{"id":1193,"date":"2020-10-23T02:06:33","date_gmt":"2020-10-23T02:06:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/?p=1193"},"modified":"2020-10-23T22:01:06","modified_gmt":"2020-10-23T22:01:06","slug":"don-suleiman-el-imprescindible-un-cuento-de-arturo-desimone","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/don-suleiman-el-imprescindible-un-cuento-de-arturo-desimone\/","title":{"rendered":"&#8220;Don Suleiman, el Imprescindible&#8221; Un cuento de Arturo Desimone"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-rounded\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Arturo-Desimone-TRASDEMAR-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1194\" srcset=\"http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Arturo-Desimone-TRASDEMAR-1024x683.jpg 1024w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Arturo-Desimone-TRASDEMAR-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Arturo-Desimone-TRASDEMAR-768x512.jpg 768w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Arturo-Desimone-TRASDEMAR-1536x1024.jpg 1536w, http:\/\/www.trasdemar.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Arturo-Desimone-TRASDEMAR.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong>Arturo Desimone (Aruba, 1984)<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\">Presentamos en la revista Trasdemar un cuento in\u00e9dito de Arturo Desimone (1984) Poeta y traductor nacido en la isla de Aruba, es ciudadano argentino y miembro de nuestro comit\u00e9 editorial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote is-style-solid-color\"><blockquote><p>\u00c9l le demostr\u00f3 los homenajes pintados por Klee en su explosi\u00f3n de actividad extasiada luego de visitar a Sidi Bousaid y a la ciudad sagrada de peregrinaje, Kairouan. Regal\u00f3 a la se\u00f1ora una rara litograf\u00eda de la obra pintada tras la visita peregrina del pintor a Kairouan. El librero le habl\u00f3 de arte, astronom\u00eda, historia y poes\u00eda, y hasta le cant\u00f3 una canci\u00f3n de su ni\u00f1ez, una vez cantada por su madre: era una canci\u00f3n de la isla tunecina de Djerba<\/p><cite><strong>ARTURO DESIMONE<\/strong><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\" style=\"font-size:23px\">Durante aquellos a\u00f1os anteriores a la ilustrada revoluci\u00f3n democratizadora, a\u00fan hab\u00eda unos cuantos libreros operando en la ciudad africana de Sfax. A pesar de mucha concurrencia entre los mercantes de la lectura, hab\u00eda uno solo imprescindible que sobresali\u00f3: aquel comerciante y viudo digno se llamaba Don Suleiman Mongui Benamor y era un jud\u00edo tunecino aut\u00f3ctono. Sin embargo, muchos de sus colegas, al juntarse sin el en los caf\u00e9s o tras los rezos en la mezquita, se quejaban que \u201caquel viejo yah\u00fat (jud\u00edo)\u201d era el \u00fanico prescindible dentro del Gremio de los Libreros y Papeleros. El \u00fanico vendedor de libros de bellas artes en Sfax era Don Suleiman &#8211; por ende que ya no le cab\u00eda en los estantes para a\u00f1adir materias de estudios de la abogac\u00eda, las ciencias isl\u00e1micas y las ciencias administrativas. Tal ausencia en su oferta, a pesar de la clara demanda, llamaba la atenci\u00f3n &#8211; ya que les parec\u00eda una carencia decadente, o hasta delicuescente.<br>A la peque\u00f1a minor\u00eda de j\u00f3venes quienes anhelaban estudiar bellas artes en la capital tunecina, les encantaba aglomerar cada semana en su librer\u00eda, tras salir de sus clases. Cada viernes por el mediod\u00eda, un grup\u00fasculo de j\u00f3venes se reun\u00eda bajo la cartelera de \u201cKitaboun Ben Salom\u00f3n\u2019\u2019 (Libros del Hijo de Salom\u00f3n) pintada con una especie de imitaci\u00f3n a un mosaico cartaginense cl\u00e1sico, mostrando una diosa lunar: Tanit, de la antigua religi\u00f3n ind\u00edgena de T\u00fanez, anterior a la llegada de los sarracenos.