{"id":5863,"date":"2024-01-03T21:13:05","date_gmt":"2024-01-03T21:13:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=5863"},"modified":"2024-01-03T21:13:07","modified_gmt":"2024-01-03T21:13:07","slug":"viaje-en-tren-por-jose-edgardo-cruz-figueroa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/viaje-en-tren-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/","title":{"rendered":"&#8220;Viaje en tren&#8221; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"802\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-802x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5864\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-802x1024.jpg 802w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-235x300.jpg 235w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-768x981.jpg 768w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-1203x1536.jpg 1203w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-1604x2048.jpg 1604w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2793-scaled.jpg 2005w\" sizes=\"(max-width: 802px) 100vw, 802px\" \/><figcaption>Fotograf\u00eda cortes\u00eda del autor para Trasdemar<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:31px\">Desde la Revista Trasdemar compartimos la nueva colaboraci\u00f3n del autor Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa (Puerto Rico), con el relato titulado &#8220;Viaje en tren&#8221; que incluimos en nuestra secci\u00f3n &#8220;<em>Conexi\u00f3n Derek Walcott<\/em>&#8221; de narrativa contempor\u00e1nea del Caribe. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\">Nuestro colaborador es natural de San Juan y criado en El Fanguito y Barrio Obrero en Santurce. Tiene una maestr\u00eda en estudios latinoamericanos con una concentraci\u00f3n en literatura e historia de Queens College-CUNY y un doctorado en ciencias pol\u00edticas del Graduate Center-CUNY. Su trabajo acad\u00e9mico ha sido publicado por Temple University Press, CELAC, Lexington Books y Centro Press y por varias revistas acad\u00e9micas. Su trabajo creativo ha sido publicado en las revistas Confluencia, Sargasso, Cruce, 80grados, Trasdemar, Alhucema, El Sol Latino, y el Latin American Literary Review. Una selecci\u00f3n de sus relatos est\u00e1 incluida en el libro <em>Formas lindas de mata<\/em>r (Julio 2023)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La imagen desapareci\u00f3 al instante, desplazada de mi campo visual como un <em>flash<\/em> gracias a la velocidad del tren. M\u00e1s adelante vi un peque\u00f1o lago, de agua tan lisa como un plato, con reflejos de luz sobre la superficie que le daban una textura a la misma vez quieta y ondulada, sobre la cual reposaban escombros de \u00e1rboles que parec\u00edan cad\u00e1veres a medio sumergir<\/p><cite><strong>JOSE EDGARDO CRUZ FIGUEROA<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:25px\">El tren es mi forma favorita de viajar. No soy tan viejo como para haber viajado en tren en Puerto Rico y cuando se inaugur\u00f3 el tren urbano ya hac\u00eda tiempo que no viv\u00eda en la isla. Creo haberlo cogido de Rio Piedras a la parada 26 una vez hace miles de a\u00f1os pero no recuerdo los pormenores. El tren pudo haber sido algo importante a pesar del tama\u00f1o de la isla. Despu\u00e9s de todo, el subway de Nueva York, al igual que el metro de Madrid y el de Washington, D.C., es una red extendida a trav\u00e9s de un peque\u00f1\u00edsimo espacio. En contraste, el tren urbano es un adefesio de alcance muy limitado. El sistema de Puerto Rico, y llamarlo \u201csistema\u201d es desproporcionado, no se presta para viajar absorto en una lectura, para meditar sobre el significado de la vida o simplemente para so\u00f1ar despierto, para divagar. Yo recuerdo haber le\u00eddo <em>La Habana para un infante difunto<\/em> yendo parriba y pabajo en el n\u00famero seis de la l\u00ednea de la Avenida Lexington, desde la estaci\u00f3n de la calle Spring hasta Pelham Bay Park en el Bronx. Las distancias en el tren urbano son tan cortas que no te da ni para leer un paqu\u00edn o un cuento corto, que decir una novela, a menos que vayas de un punto cualquiera a otro setecientas mil veces.