar. Not\u00f3 que sus manos no suger\u00edan los mismos a\u00f1os que su figura revelaba.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Decidi\u00f3 con rapidez pasar a otra cosa menos superficial y m\u00e1s relevante. No era que le preocupara ser acusado de sexista al enfocarse en los rasgos f\u00edsicos de la mujer enigma pues aunque no lo animaba el deseo tampoco cre\u00eda que en caso que fuese as\u00ed era correcto estigmatizarlo. Tampoco se trataba de cambiar el tema para pensar en el capitalismo y sus vainas. Quer\u00eda moverse a algo m\u00e1s agradable. Quiz\u00e1s ella se habr\u00eda alegrado de reconocerlo. A lo mejor era una mujer distinta a la que \u00e9l hab\u00eda conocido. Pod\u00eda ser que ambos estuviesen en sinton\u00eda, que el reconocimiento iba a ser una vuelta pero a un punto de partida diferente al original. Quiz\u00e1s desde ese nuevo punto de encuentro, producto de procesar sus experiencias de modo similar, habr\u00edan descubierto que estaban en una destinaci\u00f3n com\u00fan y parecida para ambos. Cuando pens\u00f3 eso, ya la experiencia negativa del viaje\u2013\u2013el retraso, la espera, la ansiedad del abordaje, la gente abarrotando con sus cosas todos los espacios del avi\u00f3n, el tipo de mil libras\u2026 todo eso se hab\u00eda disuelto y se sent\u00eda aliviado. Hasta la idea del v\u00f3mito, que por repulsiva otro la habr\u00eda removido de su cuento, le pareci\u00f3 alegre, si es posible imaginar tal cosa, y purificante.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Permanec\u00eda inquieto por una duda. Tal vez como Arturo, la mujer que pudo llamarse Paula estaba dispuesta a volver a empezar. Como \u00e9l, quiz\u00e1s quer\u00eda ser una persona nueva y ansiaba encontrarse con otros que tuvieran las mismas coordenadas, reconocerse en ellos para no sentirse sola y aislada. Quiz\u00e1s en efecto hab\u00eda dejado de fumar. A lo mejor ten\u00eda pareja y era feliz, todav\u00eda viviendo en su apartamento en el Viejo San Juan. Pod\u00eda ser que regresaba de Europa y que la imagen de la torre Eiffel en su maleta no era una afectaci\u00f3n sino evidencia de que hab\u00eda estado en Francia. Era posible que trabajara en una organizaci\u00f3n sin fines de lucro o en una agencia del gobierno. Tal vez hab\u00eda ingresado en la filas del empresariado capitalista y ahora era millonaria.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">De todas las posibilidades habidas y por haber solo una cobr\u00f3 forma concreta. Al salir del terminal ella ya no estaba. El significado de ese encuentro trunco se le escapaba excepto como sujeto de especulaci\u00f3n. Quiz\u00e1s ella iba camino a su casa pensando lo mismo que Arturo, albergando sentimientos mixtos, segura de haberlo reconocido, lamentando no hab\u00e9rsele acercado o suspirando con alivio por haber evitado un encuentro que habr\u00eda revivido un trauma. Quiz\u00e1s como \u00e9l, al llegar a su apartamento escribir\u00eda un cuento para procesar la experiencia de su llegada, a lo mejor deseando que Arturo lo leyera una vez fuera publicado. Arturo estuvo pendiente por varios meses sin resultado. Solo le quedaba la convicci\u00f3n de que para uno conocerse tiene que confrontarse con el otro y en este caso hab\u00eda dejado pasar una oportunidad para confirmar si ella y \u00e9l eran \u201cellos\u201d o \u201cnosotros\u201d. \u00bfPodr\u00eda ser Paula (si en efecto ese era su nombre) un espejo que le habr\u00eda permitido reconocerse al reflejarle? Arturo concluy\u00f3 que nunca lo sabr\u00eda, a menos que las vueltas del mundo una vez m\u00e1s lo colocaran frente a ella para reconocerse en otro sitio y desde otro lugar. En otro sitio que pod\u00eda ser un espacio sin geograf\u00eda, delineado en un mapa de ideas nuevas. Desde otro lugar que tal vez ser\u00eda el inicio de otra vida, otra forma de reconocimiento. Esa idea le hizo recuperar el aliento. Era una fuente de esperanza aunque la raz\u00f3n le dijera, de forma callada, que en verdad tal vez era una fantas\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6648,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;El reconocimiento&quot; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/el-reconocimiento-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;El reconocimiento&quot; 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