<br>En algunos d\u00edas, la librer\u00eda casi pudo competir con el vendedor de helado de menta, por la frecuencia de chicos que la visitaban, y eso ya dec\u00eda mucho de lo imprescindible que era la librer\u00eda y su due\u00f1o. Los j\u00f3venes escolares, uniformados en largos chalecos blancos manchados en su perfecta blancura por el polvo de la librer\u00eda, se juntaban alrededor de un libro viejo en el piso, edici\u00f3n francesa intercalado con cuadros de Leonardo Da Vinci. Miraban a los esquemas de sus m\u00e1quinas voladoras como caleidoscopios \u00e1rabes. Hay un miembro respetado, y respetable de la comunidad griega en Africa qui\u00e9n dice que esos dise\u00f1os del italiano fueron todos plagiados del griego D\u00e9dalo: y su libro tambi\u00e9n lo vend\u00eda Don Salom\u00f3n.<br>Afuera, se o\u00eda el cantar de los muecines por diversos parlantes. Los j\u00f3venes sosten\u00edan las manos, sus cabezas se tocaban mientras miraban las miniaturas persas cuales ilustran a la epopeya por el poeta iran\u00ed Firdaus\u00ed, su Shah-nahmeh o &#8220;El Libro de los Reyes&#8221;. Las chicas se re\u00edan por a causa de Miguel \u00c1ngel Buonarotti, ese italiano sucio, con sus soldados desnudos y membrudos, gladiadores flexionando nalgas de acero. Por la capilla Sixtina se volaban profetas nalgones, hasta se ve\u00eda Mussa &#8211; as\u00ed se llama Mois\u00e9s en \u00e1rabe &#8211; en una contorsi\u00f3n extra\u00f1a, c\u00f3mo si estuviera realizando ejercicios deportivos en el cielo.<br>En la colecci\u00f3n, sobresal\u00edan los colores de los cuadros pintados por Paul Klee en un fuego de dulce creaci\u00f3n arrasadora, tras haber vuelto de sus diez horas de viaje en T\u00fanez, retratando al gran centro de peregrinaje, Kairouan, c\u00f3mo una ciudad flotante. Klee tambi\u00e9n retrat\u00f3 las colinas coste\u00f1as de Sidi Bousaid, cuyo nombre viene del Santo Padre de Sa\u00edd, un curandero bereber qui\u00e9n sanaba las malezas de los lugare\u00f1os.<br>Un ni\u00f1o, Mohammed, dec\u00eda al librero &#8221;Viejo Don Suleiman, te lo juro, veo la casa de mi abuelita en aquel cuadro&#8221; mientras apretaba una casita de Klee con su dedito.<br>\u2014Primero, no me llamo Suleiman\u2019\u2019 dijo, tratando de ocultar su irritaci\u00f3n. \u2014Yo soy Don Salo. Nosotros dimos el nombre de Salom\u00f3n a los Musulmanes que lo pronunciaron as\u00ed. Soy Shlomo, francamente. Y adem\u00e1s tu dijiste una segunda imposibilidad&#8221; dijo el librero, su mano artr\u00edtica acariciaba la mejilla del peque\u00f1o escolar Mohammed \u2014porque Klee pint\u00f3 eso en la ciudad de Kairouan. Adivin\u00e1, ni\u00f1o, cu\u00e1nto tiempo estuvo el maestro suizo de paso por nuestra tierra&#8221;<br>\u2014\u00a1D\u00edas! adivin\u00f3 Mohammed<br>\u2014D\u00edas y noches! contestaba su compa\u00f1era astuta, \u00c1rwa, tirando con sus pelos largos, de obsidiana nocturna, alrededor de su carita muy blanca.<br>\u2014 \u00a1A\u00f1os! dijo otro.<br>Salom\u00f3n les cont\u00f3 que el pintor suizo hab\u00eda llegado despu\u00e9s de la madrugada, bien temprano, y volvi\u00f3 en el avi\u00f3n antes que bajara el sol. Pero durante esas horas, T\u00fanez le revolc\u00f3 sus sentidos y su modo de pensar acerca los colores. As\u00ed perdi\u00f3 Klee su ciudadan\u00eda suiza para siempre.