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Cuando viajo en tren lo \u00fanico que me pone como un g\u00fcav\u00e1 es la gente que habla por tel\u00e9fono a toa boca o aquellos que les da por entablar conversaciones cuya banalidad es directamente proporcional al volumen alto en que las llevan a cabo. Mientras m\u00e1s duro hablan m\u00e1s grandes son las estupideces que comparten. El tren es como las bibliotecas, donde el ruido m\u00e1s m\u00ednimo, la distracci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a, es suficiente para sacarlo a uno de quicio. Para disfrutar de un tren el silencio tiene que ser absoluto, como el de un cementerio a medianoche. Si no es as\u00ed, es imposible leer, reflexionar, imaginar que est\u00e1s en una nube cantando b\u00e1jate de esa nube y ven aqu\u00ed a la realidad, porque la realidad solo se puede apreciar desde lo imposible, desde lo fant\u00e1stico, desde las nubes del silencio.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A mi regreso de Madrid, en el tren de camino a Albany, una do\u00f1a le pregunt\u00f3 a la muchacha en la fila frente a m\u00ed si se pod\u00eda sentar a su lado. La muchacha dijo c\u00f3mo no. Por lo general, la persona que pide permiso se sienta y ah\u00ed termina el intercambio. Cuando a m\u00ed me ha pasado me limito a hacer un gesto con la mano que le dice a la persona el asiento es suyo. Muy pocas veces les digo algo para que no se sientan invitados a entablar conversaci\u00f3n. Con la do\u00f1a no fue as\u00ed. Primero hizo una llamada. Al principio no sab\u00eda si hablaba con la muchacha de al lado pero cuando dijo nos vemos m\u00e1s tarde supe que estaba hablando por el celular. La cosa no par\u00f3 ah\u00ed. En las contestaciones a las preguntas de la do\u00f1a, yo percib\u00ed un dejo de nerviosismo, de renuencia de parte de la muchacha e imagin\u00e9 su risa sin ganas como la ilustra el emoji de la carita que sonr\u00ede con los dientes apretados. La do\u00f1a dijo que estaba contenta de tener alguien con quien hablar y yo dije me jod\u00ed. Pens\u00e9 que era una de esas personas que son totalmente incapaces de darse cuenta de su impertinencia. Despu\u00e9s de cada respuesta monosil\u00e1bica de la muchacha, la do\u00f1a profer\u00eda otra pregunta o comentario como si no pudiera plantearse que la parquedad de la chica significaba que no estaba interesada en seguir conversando. Yo intentaba leer y no pod\u00eda concentrarme por la ch\u00e1chara de la do\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando llegamos a Yonkers, la do\u00f1a se call\u00f3. Era claro que la chica no quer\u00eda conversar pues entre Yonkers y Croton-Harmon no dijo nada. Silencio que responde a silencio dice m\u00e1s que las palabras \u00e1speras de un desaire. Yo estaba ensimismado en mi lectura y el embrujo de las p\u00e1ginas se rompi\u00f3 cuando escuch\u00e9 la voz de la do\u00f1a. Ahora le hac\u00eda una pregunta que era a la vez un comentario a la se\u00f1ora de la fila contigua. La se\u00f1ora le contest\u00f3 con amabilidad e intercambiaron risas. \u00a1Maldita sea!, dije yo. \u00a1Esta do\u00f1a no se da por vencida! Solt\u00e9 el libro con rabia y mir\u00e9 por la ventana. Al otro lado de la v\u00eda, en una pradera, atisb\u00e9 a un joven venado, trigue\u00f1o como un pan reci\u00e9n horneado, tieso como una estatua. La piel le brillaba y los ojos reflejaban asombro, quiz\u00e1s ante el sonido del tren sobre los rieles. La imagen desapareci\u00f3 al instante, desplazada de mi campo visual como un <em>flash<\/em> gracias a la velocidad del tren. M\u00e1s adelante vi un peque\u00f1o lago, de agua tan lisa como un plato, con reflejos de luz sobre la superficie que le daban una textura a la misma vez quieta y ondulada, sobre la