<br>\u2014Menos mal concluy\u00f3 Don Salo. \u2014Los suizos creen que tienen hermosos paisajes porque no miran otra cosa que sus relojitos.<br>Peque\u00f1os rodeaban al cuerpo infantil y desasociado del \u00e1ngel de Klee, ah\u00ed en el piso de la librer\u00eda. El librero nunca les echaba. Miraban, con miedo de ser atrapados,en un libro escondido con figuras japonesas er\u00f3ticas y Don Salom\u00f3n Mongui Benamor pretend\u00eda no haber visto nada.<br>Una vez vino una mam\u00e1, religiosa y enojada diciendo que sus hijos no deb\u00edan ver obscenidades y cosas haram, profanas. El librero hab\u00eda mostrado a Mohammed un calendario con los dibujos hechos por Picasso de minotauros acost\u00e1ndose con chicas desnudas. El librero le dijo a la se\u00f1ora que ella se hab\u00eda equivocado de librer\u00eda, que \u201caqu\u00ed no se venden obscenidades y nada aqu\u00ed es haram\u2019\u2019 y le se\u00f1al\u00f3 c\u00f3mo llegar a otra librer\u00eda en la calle paralela, donde vend\u00edan libros sobre econom\u00eda y ley.<br>\u2014Pues aquellos s\u00ed profanan a la naci\u00f3n.<br>(El patriota Don Salo no militaba en el Partido Comunista como lo hizo su primo preso, y tampoco era anarquista: cuando dijo esto, solo pensaba en su frustraci\u00f3n con los servicios mediocres de su abogado y de su contadora personal.)<br>Oyendo esta blasfemia casi tan blasfema como la previa, el ama de casa se ofendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Don Salo hab\u00eda presentido que la madre de Momo cocinaba bien, posiblemente porque era una mujer tradicional, y gorda tambi\u00e9n, lo cual hac\u00eda que Don Salo recordara con afecto a las jud\u00edas corpulentas de la isla tunecina de Djerba, isla natal de su madre &#8211; a pesar de que era incontrovertible que la mama de Momo era una musulmana piadosa, surgi\u00f3 esta asociaci\u00f3n en la mente de Mongui Salom\u00f3n Benamor.<br>Don Salom\u00f3n aguant\u00f3 su tendencia de hacer chistes ir\u00f3nicos con la gente, pensando en el ni\u00f1o beneficiario de las visitas a la tienda. Diplom\u00e1ticamente entabl\u00f3 con la mam\u00e1 de Momo una conversaci\u00f3n sobre la teolog\u00eda y en particular, sobre las leyendas de los curanderos Sidi.<br>El ama de casa adoraba a los santos curanderos, casi tanto como adoraba al dictador difunto y al Profeta &#8211; aunque no necesariamente en ese orden.<br>\u00c9l le demostr\u00f3 los homenajes pintados por Klee en su explosi\u00f3n de actividad extasiada luego de visitar a Sidi Bousaid y a la ciudad sagrada de peregrinaje, Kairouan. Regal\u00f3 a la se\u00f1ora una rara litograf\u00eda de la obra pintada tras la visita peregrina del pintor a Kairouan. El librero le habl\u00f3 de arte, astronom\u00eda, historia y poes\u00eda, y hasta le cant\u00f3 una canci\u00f3n de su ni\u00f1ez, una vez cantada por su madre: era una canci\u00f3n de la isla tunecina de Djerba, una isla famosa por sus jud\u00edas corpulentas y tribales.<br>Al fin se hicieron amigos, y la se\u00f1ora le trajo como obsequio el famoso plato llamado Ocud.<br>Para los que a\u00fan les faltan saborearlo, Ocud es un guiso hecho del pene y test\u00edculos de un toro viejo en salsa de tomate. Todos dicen que la receta fue introducida a T\u00fanez por los jud\u00edos.<br>\u2014Yo tambi\u00e9n que soy un toro viejo, dijo el viudo Don Salom\u00f3n a la ama de casa con su cara manchado con salsa de tomate. As\u00ed, con bocas llenas, pronunciaron la paz (1).<br>El ni\u00f1o Mohammed pudo seguir frecuentando a la librer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">Una vez Mohammed, Omar y Amira y sus amigos del colegio hallaron un tomo jud\u00edo, &#8220;El Libro del Amor&#8221; por Maimonides y hojeaban buscando los cuadros sucios, o recetas de magia negra er\u00f3tica para poseer y obtener amantes. Pero se desilusionaron cuando result\u00f3 ser un oscuro tratado teol\u00f3gico escrito en el \u00e1rabe andaluz.<br>Los padres criticaban que Salom\u00f3n vend\u00eda una selecci\u00f3n muy limitada del Santo Cor\u00e1n, y se rumoreaba que el viudo tuvo hijos y que todos esos hijos hab\u00edan traicionados a la patria, con sus mudanzas sionistas a Israel, que el hijo era un comando sionista de alto rango, y la hija ap\u00e1trida hasta lideraba la orquesta militar<br>israel\u00ed con su trompeta: un trompeta tambi\u00e9n sionista. Cuando le preguntaban en el mercado del Medina de Sfax, donde Salom\u00f3n iba de compras, tuvo que desmentir los rumores.<br>\u2013\u00bfY entonces qu\u00e9 hacen sus hijos en Israel?&#8221;<br>\u2013Me cuentan que ah\u00ed venden chawarma, y ensaladas a la tunecina c\u00f3mo su negocio&#8221;<br>\u2013\u00a1No es verdad! En Israel no hacen chawarma\u2019\u2019- reaccionaron, incr\u00e9dulos y ofendidos.\u2014\u201cNo se haga el bobo, se\u00f1or Benamor \u00a1Si todos sabemos que en Israel solo hacen sionismo!\u2019\u2019<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">Don Salo repiti\u00f3 los oficios de sus hijos y la gente se re\u00eda, como una aldea se r\u00ede de un conocido mentiroso o harag\u00e1n. Y eso a pesar de que Sfax goza de una reputaci\u00f3n por ser ciudad cosmopolita.<br>Salom\u00f3n se enojaba de las risas, porque habl\u00f3 de sus hijos sin la menor intenci\u00f3n de ser chistoso aunque tampoco era cierto que vend\u00edan chawarma o ensaladas.<br>S\u00ed hab\u00edan estudiado en la Universidad Hebrea de Jerusal\u00e9n para hacer otras cosas. Una hija era jueza en Haifa, cerca de la monta\u00f1a Carmel. Tras sus mudanzas a Palestina, sus hijos hab\u00edan adoptado nuevos nombres en hebreo, y nuevos estilos de vida. Ya no volv\u00edan a visitar al padre en Sfax, ni a la tumba de su madre en la isla tunecina de Djerba donde ella naci\u00f3. El padre asist\u00eda a los rezos dentro de una sinagoga cubierta por dentro y por fuera en un resplandor de mosaicos y linternas. Ah\u00ed, los jud\u00edos chismosos de la comunidad platicaban con su viejo amigo, pero hasta ellos ya no le hablaban tanto.<br>Se comprob\u00f3 que cuanto m\u00e1s hermoso sea un sitio geogr\u00e1fico, lo m\u00e1s chismoso ser\u00e1n los habitantes (2).<br>Era un solitario: hasta entre ellos, su propia gente. Y los chismes alrededor suyo se acumulaban como moscas encima de un pez naufragado al aire y a la arena playera.<br>Salom\u00f3n abr\u00eda las puertas de la librer\u00eda el viernes y los domingos, aunque el domingo constituye el d\u00eda de descanso para la ex colonia, y el viernes el d\u00eda de rezos incesantes, los cuales por la fuerza de su sonoridad sacuden a los vidrios y arrojan la arena por las calles grises de la blanca ciudad. S\u00f3lo el s\u00e1bado se cerraba, porque seg\u00fan los jud\u00edos el nuevo d\u00eda comienza, y el viejo muere cuando el sol desliza a su cuna debajo del mar. Las dem\u00e1s librer\u00edas vend\u00edan m\u00e1s ediciones del Cor\u00e1n y vol\u00famenes de econom\u00eda y ley: Dios y papeleo. Lo criticaban por no hacer lo convencional. Aquella cr\u00edtica no la desmentir\u00eda ni el propio Don Sal\u00f3mon Mogui Benamor.<br>El librero sal\u00eda, pareciendo un mu\u00f1eco de casa reloj, cada d\u00eda antes de la sombra del mediod\u00eda, cuando la ciudad brillaba, para realizar la misma acci\u00f3n. Vestido en pijama, el anciano asomaba a su balc\u00f3n y arrojaba pescaditos a la calle para alimentar a los gatos callejeros.