cual reposaban escombros de \u00e1rboles que parec\u00edan cad\u00e1veres a medio sumergir. La do\u00f1a me hac\u00eda envidiar a los \u00e1rboles, ah\u00ed tirados, flotando sin otro prop\u00f3sito que disfrutar del silencio del agua. El tren pit\u00f3 con fuerza y entonces me di cuenta que la do\u00f1a ya no hablaba. Cansada de su silencio trat\u00f3 de entablar conversaci\u00f3n con la se\u00f1ora de al lado. La se\u00f1ora se volte\u00f3 y sigui\u00f3 mirando una pel\u00edcula en su ordenador, despu\u00e9s de ponerse los aud\u00edfonos. Su se\u00f1al no pod\u00eda ser m\u00e1s clara y dec\u00eda en c\u00f3digo cort\u00e9s, d\u00e9jeme quieta. Yo regres\u00e9 a mi libro con benepl\u00e1cito cantando <em>no me moleste mosquito\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando est\u00e1bamos llegando a Albany se me meti\u00f3 algo en la nariz que me hizo estornudar. No importa cuan apretada est\u00e9 mi boca contra mi brazo, mis estornudos son estruendosos. La gente que me conoce se r\u00eden por el alboroto que causo. En el tren, nadie reaccion\u00f3 excepto la do\u00f1a que sin siquiera tenerme de frente o a su lado respondi\u00f3 con un <em>God<\/em> <em>bless<\/em> <em>you<\/em>. Yo no le di las gracias. Segu\u00ed leyendo mi libro pero no por mucho tiempo pues a los pocos minutos de echarme la bendici\u00f3n reanud\u00f3 su mon\u00f3logo. Me imagin\u00e9 a la muchacha asintiendo en silencio y volteando la cara para disuadir a la do\u00f1a de su empresa. Si fue as\u00ed, no tuvo \u00e9xito pues ella segu\u00eda hablando. Volv\u00ed a mirar por la ventana y vi a otro venadito trigue\u00f1o y sutil, pero al pasar el tren \u00e9ste sali\u00f3 corriendo asustado. Despu\u00e9s surgi\u00f3 la imagen de un peque\u00f1o parcho de flores que parec\u00eda una alfombra anaranjada sobre un piso verde. La belleza de la naturaleza era corrompida por rieles mohosos y maderas podridas tiradas de cuando en cuando a la vera del trayecto. A un lado del tren, naturaleza, casas y materiales de construcci\u00f3n abandonados a su suerte y del otro, la estela majestuosa y reluciente del R\u00edo Hudson al que ve\u00eda como una versi\u00f3n m\u00e1s ancha del R\u00edo Grande de Lo\u00edza.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">La do\u00f1a dej\u00f3 de hablarle a la muchacha, sac\u00f3 el celular e hizo otra llamada. Ya no pod\u00eda leer. Ante mis ojos el paisaje se mov\u00eda como un microfilme se mueve cuando uno le da hacia adelante. Yo me mov\u00eda desde un punto fijo al igual que el paisaje. El verdor era intenso pero no tan variado como el verdor de Puerto Rico. Vi una mata de amapolas a la orilla del r\u00edo. El amarillo de una casa constru\u00edda con piedras de r\u00edo y ladrillos hac\u00eda un bonito contraste con las plantas y los \u00e1rboles que le rodeaban. Un complejo de apartamentos pintado de rojo y gris era obviamente de construcci\u00f3n reciente pues a su alrededor no hab\u00edan \u00e1rboles. En una piedra del r\u00edo un Egret posaba como una figura de porcelana. A su lado se congregaba una familia de patos Mallard. Por el <em>PA<\/em> <em>system<\/em> una voz dijo que el tren ten\u00eda que reducir la velocidad para darle tiempo a una vaca que cruzaba la v\u00eda. En la estaci\u00f3n de Pougkeepsie una se\u00f1ora sentada en una banca de hierro se maquillaba. Era un intento in\u00fatil de ocultar lo que los a\u00f1os revelaban. Despu\u00e9s de pintarse los labios, se pas\u00f3 una mota por las mejillas y la nariz, y procedi\u00f3 a circunvalar sus ojos con <em>eyeliner<\/em>, sin entender que el destino es m\u00e1s fuerte que el maquillaje, que la belleza f\u00edsica solo perdura en las obras de arte. Enfrente m\u00edo, en el marca p\u00e1ginas que hab\u00eda comprado en El Prado, estaban La Tres Gracias confirm\u00e1ndomelo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El tren reanud\u00f3 su marcha. Entre un pito y otro, se o\u00eda el murmullo de la do\u00f1a