<br>Los fam\u00e9licos felinos se tiraban encima de sus compa\u00f1eros, los huesos de costilla rasp\u00e1ndose como engranajes a trav\u00e9s de sus delgados pieles, ayuntando sus cuerpos y emitiendo maullidos en un especie de m\u00fasica horrible y barata. Y el viejo jud\u00edo, en su pijama de seda, parado en el balc\u00f3n parec\u00eda a un conductor de orquesta moviendo la masa son\u00edfera de gatos hu\u00e9rfanos.<br>Con aquel espect\u00e1culo, \u00e9l habr\u00eda comprobado ante cualquier visitante<br>cristiano, que el romano corpulento del banquete en el Evangelio, aquel romano que desde su balc\u00f3n miraba con indiferencia y relativismo a las s\u00faplicas y la muerte de L\u00e1zaro hambriento, nunca podr\u00eda haber sido israelita ni jud\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">Los j\u00f3venes escolares de Sfax, salvados por la campana de sus clases de lengua francesa, de una madre tierra hacia cu\u00e1l nunca hab\u00edan viajado, salieron a la calle. Miraban con adoraci\u00f3n al sinf\u00f3nico anciano que desde su balc\u00f3n lanzaba peces, y c\u00f3mo los gatos se desesperaban. Aullando y tratando de meterse, los felinos compet\u00edan a pesar del hecho que el jud\u00edo, c\u00f3mo su mismo Dios daba m\u00e1s que suficiente para alimentar a todos los felinos hu\u00e9rfanos sfaxianos.<br>Esto llev\u00f3 varios adolescentes a obtener epifan\u00edas y momentos filosos de satori, del conocimiento zen y haik\u00fa, que parec\u00edan aprendizajes de incluso mayor relevancia que las conjugaciones de verbos franceses.<br>Revelaciones sobre el orden mundial, los cuales normalmente llegan a las personas ya alcanzando su tercera edad, as\u00ed llegaron demasiado temprano a los ni\u00f1os. Los gatos parec\u00edan una masa hist\u00e9rica de rusos arroj\u00e1ndose y mat\u00e1ndose en el intento de ser el primero de llegar a mirar en el sarc\u00f3fago en cami\u00f3n cual llevaba el cuerpo embalsamado de Jos\u00e9 Stalin. Los felinos ante el balc\u00f3n se comportaban como si hubiesen visto la momia embalsamada de su gran Liberador tunecino, Habib Bourguiba. El Liberador, en esos a\u00f1os viv\u00eda encerrado en una torre, encarcelado en aislamiento ah\u00ed por su propio gendarme que tom\u00f3 el poder.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">Lleg\u00f3 el d\u00eda, que en ese mismo horario, el \u00fanico imprescindible librero de Sfax, se arroj\u00f3 de su balc\u00f3n a la calle en pleno centro. Era viernes, pero en el mediod\u00eda; hab\u00eda empezado el Shabat. Puede ser que morir en ese horario tambi\u00e9n constituye trabajo, y todo trabajo est\u00e1 prohibido durante el Shabat.<br>La calle, blanqueada por el sol, le rompi\u00f3 y le arruin\u00f3 al cuerpo envuelto de pijama de un golpe. &#8221;Ojal\u00e1 que haya sido indoloro&#8221; dijeron muchos.<br>Pero Ojal\u00e1 se refiere al ojo del dios de los sarracenos, &#8221;los echados por Sara&#8221;, eso quiere decir, los devotos de All\u00e1. Mientras que se conoce el Dios jud\u00edo como un Dios del dolor. Los gatos acariciaban con cabecitas a los tobillos del anciano, hinchados por su enfermedad de retenci\u00f3n de sal. C\u00f3mo si tuviese la esposa b\u00edblica de Lot en sus tobillos, frente al Mar Muerto en Israel.<br>El peque\u00f1o Mohamed mir\u00f3 entre las piernas de polic\u00edas y param\u00e9dicos al cuerpo de su librero preferido, y Mohammed pens\u00f3 en el dibujo del cuerpo roto del \u00e1ngel de Klee mirando a la historia, o al futuro. Mohamed se arroj\u00f3, como un trozo de pescado o como un gato, sobre su plexo solar en el piso y toc\u00f3 al tobillo hinchado del jud\u00edo, sosteni\u00e9ndolo hasta que una polic\u00eda le dio una bofetada, pregunt\u00e1ndole si estaba loco. \u2014&#8217;Inta majnoun&#8221; dec\u00eda, y \u2013&#8221;\u00a1Pareces uno de los gatos del anciano yahut!&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">Tras su muerte, vinieron los hijos, y hicieron el Shev\u00e1, los siete d\u00edas de luto. En los d\u00edas oscuros del Shev\u00e1 uno no mira en un espejo o a su celular, no se afeita ni se admira, y recibe visitas de consuelo. Durante el Sheva uno evita la luz que no provenga de origen lunar ni de los ojos de los dolientes que visitan. Vinieron pocos de la colectividad &#8211; aunque m\u00e1s que lo esperado &#8211; y la mayor\u00eda de ellos movidos por la curiosidad que les generaban los nuevos herederos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">Luego cerraron la librer\u00eda y tras vaciar los estantes y sacar los muebles, limpiaron por siete d\u00edas. Sacaron el famoso cartel con el mosaico y convirtieron al edificio en un condominio para alquileres temporarios. La jueza, que era soltera y viv\u00eda con otra mujer en Haifa, adopt\u00f3 algunos gatos e hizo los tr\u00e1mites laber\u00ednticos con gran paciencia para traerlos. Los dem\u00e1s gatos procrearon o fallecieron, teniendo ni mecenas ni matriarca.<br>Los hijos, altamente educados, ya no le\u00edan ni \u00e1rabe ni franc\u00e9s, las dos lenguas de T\u00fanez; las letras del alfabeto sem\u00edtico \u00e1rabe en sus mentes se hab\u00edan erizado y ajustado, transformando con unos peque\u00f1os toques de metamorfosis en letras hebreas. El alfabeto \u00e1rabe parece mucho al alfabeto hebreo, solo que las letras en el \u00e1rabe se ven acostadas, alargadas, sesgadas; y las del hebreo, m\u00e1s paradas y compactas, acogidas, aisladas: quiz\u00e1 del mismo modo que un jud\u00edo reza parado, y un musulm\u00e1n reza acostado; y un jud\u00edo \u00e1rabe hablando mal de los \u00e1rabes en su alrededor dir\u00e1, como dec\u00eda Salom\u00f3n (amargo tras haber tomado unos licorcitos dulces en secreto) a sus hijos mucho antes que se emigraron con mam\u00e1 \u2013\u201cEl jud\u00edo, por lo menos, siempre es directo; el jud\u00edo reza parado. No como los musulmanes, sesgados, dobles, \u00a1siempre desviando a los jud\u00edos honestos con sus chantajes de \u00e1rabe, viviendo en un estado de mentira y cuando se rompe un acueducto en Damasco o en Djendouba y echan la culpa a nosotros los conspiradores sionistas! \u00a1Al\u00e1, al\u00e1, al carajo!\u2019\u2019<br>Quiz\u00e1 \u00e9l no pudiese haber imaginado entonces, ni que los hijos y su mujer alimentaban un ensue\u00f1o de realizar la mudanza al Sion, ni que \u00e9l quiso permanecer en T\u00fanez.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:23px\">A\u00f1os despu\u00e9s de haber sido testigo del salto final de Don Salom\u00f3n, cuando ya era un hombre joven, Mohamed a\u00fan padec\u00eda a menudo de fantas\u00edas de convertirse en un felino. Nunca contaba su idea descabellada y metam\u00f3rfica a casi nadie, excepto a su querida y preocupada mujer y a su psicoanalista en la capital, la reconocida licenciada Dra. Aim\u00e9 Cayat, tambi\u00e9n una jud\u00eda proveniente de Sfax. Callada, la doctora se sentaba escuchando y anotando mientras Mohamed hablaba de su fantas\u00eda la cual\u2014seg\u00fan la analista\u2014tuvo que ver con un narcisismo parcialmente tan\u00e1tico, parcialmente nublado, y probablemente teniendo sus or\u00edgenes anclados en cierta fase de su ni\u00f1ez pre-madurez.