intercalado por los monos\u00edlabos de la muchacha. Ya faltaba una hora de viaje. Decid\u00ed ponerme unos tapones en los o\u00eddos, guardar mi libro, y seguir mirando el paisaje. Si hac\u00eda una abstracci\u00f3n del tiempo y el espacio, este viaje en tren pod\u00eda haberlo hecho en Puerto Rico. Esa era una memoria de la isla que no ten\u00eda y que me hac\u00eda falta. Al llegar a Hudson, la do\u00f1a reanud\u00f3 su perorata con vigor. Que si miraba el programa tal los martes y el programa m\u00e1s cual los mi\u00e9rcoles, que ten\u00eda hambre, que si las galletitas Oreo eran sus favoritas, joder que sarta de nimiedades interrumpiendo mis desvar\u00edos. La do\u00f1a me record\u00f3 un di\u00e1logo de una pel\u00edcula de Luis Estrada: <em>una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa <\/em>que es una manera de decir algo sin decir nada. Entonces vi helechos y petroglifos, matas creciendo en el agua cuyas hojas parec\u00edan de yagrumo, vi g\u00fcajanas y ceibas, \u00e1rboles de bamb\u00fa al lado de palos de panas, casas de madera con techos de dos aguas, cotorras conversando con halcones, hicacos y manzanas, pi\u00f1as en los \u00e1rboles, peras en la tierra, y un tren cargado de ca\u00f1a en la v\u00eda que atravesaba la calle Sagrado Coraz\u00f3n en el Fanguito. Pens\u00e9: la virtud no est\u00e1 en la pureza sino en la mezcla. As\u00ed era la realidad que constru\u00eda mientras trataba de elevarme por encima de las palabras insulsas de la do\u00f1a: una realidad donde se pod\u00edan comparar chinas con botellas; desde la cual pod\u00eda imaginar un viaje en el que dos tiempos distintos y dos lugares ajenos uno del otro se entrelazaban.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Ya no aguantaba la voz inculta de la do\u00f1a diciendo cosas como <em>I<\/em> <em>should<\/em> <em>never<\/em> <em>have<\/em> <em>went<\/em>. Su acento de Brooklyn me daban ganas de mofarme. Ese impulso me dio verg\u00fcenza. Regres\u00e9 a Puerto Rico. Caminando de la Matienzo hasta la Sagrado Coraz\u00f3n por la v\u00eda, le di patadas a las piedras en el camino. Lo \u00fanico que permanec\u00eda del tren de anta\u00f1o era la superficie pulida de los rieles brillando en el sol, a\u00f1orando el contacto con las ruedas que una vez los hizo chirriar. La do\u00f1a locuaz se me par\u00f3 de frente con su cuerpo rotundo, esta vez callada y dici\u00e9ndome con la mirada que la dejara pasar. Era rubia y ten\u00eda el pelo recogido. Portaba una blusa negra con estampados de color y un pantal\u00f3n blanco de tela fina adornado por bioformas de un rojo estridente. Quise tirarla por la ventana y verla estrellarse en la cuneta inmensa que recog\u00eda la lluvia y as\u00ed manten\u00eda secos los rieles y proteg\u00eda las ruedas del agua. Al moverme para que pasara desvi\u00e9 la vista y not\u00e9 que ten\u00eda una capa de polvo amarillo en los zapatos. Afuera el sonido de la lluvia era estruendoso, un repique alborotado de notas armoniosas haciendo m\u00fasica en el metal de los vagones. Cuando par\u00f3 de llover un coro de p\u00e1jaros anunci\u00f3 el final del viaje. La voz de un gallo se impuso sobre todas las dem\u00e1s. Me baj\u00e9 en la estaci\u00f3n de Albany entonando la melod\u00eda de un sinsonte, alegre de no tener que seguir escuchando las sandeces de la do\u00f1a y convencido de que, a pesar de todo, el tren era mi forma favorita de viajar.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Revista Trasdemar difundimos la creaci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea de las islas<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5864,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;Viaje en tren&quot; Por Jos\u00e9 Edgardo Cruz Figueroa - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/viaje-en-tren-por-jose-edgardo-cruz-figueroa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;Viaje en tren&quot; 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