<br>Durante la autopsia de Don Sal\u00f3 Mogui Benamor, los necr\u00f3logos forenses hab\u00edan<br>explicado la causa de muerte c\u00f3mo soledad: un s\u00edndrome ex\u00f3tico, del cual a penas se conoce en T\u00fanez, y es incluso m\u00e1s desconocido a\u00fan en el resto de \u00c1frica. No se pudo decir que el bibli\u00f3filo tambi\u00e9n era fil\u00e1ntropo, porque el &#8221;antropo&#8221; no se refiere a los gatos<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>(1) La Paz: un concepto important\u00edsimo llamado \u2018\u2019Salaam\u2019\u2019 en el \u00e1rabe y \u201cShalom\u2019\u2019 en el hebreo, idiomas sem\u00edticos de pueblos primos-hermanos que aman a la Paz.<\/p>\n\n\n\n<p>(2) Eso tambi\u00e9n lo acierta un antiguo verso del Talmud.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\"><strong>Arturo Desimone <\/strong>(1984), poeta y traductor, nacido en la isla de Aruba (Mar Caribe, Antillas del reino holand\u00e9s) y ciudadano argentino. Actualmente reside en Atenas (Grecia) y es miembro de nuestro comit\u00e9 editorial internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sus poemas y cuentos, tanto como art\u00edculos sobre pol\u00edtica y cr\u00edtica del arte se publican en revistas literarias en Estados Unidos, el Caribe o Inglaterra (Drunken Boat, New Orleans Review, OpenDemocracy) y ha traducidos al \u00e1rabe, espa\u00f1ol y franc\u00e9s. Obras suyas son &#8220;Cartas a Carlos Marx y otros Poemas&#8221;, poemario biling\u00fce editado en Per\u00fa, &#8221; Mare Nostrum \/ Costa Nostra&#8221; (ediciones Hesterglock, editado en Inglaterra) y &#8220;La Amada de T\u00fanez&#8221; (Ouafa and Thawra: About a Lover from Tunisia ) que se public\u00f3 este a\u00f1o en varias ediciones, incluyendo su versi\u00f3n biling\u00fce en Argentina con Clara Beter Ediciones.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentamos en la revista Trasdemar un cuento in\u00e9dito de Arturo Desimone (1984) Poeta y traductor nacido en la isla de Aruba, es ciudadano argentino y miembro de nuestro comit\u00e9 editorial. \u00c9l le demostr\u00f3 los homenajes pintados por Klee en su explosi\u00f3n de actividad extasiada luego de visitar a Sidi Bousaid y a la ciudad sagrada de peregrinaje, Kairouan. Regal\u00f3 a la se\u00f1ora una rara litograf\u00eda de la obra pintada tras la visita peregrina del pintor a Kairouan. El librero le habl\u00f3 de arte, astronom\u00eda, historia y poes\u00eda, y hasta le cant\u00f3 una canci\u00f3n de su ni\u00f1ez, una vez cantada por\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1194,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[23],"blocksy_meta":"","yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;Don Suleiman, el Imprescindible&quot; Un cuento de Arturo Desimone - trasdemar<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.trasdemar.com\/home\/narrativa\/don-suleiman-el-imprescindible-un-cuento-de-arturo-desimone\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;Don Suleiman, el Imprescindible&quot; Un cuento de Arturo Desimone - trasdemar\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Presentamos en la revista Trasdemar un cuento in\u00e9dito de Arturo Desimone (1984) Poeta y traductor nacido en la isla de Aruba, es ciudadano argentino y miembro de nuestro comit\u00e9 editorial. \u00c9l le demostr\u00f3 los homenajes pintados por Klee en su explosi\u00f3n de actividad extasiada luego de visitar a Sidi Bousaid y a la ciudad sagrada de peregrinaje, Kairouan. 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